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El Reino de Dios

19.08.2010. 17:38

El Sembrador 

 

Hay un motivo divino irrefutable: hasta que tú no vivas en el nivel que Dios quiere que vivas, Él no tendrá reposo. Siempre, en una refriega y pese a estar más expuestos, los que pelean son los que van al frente. Si Dios no fuera omnipresente, Él seguramente estaría en las filas del frente. Esa es una mentalidad muy diferente a la de los hombres. Es la mentalidad del Reino de Dios. Es el mensaje que el Reino tiene para el mundo.

"Y sucedió que, estando él orando en cierto lugar, cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos: <<Señor, enséñanos a orar, como enseñó Juan a sus discípulos>>. Él les dijo: <<Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano, y perdónanos nuestros pecados porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en tentación>>." Lucas 11: 1-4

Fijémonos bien, nuestros pecados son perdonados cuando nosotros perdonamos las ofensas de otros. Hay veces que las personas no queremos perdonar a alguien hasta que ese alguien no venga y nos pida perdón. Y yo os digo: no cobréis vuestro perdón, porque Dios no os lo cobró por perdonaros. 

Por tanto vemos aquí como Jesús les dice la manera en que han de dirigirse al Padre: Pídele al Padre que aquello que actúa en el cielo, opere en la tierra. Pídele al Padre que según funciona el reino de Dios en el cielo, queremos verlo  funcionando aquí en la tierra. Venga tu reino.

A través de la historia podemos observar que se han levantado grandes controversias en el pueblo de Dios. Cada vez que Dios revela una verdad a la iglesia o a su nación, se levantan extremos. Hay un extremo en ese pueblo, que se opone a la verdad que se revela. Hay otro extremo en ese mismo pueblo que tira a la basura todo lo que había aprendido y hace convertir en polvo todo lo que acaba de aprender. No mantiene un fundamento firme. Y el péndulo comienza a balancearse entre los obstinados que dicen: “No puede ser Dios; yo llevo veinte años aquí y siempre se hizo así”, y aquellos que dicen: “Tú eres un anticristo, y nada de lo que tú haces sirve y todo se hace así”. Los dos están mal.

 

Son dos extremos y todos los extremos son malos y son considerados pecados.
Pero entonces allí aparece lo que se puede llamar como un remanente, que es un pueblo que recibe una verdad, la madura y la ejecuta y ya, al ejecutarla se siente en deuda y sigue buscando más verdad. Entonces le llega la próxima verdad; no desecha la que aprendió sino que acrecienta su conocimiento y continúa creciendo de gloria en gloria. Toda la verdad de Dios está presente, pero la revelación es progresiva y debe utilizarse para difundir el Reino. Ahora bien: ¿Qué es esto que vamos a propagar, un pensamiento religioso? ¿Un montón de iglesias en cada esquina adorando a Dios? ¿Qué es el reino?

Cuando tú dices “prosperidad”, por ejemplo, alrededor de eso se conglomeran gentes de distintas clases sociales, de múltiples ideas políticas o filosóficas o religiosa que ahora creen en la prosperidad y le llaman “El movimiento del  bienestar”. Son cosas de hombre. 

Ciertamente, a pesar de que pueda ser falso lo que haya en ello. El hecho de que eso existe y es falso, sólo indica que tiene que haber algo que es cierto. Porque no puede haber algo falso que no haya sido copiado de algo verdadero. No existe una copia si no hay primero un original de donde sacarla. Nadie puede pervertir ni tergiversar lo que no existe.

Esto nos sirve para no ser engañados por falsas voces. Recuerda algo: cuando hablamos de un falso profeta, no es nada diferente de hablar de un falso presbítero o un falso laico. Siempre hablamos de falsos profetas como si fueran los únicos. También hay falsos maestros. Y lo que es falso es la persona, no el don. El que es falso es el profeta. Un falso profeta es un hombre o mujer que usa el don con malas intenciones. Hay falsos mecánicos, falsos carpinteros, falsos abogados... En todo reino hay buenos y malos. Hay falsos maestros en la escuela pública. Hay quien va a ella por recibir un sueldo a final de mes, y hay quien va por amor a la enseñanza y a los estudiantes que la reciben, se es o no se es. Pero no podemos quemar una verdad por temor a los extremos.

La palabra “reino” significa: “Fundamento de poder” o “Una influencia”. Es un territorio o una jurisdicción. Es el dominio de un rey. Son los súbditos que se someten a un rey. Se constituyen como su reino. Es un ámbito o una dimensión.

 

También puede ser una especie. Usamos la palabra reino para decir “El reino animal”, o “El reino vegetal”, o “El reino mineral”. Y estamos hablando de una especie, de un grupo definido.

Cuando hablamos de reino, hablamos de la jurisdicción o del área donde tú tienes dominio. No es un lugar geográfico. Lo incluye, pero no se restringe a él. En una palabra: el reino de Dios es la jurisdicción en donde Dios tiene influencia.

Pregunto: ¿Tiene influencia Dios en tu vida? Entonces tu eres el reino y puedes decir como Jesús al predicar: “El Reino de los Cielos está cerca. Arrepentíos.”

 

“Tu reino, un reino por los siglos todos, tu dominio, por todas las edades.” Salmo 145,13a

Muchas personas dicen con relación al reino que  está suspendido hasta el final de este milenio, otras que tiene un tiempo limitado. Y lo que Dios nos dice aquí es que el reino es para todas las generaciones, para siempre sin termino. ¿Es esta una generación? Lo es.

“Yahveh reina para siempre, tu Dios, Sión, de edad en edad.”
Salmo 146,10

 

Le dijo a los judíos que el reino de Dios les sería quitado y entregado a otra gente a los gentiles. Tú eres parte de esa otra gente. Ya les fue quitado y a nosotros se nos ha sido entregado.

 

“No temas, pequeño rebaño, porque a vuestro  Padre le ha parecido bien daros a vosotros el Reino.”  Lucas 12, 32 

Pero es imposible que se nos pueda dar  algo que tiene que venir mañana, ¿no? Porque Él dice: Buscad primero el Reino de Dios y su justicia. ¿Y cuándo vas a buscar el Reino, mañana cuando te mueras? ¡No! Cuando te mueras no vas a poder buscar nada.

¡Es ahora! Buscad primero el Reino. El Reino  de su influencia, de su poder, de su autoridad, de su propósito, de su objetivo, pensar como un rey o un embajador primero, y yo me hago cargo de todo lo demás nos dice el Señor. Los embajadores no se preocupan por sus gastos, todo lo cubre el país que lo envía. Pues así es Dios con nosotros, Él cubre todos nuestros gastos, el se preocupa de todas nuestras necesidades.

Juan Bautista  predicaba: arrepentíos, porque el Reino de los cielos está cerca. Y Tan cerca, pues todavía no había  nacido nadie de nuevo, pero estaba ahí. Cristo dice: Si naces de lo alto, puedes entrar en el reino. Es decir que  entramos cuando nacemos, no cuando morimos. ¿Naciste tú de nuevo? ¡Ya entraste en el Reino! Ahora sólo te falta manifestarlo. ¿Y cómo no vas a poder si estas en él? Cristo decía: Si con el dedo de Dios echo fuera demonios, ciertamente el reino de Dios ha venido sobre ti. El reino no es una nube. Una nube no sale por ningún dedo. El reino es una autoridad delegada.

Yo tengo la certeza, después de leer los evangelios y también de comprobarlo en el libro de los Hechos, que si para la iglesia primitiva, concretamente Jesús y Pablo, el mensaje del reino fue básico y central, hoy debe ser recuperado. Y muchos hoy se han equivocado y no han entendido  en qué consiste la recuperación, pues el interés de nuevas alabanzas no es la innovación de nuevos instrumentos, sino de una nueva mentalidad.

La razón por la cual hoy por hoy estamos como que no sabemos para donde ir, es porque no hemos recuperado o entendido el mensaje del Reino. Entonces empezamos al revés porque es el mensaje el que restaura nuestra manera de pensar. Y al cambiar la forma de pensar cambia nuestro estilo de vida. Lo que necesitamos entender, entonces, es cuál es el mensaje del evangelio. Me creáis o no, el setenta por ciento de los cristianos lo desconoce. Cuando algunas Iglesias predican destrucción en el tiempo final, ese no es el mensaje de las Buenas Nuevas, esa no son buenas noticias. Toda palabra que no trae esperanza, no viene de la boca de Dios.

El tiempo se ha cumplido, nos dice el Señor. Esto Significa que la esencia del mensaje del reino, es que no tenemos que esperar nada, que lo que tenía que pasar, ya pasó. El reino de Dios se ha acercado tanto que está entre nosotros; arrepentíos, y creed en el evangelio.

De manera que el reino tiene mucho que ver con un tiempo ya cumplido. Un tiempo que ya está vigente, un tiempo que ya ha comenzado.

Jesús utilizaba parábolas para hablarle a su gente. ¿Qué es una parábola? Un relato literal y físico que encierra un principio espiritual. Entonces nos encontramos con la parábola del sembrador. (Mateos 13,3-9) Dice  Jesús que algunas semillas cayeron junto al camino. Es  decir, junto al evangelio, no dentro. Otras dice que cayeron pero que no llegaron a echar  raíz; habla de la inconstancia. Hay muchos creyentes que tienen mucha inconstancia. Otras semillas dice que se ahogaron por las cuestiones del mundo, es decir: la avaricia, el odio, el rencor. Y una cuarta parte de este terreno da fruto, y de esta cuarta parte, sólo una tercera parte produce cien, o sea: en la minoría siempre está el remanente, siempre está el terreno fuerte y bueno.

Y Él comienza a predicar esta otra parábola del trigo y la cizaña. ¿Y por qué les mencionó estas parábolas? Porque todas ellas nos están explicando qué es el reino de Dios: “Otra parábola les propuso, diciendo: <<El Reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla n su campo. Pero mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembró encima cizaña entre el trigo, y se fue. Cuando brotó la hierba y produjo fruto, apareció entonces también la cizaña. Los siervos del amo se acercaron a decirle: Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña? Él les contestó: Algún enemigo ha hecho esto. Dícenle los siervos: ¿Quieres, pues, que vayamos a recogerla? Díceles: No, no sea que, al recoger la cizaña, arranquéis a la vez el trigo. Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega. Y al tiempo de la siega, diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo recogedlo en mi granero.>>” Mateo 13,24-30

 Esta Palabra de Dios no necesita de comentaristas ni teólogos. No es preciso que reviséis tesis ni ponencias. Está claro: la cizaña va derecha al fuego eterno y el Trigo al granero de Dios. Al Reino.

Más Jesús continúa hablándonos del Reino de Dios  en la parábola del grano de mostaza y en la de la levadura. 

Las gentes se quedaron un poco atontada al oírle hablar en parábolas, y hoy también cuando les hablamos del Reino y  suelen decir: este hombre o mujer me está confundiendo en mí teología, la que yo me tengo bien apañada. Explícame bien las palabras esas porque estoy medio confundido. En tiempo de Jesús y hoy en el tiempo que nos ha tocado vivir seguimos diciéndole al Maestro: Mira yo que había aprendido según la ley y según los otros escribas y sin embargo ahora vienes  tú y no me enseñas lo mismo, tú enseñas con autoridad.  Entonces, un grupo pequeño des pues de irse toda la gente que solamente había ido por la comida de los panes y los peces. Le preguntan: Maestro, explícanos  bien esta cuestión. Y el Maestro comienza a explicar el reino de Dios con la interpretación de la parábola de la cizaña, con la parábola del tesoro y la perla y la parábola de la red, para terminar con la conclusión en los dos últimos versículos. Esto lo encontramos en Mateo 13,36-52

¿Por qué enseñó lo que enseñó y predicó lo que predicó? Porque quiso y quiere, que la mayoría se convierta en trigo antes que la cizaña sea segada.

Todo por Amor al mundo porque El Padre ama al mundo, y su llamada va dirigida a la Iglesia. ¿Sabéis  por qué? Porque somos muchos en la Iglesia que no somos Iglesia. Alguien nos tiene que denunciar proféticamente. Alguien nos tiene que identificar. Entonces, cuando la cizaña no esté  revuelta con el trigo los justos resplandecerán. Antes no podían resplandecer porque, cada vez que se miraba a la Iglesia, se veía doble cizaña, doble mensaje. Se veían algunos buenos y otros pésimos. Y eso no atrae a nadie. Pero cuando Dios la limpie y los justos resplandezcan, las naciones van a venir porque van a ver, al fin, la gloria de Dios en la Iglesia, como el sol en el reino del Padre. El que tiene oídos para oír, oiga.

Por eso queridos amigos, la tierra de nuevo a de temblar a media tarde, por eso queridos, se avergüenza el sol, por eso amigos, son tantos los que avergonzados y con sus cabezas bajas abandonan la Iglesia.

Cuando la sangre de Jesús toca la tierra, redime, salva y reclama el título de la propiedad para entregárselo a los verdaderos hijos de Dios. El Reino de Dios es ahora, no hay que esperar más. Su ciudad, su provincia, su estado, su continente le pertenece.

Por eso hemos de gritar en los cuatro puntos cardinales que el Reino de nuestro Dios está en medio de nosotros. ¡Gloria al Señor!

Manuel Rico Jorge
Comunidad Parroquial nuestra Señora de la Asunción
Casar de Cáceres
España

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