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ANTES DE OFRECER TÜ OFRENDA…

18.02.2010. 07:54

Palabra de vida 

 

Cuando tú estés  ante el altar para ofrecer tu ofrenda al señor, y te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí mismo tu ofrenda en el altar, y vete antes a hacer las paces con tu hermano; después vuelve y presenta tu ofrenda (Mat.5:23-24)

En una ocasión Pedro le preguntó a Jesús: “Señor, ¿Cuántas veces debo perdonar las ofensas de mi hermano, hasta 7 veces?- Jesús le contestó: No te digo 7, sino 77 veces" (Mat 18:21-22). Hay algo que mientras vivamos en este mundo no vamos a ser capaces de evadir en su totalidad, eso es los problemas, confrontaciones y desacuerdos que tenemos día con día con las personas que nos rodean.

Al darse cuenta de esto, Dios quiso darnos  una solución para vivir mejor y ser felices en su totalidad sin tener que cargar con sentimientos negativos en nuestras vidas, eso es: El Perdón.

Es necesario para nosotros que podamos aprender a perdonar, ¿Por qué? ¡Porque solo así podremos tener paz y felicidad total! Además de que es un requerimiento de Cristo para todo buen creyente en su vida. Sabemos que el perdonar muchas veces no resulta ser fácil pues se requiere todo un proceso de sanación interior. Por eso, a continuación vamos a dar los pasos que se necesitan seguir para poder perdonar, esperamos en Cristo que el seguimiento de estos pueda ayudarte a sanar esas heridas en tu vida y que esta guía espiritual pueda darte esa paz que tu alma necesita.

Define con quién es tu problema

Cuando somos ofendidos, muchas veces no somos capaces de reconocer que o quien es la causa original de nuestra ofensa. Por ejemplo: Hace unos años atrás conocí un joven que guardaba un gran rencor en contra de todas las personas de raza negra. La razón era que cuando él vivía en Madrid, un grupo de pandilleros de esa raza lo asaltaron hiriéndolo mortalmente. Desde entonces su odio contra los afroamericanos creció en magnitud al punto de que una ocasión disparó tres veces en contra de sus vecinos de raza negra, esto propició que él fuera a prisión. Una vez en la cárcel arrepentido decía: ¡Si hubiera olvidado lo que esos morenos me hicieron  hace 10 años atrás yo no estaría hoy viviendo esta miseria de vida!... En efecto, mi amigo Luis Pereira estaba en lo correcto, desgraciadamente dió rienda suelta a sus sentimientos negativos lo cual al final le trajo una desgracia aún mayor. Para empezar sus vecinos eran inocentes del todo de aquella golpiza que él sufrió, ellos no tenían culpa alguna. Sus verdaderos agresores eran personas muy distintas, Luis no había definido entonces quienes eran la causa de su molestia. Casos como este son muy comunes entre las personas que no han podido perdonar, odian, se vengan y guardan rencor contra personas que son inocentes en su totalidad.

Mide la magnitud de la ofensa hecha

Otra de las cosas que debemos tener en cuenta en el proceso del perdón es medir la magnitud de la ofensa hecha en nuestra contra. Dios mismo en el Antiguo Testamento daba la oportunidad a las personas dañadas por alguien de desquitarse de la misma manera que fueron ofendidas:
"El que hiera de muerte a un animal pagará con otro; vida por vida. El que cause alguna lesión a su prójimo, como él hizo, así se le hará: fractura por fractura, ojo por ojo, diente por diente; se hará la misma lesión que él ha causado al otro. El que mate a un animal, dará otro por él, pero el que mate a una persona morirá." (Lev 24: 18-21).

El problema con esta ley es que ni siquiera en esto somos capaces de hacer, al ser ofendidos de alguna forma, siempre tenemos que desquitarnos con una ofensa aún mayor que la que nos hicieron, por ejemplo: Si alguien nos da una mirada despectiva tenemos que agredir con un insulto o un golpe, si alguien no nos dirigió el saludo le dejamos de hablar, etc. Además Dios también les pedía a las personas el ser noble y no buscar el desquitarse aún si fuera de la misma manera:
"No te vengarás ni guardarás rencor contra tus paisanos, sino que más bien amarás a tu prójimo como a ti mismo, pues Yo soy Yahveh" (Lev 19: 18).

Con esto Dios mostraba que su deseo no era el que nos desquitáramos, sino que aprendiéramos a ir más allá. En otras palabras podríamos decir: Al desquitarnos recurríamos a la justicia, pero Dios apreciaría más si no lo hicieras y en su lugar perdonarás a los demás.

Además el desquitarse no traía consigo el perdón definitivo, sino solo un ajuste de cuentas temporal, que muchas veces no terminaba con los resentimientos.
Entonces, ¿Cómo podemos perdonar?

Reconocer que nadie es perfecto.

Cada vez que eres ofendido detente un momento y piensa que la persona que te ofendió es imperfecta y esta propensa a cometer errores. Trata de ponerte por un momento en su lugar y piensa las causas que llevarían a esa persona que te ofendió a actuar así. Además recuerda que de alguna forma u otra tu también has ofendido a otras personas e incluso a Dios, y sin embargo el está siempre dispuesto a perdonarte pero te pide que hagas lo mismo con tus ofensores.

Recurrir a la omnipotencia de Dios.

Después de reconocernos imperfectos y pecadores, tenemos que hacer una entrega total de nuestros sentimientos a Dios. Desgraciadamente nuestra naturaleza humana propia e imperfecta no nos permite perdonar tan fácilmente, nos hace sentir coraje, frustración, resentimiento. Tenemos que recurrir entonces a la única fuente de la cual proviene todo bien, creadora de todos los hombres y de todos los sentimientos de amor y bondad: Dios.

Solo con su ayuda podremos otorgar el perdón que nuestra naturaleza caída se resiste a dar. Además solo al perdonar de corazón podremos hallar la paz y tranquilidad que no nos da la venganza. Mira que yo he conocido gente que aún luego de consumar una venganza terrible, aún no ha experimentado una paz y tranquilidad completa, eso es porque solo el perdón dado con Dios puede llenar completamente ese vacío que la venganza y el resentimiento no. Si mi hermano, solo otorgando el perdón a nuestros ofensores podremos encontrar la verdadera paz y felicidad en nuestra vida, solo con él y con la ayuda de Dios.

Debemos estar conscientes también que pueden haber habido en nuestra vida situaciones verdaderamente traumatizantes y dolorosas, difíciles de olvidar; por eso el perdón no solo consiste en olvidarse del pasado y ya, sino de experimentar un cambio de corazón y mentalidad. Así aunque recordemos el pasado, ya no sentiremos ese sentimiento doloroso causado por esas ofensas hechas en contra nuestra.

Oración de Perdón

Padre de bondad, tú que conoces nuestras vidas, traumas, problemas y complejos interiores, permite que atreves de esta oración tu Espíritu Santo penetre en mí, transformando y limpiando mi corazón de todo resentimiento, odio ó rencor que haya en él en contra de cualquier persona que me haya ofendido en cualquier etapa de mi vida. Cúbreme con la sangre preciosa de tu hijo para que como él, sepamos amar y perdonar a todos los que nos han ofendido. Por Jesucristo nuestro Señor, amén.

Manuel Rico Jorge
Comunidad Parroquial Nuestra Señora de la Asunción
Casar de Cáceres
España

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