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Ha llegado el momento de empezar a prohibir las armas nucleares

23.07.2010. 14:48

El mundo en Paz 

 

¿Ha llegado el momento de empezar a prohibir las armas nucleares? “Sí”, dice una creciente mayoría de gobiernos y grupos de la sociedad civil. “No”, insiste la minúscula minoría poseedora del arma nuclear. “Demasiado pronto”, dicen algunos de sus aliados más próximos.

Este es el resumen más escueto de lo que ocurrió recientemente en las Naciones Unidas cuando 189 países se reunieron para debatir sobre qué hacer con las armas nucleares. Las iglesias que buscaban medidas concretas para poner fin a las armas nucleares compartieron decepciones de muchos años –además de unos pocos nuevos motivos de esperanza– con muchos gobiernos y la mayoría de las 120 organizaciones de la sociedad civil que se reunieron en Nueva York durante el mes de mayo con motivo de la Conferencia de examen del Tratado sobre la no proliferación (TNP) de las armas nucleares.

Una delegación del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) se reunió con un grupo representativo de los responsables gubernamentales que participaban en la conferencia para promover unas primeras medidas destinadas a la prohibición legal de las armas nucleares. Así como una serie de medidas críticas para el control de las armas que tengan diez años, el establecimiento de una zona libre de armas nucleares en Oriente Medio y otras cuestiones que se han planteado a lo largo de las seis décadas de oposición ecuménica a los armamentos nucleares.

La minúscula minoría de Estados del tratado que poseen armas nucleares –los Estados Unidos, Rusia, China, el Reino Unido y Francia– mostraron muy poca voluntad de eliminar realmente sus arsenales y abandonar su condición de Estados con armas nucleares. No obstante, los EUA y el Reino Unido proporcionaron nuevas informaciones sobre el tamaño de sus arsenales nucleares y, en varios puntos, los cinco gobiernos tuvieron que someterse a la voluntad de la mayoría.

Entre las presiones que ejerció la mayoría cabe mencionar la creciente demanda de que se prohíban las armas nucleares, la promesa incumplida de mantener Oriente Medio libre de armas nucleares, un estigma cada vez más fuerte contra el uso de las armas nucleares, y una impaciencia internacional cada vez mayor con los Estados poseedores de armas nucleares respecto a sus obligaciones derivadas del tratado. Tras mucho debatir, cada una de estas cuestiones recobró fuerza al quedar incluidas en el plan de acción de la conferencia.

En comparación a la conferencia de examen del tratado que tuvo lugar cinco años atrás, estas concesiones suponen una pequeña victoria. En comparación a la visión recientemente reavivada de un mundo libre de toda arma nuclear, las decisiones adoptadas son pequeños gestos en la buena dirección.

Como muestra de la preocupación popular mundial, los representantes del CMI presentaron a la delegación del Reino Unido una petición conjunta respaldada por ocho de las principales iglesias británicas. El delegado del CMI, el pastor Dr. Michael Kinnamon, secretario general del Consejo Nacional de Iglesias de los EUA, hizo referencia al llamamiento de las iglesias hermanas en el Reino Unido en el que instan a su gobierno a apoyar la negociación de “una convención que ilegalice la posesión de armas nucleares”. Kinnamon señaló que el CMI había entregado peticiones similares de las iglesias de Europa, Asia, Australia y las Américas a sus gobiernos respectivos presentes en la conferencia.

En doce reuniones gubernamentales, los delegados del CMI también plantearon una serie de medidas prácticas acordadas por la conferencia del TNP del año 2000. “Es necesario actualizar esas medidas a fin de abordar la acuciante tarea del desarme. Pero esta vez debe haber un calendario para su aplicación”, dijo el delegado del CMI Dr. Ninan Koshy. Koshy, de nacionalidad india, es analista, comentarista y ex director de incidencia pública del CMI. Tras cuatro semanas con los grupos de la sociedad civil y los gobiernos planteando los mismos puntos, se incluyeron algunas medidas con plazos específicos en el plan de acción de la conferencia.

Dos tercios de los gobiernos y la mayoría de las 120 organizaciones no gubernamentales presentes en Nueva York pidieron el establecimiento de un proceso conducente a la negociación de una convención para la prohibición de las armas nucleares. Por su parte, los Estados poseedores de armas nucleares insistieron en suavizar esta petición y en el documento simplemente “se toma nota” de la idea omitiendo el calendario propuesto, pero incluso esto se ve como un progreso.

“Las altas aspiraciones de las iglesias respecto al logro de objetivos críticos a largo plazo, tales como el desarme nuclear, han prevalecido en varios ámbitos”, dijo a un gobierno el moderador del Consejo Europeo de Líderes Religiosos, el pastor Dr. Gunnar Stalsett, ex obispo de Oslo y miembro de la delegación del CMI. “Estas esperanzas pueden desempeñar un papel fundamental en el apoyo a medidas graduales que conduzcan al objetivo último”.

La delegación del CMI apoyó un acuerdo destinado a abrir negociaciones sobre la prohibición de las armas nucleares y de otras armas de destrucción masiva en Oriente Medio, un acuerdo que se convirtió en uno de los logros más importantes de la conferencia. “La postura de los árabes y la postura de los israelíes  no son mutuamente excluyentes: no puede haber paz sin seguridad, ni seguridad sin paz. Por lo tanto, instamos a las delegaciones de los Estados de la región a que se comprometan claramente a emprender en paralelo negociaciones sobre la paz y el control de armamentos”,  se afirma en un documento conjunto de la sociedad civil que el CMI ayudó a elaborar.

En su documento final, la conferencia sobre el TNP celebró el establecimiento de nuevas zonas libres de armas nucleares en África –un proceso que las iglesias ayudaron a llevar a cabo– y en Asia Central. Antes de la conferencia, el CMI presentó las actividades de las iglesias a representantes de grupos de la sociedad civil y de gobiernos de cinco zonas libres de armas nucleares que cubren el hemisferio sur y países adyacentes al norte del Ecuador.

Jonathan Frerichs

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