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BRILLA UNA LUZ EN EL MUNDO

18.12.2009. 10:06

El Sembrador  
 
BRILLA UNA LUZ EN EL MUN DO

En un mundo que vive apagado, oscuro, en tinieblas, sin brillo, sin razón de vivir, existen personas (Y yo doy testimonio de ello) que fueron llamadas a realizar una labor de servicio con una vocación de trabajo y entrega que solo pocos tienen, estas personas son ejemplares de buena conducta, rectitud y justicia, son personas comunes y corrientes, como tú o como yo, que destacan por tener un corazón noble, una humildad que sobresalta y una valentía que rara vez se encuentra en estos tiempos, pero quiero hacerte una pregunta ¿Sabes de alguien con esas características o similares?

Piensa en ello, pero mientras tanto te contare una historia real, la de una persona con estas características, ocurrió hace aproximadamente 2009 años cuando un Hombre llamado Jesús, nacido en un pueblito llamado Belén, se puso “manos a la obra” a una Gran Reconciliación, tú te preguntaras ¿Entre quien?, la respuesta es: la Reconciliación del Hombre con Dios.

Según la Ley Antigua de Dios, por la cual se regía al pueblo de Israel, el hombre debía pagar por sus pecados, este debía hacer un sacrificio para recibir el perdón de Dios: debía matar a un becerro para que su pecado fuera perdonado: “Si un individuo comete un sacrificio pecando por inadvertencia contra los derechos sagrados del Señor, presentará al Señor, como sacrificio de reparación, un carnero del ganado sin defecto, valorado y calculado en plata, según la tasa oficial del templo” (Levítico 5:15), pero sucedió que todos los hombres pecaban y no tomaban en cuenta la transgresión sino mas bien pensaban en que becerro llevar para el Sacrificio de su pecado, pasaban a llevar la Ley como ellos querían y continuamente se olvidaban de los mandamientos que Dios les había dado.

Muchas veces hemos tenido esta idea de que Dios nos perdona a través de los sacrificios, que nosotros como creación obedezcamos al Creador con el único fin de ser Bendecidos, Prosperados y Sustentados en todas las áreas de nuestras vidas, la opción era vivir junto a Él o simplemente vivir alejados de su Presencia.

Así, los pecados y Holocaustos se fueron incrementando hasta el punto de colmar la paciencia de Dios que ya no soportaba ver tantos sacrificios de animales inocentes y ningún arrepentimiento genuino, pecaban y pecaban y nadie se arrepentía de lo que hacía; entonces, tomo la dedición de venir personalmente a la Tierra a cumplir toda la Ley impuesta por El mismo, si, Dios se hizo hombre: “El cual, teniendo la naturaleza gloriosa de Dios, no consideró como codiciable tesoro el mantenerse igual a Dios” (Filipenses 2:6) y se humillo a lo sumo para poder sobreponerse a esta tarea casi imposible para los hombres, pero que Dios en forma de Hombre lo logro.

Este hombre llamado Jesús no era otro si no Dios mismo con Nosotros, el vino a dar Buenas Nuevas de Salvación a los perdidos, Libertad a los cautivos, Salud a los enfermos, Perdón al Hombre y a mostrarnos su Salvación, Jesús cumplió todas la leyes, Iluminaba el mundo con su hablar y sus enseñanzas, daba vista a los ciegos, el oír al sordo, los mudos hablaban, los cojos caminaban, los leprosos sanados, los hombres perdonados de su maldad, el vino a sanar a su gente a buscar a su Pueblo, y vio que la necesidad era apremiante y demasiada, no porque no lo sabía si no que él quería conocer nuestra manera de vivir, Dios se hizo participe con los hombres, quería entrar en las casas, quería conocer sus intimidades, recordemos que estuvo con ladrones, prostitutas, leprosos, y siempre supo que era indispensable venir en nuestro rescate, a salvarnos de la muerte que el hombre con su pecado anda buscando, y realizo un nuevo pacto con los hombres, una nueva sangre sería derramada por nuestros pecados.

Ya nunca más se harán sacrificios de ningún tipo, ahora se haría un último sacrificio que sería capaz de cubrir el Pecado de todos los hombres, pero en esta ocasión El era el cordero del Holocausto. Él era el sacrificio a Dios, un cordero puro y sin mancha, limpio de pecado; cargo su cruz de aproximadamente 45 kilos de peso, sobre un colina de 800 metros cuesta arriba, cansado, escupido, golpeado por un Pelotón de soldados Romanos, con una corona de espinas incrustadas en su cabeza, padeció muchísimo dolor antes de lo peor, azotado con látigos cuyas puntas eran de huesos filosos, nadie sabe como llego a la cima de aquella colina, su cuerpo destrozado no daba más de dolor, y cuando fue clavado con aquellos clavos oxidados en sus muñecas, y sus pies, no quería mas estaba agotado y agonizante, el mundo estaba mirando este suceso, aquel que hacia milagros no se bajaba de la cruz, ..." a otros salvo por qué no se salva a sí mismo ", se preguntaban algunos y otros se burlaban, hubo un momento de silencio, de pronto ese hombre, Jesús, dijo: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen " (Lucas 23:34 ), algunos lloraban, otros estaban viendo escondidos por temor, otros miraban de lejos riendo por la victoria que tenían en ese momento, pasaban las horas y la sangre caía sobre la tierra, y no se bajaba de esa cruz pudiendo hacerlo, tenía el poder, la autoridad, tenía como bajarse y no lo hizo, por que en ese minuto con su muerte nos daba el Perdón y la Salvación de nuestras almas, sí a todos nosotros.

Luego de seis horas de martirio arriba en la cruz, el cielo se oscureció como nunca antes, eran las 3 de la tarde, se cree que Dios le dio la espalda a Jesús, porque no soportaba ver tanto pecado sobre su Hijo, nuestro Señor, pero sabes ese pecado que llevaba Jesús no era del El, si no que era el Pecado de toda la Humanidad, el tuyo y el mío, que en ese momento era Perdonado por Dios: “Y Jesús con fuerte voz, dijo: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Dijo esto y expiró” (Lucas 23:46)

Durante el tiempo que caminó en la tierra, les enseñaba a las personas que le seguían a ser semejantes a Él, El hacia milagros, sanaba enfermos, daba vista a los ciegos, y los que le seguían de cerca, a aquellos que dejaron sus casas, sus familias, su gente, su manera de vivir, les llamo discípulos. (Discípulo: Es todo aquel que se pone a los pies del Maestro y  aprende a vivir como Él).

¿Pero, existen discípulos hoy en día? ¿Hay gente capaz de devolver la vista a los que no ven?

Para dar la vista es necesario primeramente tomar el Sacrificio de Jesús, aceptar que su sangre este sobre nosotros y ser perdonados, tomar en cuenta ese sacrificio y aceptar que él ahora es Señor de tu vida, para que seamos una Luz que Brille realmente, para que ellos cuando puedan abrir los ojos se encandilen con verte: “Brille de tal modo vuestra luz delante de los hombres que vean vuestras obras buenas y glorifiquen a vuestro Padre, que está en los cielos” (Mateo 5:16) y sepan que es la luz verdadera, que esa luz proviene de Jesucristo el que nos enseño a devolver la vista a los ciegos, a iluminar el camino de los que andan en tinieblas, a quitar esa venda que por tanto tiempo hemos tenido también nosotros hace un tiempo atrás ¿o no?, los que se consideran Discípulos deben ser capaces de devolver la Vista a los ciegos, ser luces y sazonar este mundo insípido “Vosotros sois la sal de la tierra. Si la sal se desvirtúa, ¿con qué se salará? Para nada vale ya, sino para tirarla a la calle y que la gente la pise” ( Mateo 5:13), sin brillo, deben mostrar lo que Jesús les enseño, por que Jesús es el Maestro Supremo, Dios mismo mostrándonos como resplandecer en medio de este mundo envuelto en tinieblas, eso ya es Maravilloso, que te escoja para realizar un trabajo que fácilmente puede realizar El pero que escoja a una persona y la convierta en un Discípulo para nosotros eso es un “privilegio” que ni los ángeles pueden realizar, solo los hombres son encomendados a iluminar este mundo, a predicar su palabra siendo luz, lámparas que se puedan ver desde lejos y que se dejen ver por el mundo, ejemplos de hombres y mujeres capaces de dejar sus filosofías, sus estilos de vida, todo por seguir el ejemplo de Nuestro Señor Jesucristo el cual resucitó luego de tres días de muerto  y tubo muchos testigos de esto: “En la tarde de aquel día, el primero de la semana, y estando los discípulos con las puertas cerradas por miedo a los judíos, llegó Jesús, se puso en medio y les dijo: “La paz esté con vosotros” (Juan 20:19).

Los Discípulos tienen el deber de predicar su palabra iluminando al que no puede ver, mostrando el camino que Dios nos da a escoger y siguiendo su palabra por que como mandato Dios nos dejo este trabajo, Jesús con sus propias palabras nos encargo esto.

¿Ahora, que piensas, haz hecho las cosas bien? ¿Iras por el mundo a predicar e iluminar con su palabra a los que viven en tinieblas?

Queridos amigos id pues con Dios, que Él os guíe y  os guarde, hacedlo, porque Dios espera que vosotros lo hagáis, entregadle  el corazón de verdad a Jesús y Él os usará para hacer grandes obras en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo lograreis realizarlas.

Feliz Navidad

¡Que Dios os bendiga!

Manuel Rico Jorge
Comunidad Parroquial Nuestra Señora de la Asunción
Casar de Cáceres
España
 

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