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El poder de los dones espirituales

26.08.2009. 11:09

La voz de Dios

Una de las primeras cosas que escuché cuando entré en contacto con la Renovación Carismática fue todo ese hablar sobre los “dones del Espíritu Santo”.

Tengo que confesar que al comienzo no sólo era escéptico sobre este asunto sino que también frecuentemente me irritaba la manera de hablar de los carismáticos con tanta seguridad de los dones espirituales. Estaba seguro que a pesar de que deseaba el poder del Espíritu Santo para mi vida cristiana y mi sacerdocio, yo no quería ninguno de los dones y podía prescindir de ellos.

Consulté a teólogos sobre los dones, pero recibí de ellos escaso aliento, hasta que escuché al Padre Grasso, SJ, hablar en el coloquio de teólogos que siguió a la Conferencia Carismática de 1975, en Roma. Él nos regañó a nosotros sacerdotes y teólogos muy críticos acerca de los dones. Él dijo que necesitamos proclamar que la Iglesia necesita los dones más que nunca. Sin embargo, una cosa es saber sobre los dones y otra experimentarlos personalmente, a pesar que en esos primeros años yo aceptaba gradualmente los dones para otros y no para mí; yo estaba convencido que no quería complicar mi vida permitiendo que estos dones operasen en mi sacerdocio.

El de lenguas, el cual, como me habían dicho, es la puerta de entrada para el resto de los dones. En ese momento me acordé también que solía burlarme de este don y solía citar la Biblia contra él (1 Co 14,12-14). En ese entonces, me parecía tan desquiciado e inservible que me decía: ¡cualquier don menos ése! Al menos por el bien de la gente por la cual rezaba pensé que debía someterme al don de lenguas, a pesar que lo encontraba difícil de aceptar racionalmente.

Mientras rezábamos escuché a un hombre al lado mío rezando en sonidos vocales que me parecían repetitivos, divertidos y sin significado. Yo dije: “Señor, si éste es el don de lenguas yo estoy abierto a rezar de esta manera extraña por el bien de la gente que está delante de mí”. Y luego, me dejé ir. Desde ese mismo momento el Señor me dio la convicción en la fe, que nunca más he dudado que era el don de lenguas. Desde ese día, alabo al Señor e impongo las manos orando en lenguas.

El hecho de que anteriormente a ese día nada parecía suceder cada vez que rezaba en inglés, y que luego cosas empezaron a suceder, es prueba fehaciente, al menos para mí, del poder tremendo de la oración en lenguas, no sólo para mi vida cristiana sino también para mi sacerdocio. Sometiéndome al don de lenguas siguió el don de profecía, el cual se puede llamar “Dios hablando al hombre por el poder del Espíritu Santo”. Mientras yo no recuerdo que antes ninguna persona haya sido cambiada por mis sermones, a pesar que los preparaba bien, desde ese momento, como me había sometido al don de profecía, yo encontré que aún mis enseñanzas y sermones más simples parecían transformar a la gente de la noche a la mañana. El tercer don al cual me encontré sometiéndome fue el don de sanación y liberación.

A pesar que ya estaba muy involucrado en ese entonces en la RCC, me dije a mí mismo, ya tengo suficiente con el don de oración (lenguas) y el de la palabra (profecía). No eran para mí los dones de sanación y de liberación sino para personas muy dotadas y santas. Sin embargo, también en este aspecto me encontré que sucedían cosas que nunca antes habían sucedido; había gente que se sanaba y se liberaba. Ahí fue que me di cuenta que en la medida en que yo empezaba a llegar a la gente con interés y amor, con la compasión del mismo Cristo, el poder del Espíritu se derramaba a través del llamado don de sanación.

De mi experiencia de los últimos trece años yo diría que sólo el Espíritu Santo puede reconstruir su Iglesia en la medida en que nosotros los miembros del Cuerpo de Cristo nos sometamos sin reserva a la presencia y al poder del mismo Espíritu que operó en Jesucristo (Hch 10, 38), especialmente a través de estos tres dones de: lenguas (oración eficaz), profecía (proclamación eficaz) y sanación (amor eficaz).

P. Rufus Pereira

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Iraida on 03.12.2010. 11:22

Doy gracias al Señor por que lo usa a ud. con su poder "El Poder del Espiritu Santo". El Señor pide que oremos para que vengan más obreros a su viña, en eso debemos enfocar también, porque El mismo dijo: "Muchos son los llamados y pocos son los escogidos". Todo es posible mediante el Amor de Dios en Jesús.

2

Julia Iannone on 29.12.2009. 17:29

Es correcto pensar en el ESPIRITU SANTO como lenguaje de la revelación?. Mucho he meditado "en la forma de caminar de JESUS", es decir de hacer el camino. Es posible pensar que JESUS transito por la tierra trayendo en si mismo la santísima trinidad?. Muchas gracias alabado sea Jesucristo.

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