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Historia de Misión Mundial y Evangelización

03.06.2010. 07:20

 Unidad en l diversidad
 
Historia de Misión Mundial y Evangelización

Edimburgo, 1910


La conferencia misionera mundial, celebrada en Edimburgo en 1910 en el espíritu del tema del movimiento estudiantil "la evangelización del mundo en esta generación", se considera el punto de partida simbólico del movimiento ecuménico contemporáneo.

Hubo anteriormente importantes conferencias sobre la misión, pero en Edimburgo, se dieron los primeros pasos hacia una cooperación institucionalizada entre los consejos misioneros protestantes. Sin embargo, no participaron delegados católicos ni ortodoxos. De los 1400 participantes, sólo 17 procedían del sur del mundo.

La conferencia de Edimburgo se había preparado con sumo cuidado en las comisiones temáticas. Pese a los debates bastantes progresistas sostenidos en algunas de dichas comisiones, el acto reflejó en general un planteamiento conservador tradicional con respecto a la misión, que vinculaba la proclamación del evangelio a los paganos con la difusión de la civilización occidental.

Edimburgo dio lugar al nacimiento de la publicación International Review of Mission y a la formación de un comité de continuación que sentó las bases para la creación del Consejo Misionero Internacional en 1921.

Jerusalén, 1928

El espíritu de la segunda conferencia mundial sobre misión, celebrada en Jerusalén en 1928, fue muy diferente. La primera guerra mundial causada por países "cristianos" significó una profunda interpelación al ideal de la civilización occidental como encarnación del evangelio. La revolución comunista de 1917 había convertido en poco realista el sueño de evangelizar el mundo entero en el lapso de una generación. En la conferencia de Jerusalén, se debatió fuertemente sobre la misión. Se plantearon dos cuestiones principales acerca de las cuales no se llegó a un consenso real: la relación entre el mensaje cristiano y otras religiones, y la interpretación teológica de la participación social y política de los cristianos.

La tercera conferencia sobre misión se celebró en 1938 en Tambaran, cerca de Madras, India. En un contexto mundial en el que los regímenes de tipo fascista (Alemania, Italia, Portugal, España, Japón), cernían una creciente amenaza sobre la paz, los debates se centraron en la importancia y la centralidad de la iglesia, en particular, la iglesia local, en la misión. Los representantes de las llamadas "iglesias más jóvenes" fueron mayoría en la reunión de Tambaran. Aunque la conferencia defendió también la verdad esencial del mensaje Cristiano frente a las otras religiones, aconsejó a los misioneros que estuviesen atentos a su mensaje y mantuvieran una actitud de diálogo.

La conferencia del Consejo Misionero Internacional que se celebró en Whitby, Canadá, en 1947, reflexionó sobre los cambios fundamentales que se estaban produciendo en el mundo tras la conmoción de la Segunda Guerra Mundial. Era necesario reconstruir no sólo los países, sino también las relaciones entre los pueblos que habían estado en conflicto. La conferencia de Whitby se hizo famosa por su lema "colaboración solidaria en obediencia". El término "colaboración solidaria" ya se había utilizado con anterioridad, pero se le dió un énfasis muy especial en Whitby. Los delegados dejaron de utilizar expresiones como "países cristianos" y "países no cristianos", abriendo nuevas posibilidades para la teología de la misión.

La siguiente reunión ampliada del Consejo Misionero Internacional tuvo lugar en Willingen, Alemania, en 1952. Como la revolución comunista en China había puesto fin a la empresa misionera tradicional en dicho país, los delegados redescubrieron que la misión depende ante todo de la propia acción de Dios. La misión es el designio y la acción del Dios uno y trino. La noción de missio Dei, que se adoptó tras la reunión de Willingen, demostró ser muy creativa. La importancia dada a la centralidad de la iglesia en la misión se sustituyó con una perspectiva más amplia que permitía interpretar los acontecimientos del mundo como factores determinantes para la misión.

En 1958, el Consejo Misionero Internacional se reunió en Achimota cerca de Accra, Ghana, y examinó la propuesta de unirse con el Consejo Mundial de Iglesias, con el que compartía varios programas y mantenía estrechas relaciones. La propuesta fue aceptada por una gran mayoría, aunque algunos consejos misioneros teológicamente más conservadores rechazaron la idea de una integración de la misión y la iglesia. Querían preservar la libertad misionera, y no depender de las autoridades y programas de las iglesias.

En 1961, la "integración" de la iglesia y la misión, que ya era una realidad en la práctica entre el Consejo Misionero Internacional y el Consejo Mundial de Iglesias, fue ratificada en la asamblea de Nueva Delhi. Los consejos misioneros afiliados al Consejo Misionero Internacional pasaron a estar afiliados a la Comisión de Misión Mundial y Evangelización del CMI (CMME). La División sobre Misión Mundial y Evangelización (DMME) y su Comité asumieron la labor programática del Consejo Misionero Internacional, el cual dejó de existir.

Desde entonces, las conferencias mundiales sobre misión pueden considerarse verdaderamente "ecuménicas" por la amplia participación de diferentes denominaciones, incluidas las iglesias ortodoxas y, poco después del Concilio Vaticano II, los observadores católicos romanos.

En 1963, la primera Conferencia Mundial de Misión y Evangelización se reunió en Ciudad de México y centró sus trabajos en el tema "la misión en seis continentes". Se amplió la perspectiva de la misión para abarcar todos los continentes, y no sólo los del "Sur". Esa reunión tuvo lugar durante el primer decenio para el desarrollo, por lo que hubo animados debates sobre la cuestión del testimonio en un mundo en el que Dios actúa, y se invitó a las iglesias a unirse en la missio Dei. Era el tiempo en el que se valoraban de forma positiva la secularización y las formulaciones no religiosas de la fe y la acción cristianas, principalmente en Occidente.

Bangkok,1972

La Conferencia Mundial sobre Misión celebrada en Bangkok, a finales de 1972 y comienzos de 1973, se hizo famosa por su enfoque holístico del tema "la salvación en el día de hoy", incluyendo en igual medida sus aspectos espirituales y sociopolíticos. La conferencia de Bangkok aceptó la necesidad de teologías contextuales y del reconocimiento de la identidad cultural que influía en la respuesta que daban quienes seguían a Cristo. Los delegados debatieron las situaciones de explotación e injusticia que también existían en las relaciones entre las iglesias. A fin de permitir a las iglesias locales de África, Asia, América Latina y el Pacífico establecer sus propias prioridades en el testimonio, se propuso una "moratoria" provisional para el envío de dinero y de misioneros del Norte. Otra propuesta en relación con una mayor justicia en las relaciones en la misión fue la transformación de la Sociedad de Misión de París en una comunidad de iglesias en misión (llamada CEVAA).

La siguiente Conferencia Mundial sobre Misión tuvo lugar en Melbourne, Australia, en 1980. Al reflexionar sobre el tema "Venga tu Reino", la Conferencia insistió en el papel singular de los pobres y de las iglesias de los pobres en la misión de Dios. Influidos por las teologías de la liberación latinoamericanas, los delegados destacaron los aspectos más radicales del mensaje del Reino, y el serio cuestionamiento que planteaban a los programas de misión y la misiología tradicional. Además, la sección de la Conferencia que examinó el testimonio de la iglesia realizó un gran trabajo en relación con la evangelización y la iglesia como comunidad de sanación. Los delegados en la Conferencia también reflexionaron sobre cómo la opción de Cristo de ser vulnerable y de seguir el camino de la cruz pone en tela de juicio el uso del poder en la vida política, en las iglesias y en la práctica misionera.

Muchas de las aportaciones de Melbourne se encuentran en el documento Misión y evangelización - Un afirmación ecuménica, aprobado en 1982, que sigue siendo un texto fundamental sobre misión para el CMI. Se trata de un documento decisivo que se basa en ideas de las teologías misioneras de iglesias protestantes, evangélicas, ortodoxas y la iglesia católica romana. Después de las tensiones experimentadas en la década de 1970 con la creación de un nuevo movimiento misionero protestante (el Comité de Lausana para la evangelización mundial en 1974), el documento de 1982 puede considerarse un intento de la Conferencia de volver a centrar la teología misionera ecuménica en un compromiso más claro con la proclamación del evangelio, sin abandonar el desafío profético manifestado en conferencias como las de Bangkok y Melbourne.

En este período, se fortaleció la ya activa participación de los católicos romanos cuando el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos nombró un consultor ante el CMI, que participaba en el grupo de trabajo sobre misión y evangelización.

San Antonio, 1989

La Conferencia Mundial sobre Misión celebrada en San Antonio, Texas (Estados Unidos de América), en 1989, fue la última del período dominado por el conflicto entre dos sistemas económicos e ideológicos. Su tema fue otra de las súplicas de la oración del Señor, "Sea hecha tu voluntad", a la que se añadió "la misión a la manera de Cristo", una expresión sacada de la Afirmación de 1982. La conferencia de San Antonio es importante por una declaración de consenso sobre la relación entre el cristianismo y otras religiones. Esta cuestión ha sido siempre una cuestión controvertida en las conferencias sobre misión organizadas por el CMI. El consenso alcanzado se puede resumir en tres proposiciones: no podemos señalar ningún otro camino de salvación sino Jesucristo; al mismo tiempo no podemos poner límite alguno al poder redentor de Dios; entre estas dos afirmaciones existe una tensión que reconocemos y no podemos resolver. Además, en esta conferencia se amplió por primera vez el mandato de la misión a la totalidad de la creación.

Salvador de Bahía, 1996.

La conferencia de 1996, celebrada en Salvador de Bahía, Brasil, centró sus trabajos en la relación entre el Evangelio y las culturas. Después de los cambios en la política mundial de 1989, y la influencia creciente de las identidades culturales y étnicas en los conflictos caracterizados por la violencia, era necesaria una nueva reflexión misiológica sobre la cultura. Al reafirmar la posición de Bangkok sobre inculturación, la Conferencia de Salvador insistió en la riqueza de la diversidad cultural como don de Dios, aunque también en el imperativo del Evangelio de vincular la afirmación de la propia identidad cultural con la apertura a otras identidades. La reunión de Salvador reconoció el valor fundamental de todas las culturas por igual, así como su ambigüedad. En su relación con las culturas el Evangelio puede ser iluminado, aunque también oscurecido. Puede que las iglesias en misión tengan que confirmar algunos elementos de su propia cultura, pero también impugnar otros. Ante la situación en Europa del Este los participantes en la Conferencia de Salvador reafirmaron la oposición del CMI al proselitismo, y la necesidad de cooperación en la misión y de un testimonio común.

En 2000, la CMME aprobó el documento de estudio "Misión y Evangelización en la Unidad Hoy". Los procesos intensivos de estudio en preparación de la conferencia sobre misión de 2005 dieron como resultado un documento sobre "la misión como ministerio de reconciliación".

Atenas, 2005

En 2005, la Conferencia sobre Misión Mundial y Evangelización se reunió cerca de Atenas, Grecia. Fue la primera conferencia celebrada en un contexto de mayoría ortodoxa y la primera vez en que representantes de la iglesia católica romana y de iglesias evangélicas y pentecostales participaron como delegados con derecho pleno. El tema fue: "Ven Espíritu Santo, sana y reconcilia - Llamados en Cristo a ser comunidades de reconciliación y de sanación". Invitó a adoptar un planteamiento más humilde de la misión, recordándonos a nosotros mismos la prioridad de la misión del Espíritu Santo de Dios en el mundo, la única que puede aportar realmente sanación y reconciliación en el sentido pleno de los términos. Dentro de esa dinámica general de Dios en el mundo, las iglesias tienen una vocación específica, consistente en ser embajadoras de la reconciliación y, en particular, construir, renovar y multiplicar los espacios donde los seres humanos pueden experimentar algo de la gracia sanadora y reconciliadora de Dios.

Hacia 2010
Han comenzado los preparativos para la celebración del centenario de la conferencia de Edimburgo. Se ha emprendido un proceso de estudio policéntrico, que exige la cooperación del Norte, el Sur, el Este o el Oeste. Del 2 al 6 de junio de 2010, tendrán lugar en Edimburgo una celebración y una conferencia de propiedad común. La Comisión del CMI sobre Misión Mundial y Evangelización decidió participar plenamente en esta experiencia común de un "ecumenismo más amplio".

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