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Arrepentirse y creer

15.01.2012. 14:04

 Eneñanza

 

“Habiendo entrado Jesús en Jericó, atravesaba la ciudad. Había allí un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de los cobradores del impuesto y muy rico. Quería ver cómo era Jesús, pero no lo conseguía en medio de tanta gente, pues era de baja estatura. Entonces se adelantó corriendo y se subió a un árbol para verlo cuando pasara por allí. Cuando llegó Jesús al lugar, miró hacia arriba y le dijo: «Zaqueo, baja en seguida, pues hoy tengo que quedarme en tu casa.» Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con alegría. Entonces todos empezaron a criticar y a decir: «Se ha ido a casa de un rico que es un pecador.» Pero Zaqueo dijo resueltamente a Jesús: «Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y a quien le haya exigido algo injustamente le devolveré cuatro veces más.» Jesús, pues, dijo con respecto a él: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa, pues también este hombre es un hijo de Abraham. El Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido. »”

Este pasaje bíblico nos demuestra el proceso humano, y el proceso divino que termina en la conversión y salvación del hombre, que es el designio principal Divino, es decir, la voluntad de Dios. El cristianismo es una religión caracterizada por un aspecto muy importante, y es que en el cristianismo no es el hombre quien busca a Dios, si no Dios quien nos busca a nosotros. Esta situación la vemos claramente planteada en este texto. Iniciando por el 1 versículo del capítulo 19 donde Jesús estaba pasando por Jericó. En todos los capítulos anteriores del evangelio de Lucas podemos ver como Jesús va desde Galilea, en donde evangelizaba y vivía hacia Jerusalén, donde culminaría la historia de la Salvación. Pero en este recorrido Jesús va pasando por todas las Ciudades que podía (Lc 13,22), y en cada ciudad sembraba su granito de arena convirtiendo a algunas personas, que empezaban a creer en él y se encargaban de hacer creer a muchos. Pero estas personas no buscaron a Jesús, fue Jesús quien las buscó al entrar a esta ciudad. Así pasa en este pasaje, inicialmente Jesús entra a Jericó, y seguramente en su corazón estaba la intención de buscar a Zaqueo.

Nos dice el evangelio que Zaqueo era el jefe de los cobradores de impuesto y muy rico. Según la cultura Judía, los recaudadores de impuestos eran conocidos como ladrones porque cobraban más de lo que Roma pedía al pueblo, y se quedaban con el exceso. Y vemos que Zaqueo era el jefe, es decir, el peor de los pecadores. Sin embargo este hombre, que quizá sabía que era un gran pecador quería conocer a Jesús, y estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por conocerle. Esto sucede porque Dios nos creó a los humanos con la naturaleza de buscar a Dios, y es por acá donde nace el profundo deseo de zaqueo de conocer a Dios.
 
Aunque Dios da el primer paso para que lo conozcamos buscándonos el primero a nosotros, también es necesario que nosotros nos esforcemos un poco por conocerlo a él. Vemos en el versos 3 y 4 que Zaqueo tenía una dificultad para conocer a Dios y era su baja estatura, y el gentío no lo dejaba verlo, pero zaqueo hace un esfuerzo sale corriendo y se sube a un árbol para alcanzar a ver a Jesús. Al igual que Zaqueo nosotros somos pequeños en algo, y esa pequeñez hace que los demás no nos dejen ver a Dios, por eso debemos buscar un lugar alto desde el cual podamos verle y escucharle.

Después de que hacemos este Esfuerzo Dios hace su parte, es el momento de escuchar y hablar con Dios. En el verso 5 vemos que Jesús llama a zaqueo POR SU NOMBRE, ya sabía quien era, ya Jesús tenía entre sus planes la salvación de zaqueo, Entonces Jesús llama a Zaqueo por su nombre y además le dice que entrará a su casa.

Después de que nos esforzamos por escuchar a Jesús, nuestro Dios, él nos llama por nuestro nombre, y nos invita a abrirle el corazón y dejarlo entrar. Zaqueo quería conocer a Jesús, pero Zaqueo veía a Jesús como un hombre Grande, alguien especial, y no se sentiría digno de que Jesús le dirigiera la palabra, y mucho menos que aceptara ir a hospedarse en su casa. Pero nos dice el verso 7 que muchos comentaban que Jesús se quedaba en casa de un pecador, y es que aún hoy las personas del mundo creen que para tener a Jesús en nuestro corazón hay que ser totalmente puros, sin pecado, creen que debemos ser de camándula todo el día. Y esto es totalmente falso, Jesús nos ama, y nos acepta tal cual somos, con nuestra personalidad, y nuestros que haceres, Jesús no quiere cambiarnos, el solo quiere sacar el mal de nosotros. Entonces no debemos caer en el error de no recibir a Jesús en nuestros corazones porque sabemos que están sucios. Jesús entra a reparar el corazón dañado. Nuestra actitud debe ser parecida a la de Zaqueo. Vemos en el verso 8 que Zaqueo al sentirse indignado se arrepiente de su pecado, y al arrepentirse decide REPARAR sus errores, y es por eso que decide dar la mitad de sus bienes, que eran muchos, a los pobres haciendo un acto de misericordia y además decide reparar el daño que ha hecho a quienes a robado devolviéndoles 4 veces más. En la cultura Judía y romana, devolver 4 veces más era una especie de pena máxima que debía pagarse en los casos más extremos. (Ex 21,37), en este caso zaqueo decide darse esta pena por sus pecados, toma un arrepentimiento y cambia de vida. Así pues vemos el proceso que siguió zaqueo para creer en Jesús y arrepentirse, los últimos versículos nos aclaran la realidad más hermosa del cristianismo y es que Jesús vino por nosotros los pecadores, para limpiarnos la huella del pecado y hacernos dignos de la vida eterna.

Alejandro González  

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