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Heme aquí

18.06.2010. 04:18

Heme aquí Señor

El libro del éxodo en el capitulo tres versículos uno al cuatro nos narra un pasaje sobre la vida de Moisés que ilumina a la perfección una de las cualidades principales que debe tener el cristiano de excelencia: 

"Moisés era pastor del rebaño de Jetró su suegro, sacerdote de Madián. Una vez llevó las ovejas más allá del desierto; y llegó hasta Horeb, la montaña de Dios. El ángel de Yahveh se le apareció en forma de llama de fuego, en medio de una zarza. Vio que la zarza estaba ardiendo, pero que la zarza no se consumía. Dijo pues Moisés: <<Voy a acercarme para ver este extraño caso: porqué no se consume la zarza>> Cuando vio Yahveh que Moisés se acercaba para mirar, le llamó de en medio de la zarza, diciendo: <<¡Moisés, moisés!>>Él respondió: <<Heme aquí>> "Ex 3,1-4

Moisés, el que sería el gran libertador del Pueblo de Israel se encontraba en este momento de su vida como un pastor solamente. Para que Dios le llamara a ser su mensajero y fuera a liberar a su pueblo de la opresión del faraón, lo primero que tuvo que pasar fue que un día Moisés se atrevió a ir muy lejos en el desierto.

El día que se le ocurre ir muy lejos es cuando Dios se le aparece en medio de la zarza y se encuentra con él recibiendo un mensaje que no alcanza a comprender. Cuando este hombre va más allá de lo ordinario o normal en su vida es cuando recibe la llamada de Dios.

El momento cuando Moisés por fin rompe el círculo de lo cotidiano y deja de hacer lo mismo de siempre es cuando ya está listo para perderse y para convertirse en el gran libertador. 
Este el momento que Dios esperaba para enviarlo a romper la esclavitud de su pueblo y dar el gran cambió en la vida de Moisés.

Ser un servidor de excelencia es estar dispuesto a romper todos los círculos  de estancamiento que se formen a nuestro alrededor. 

La gran tentación para todos aquellos que somos servidores en la Iglesia es el de hacer círculos de seguridad a nuestro alrededor y de ahí no nos queremos salir por nada. Normalmente empezamos a decir:
A mí no me dejen los niños, sólo ayudo con los adultos.

Yo les ayudo pero no me pasen al frente porque eso no puedo.

Si quieren doy un tema pero déjenme el amor de Dios. Al siguiente retiro da el mismo y cinco años después... sigue con amor eterno.

Yo sirvo pero en la cocina, cantar y dar temas nunca.

Si predico en el encuentro, pero hacer visitas por las casas no porque nunca las he hecho.

Cantar en la Misa sí, pero hacer las lecturas ni me lo pidas.

Ir al radio o a la televisión... no gracias mejor dile a otro, me estoy acordando que tengo un viaje de dos meses a Nueva York.

Así podríamos ir aumentando la lista de círculos que empezamos a hacer a nuestro alrededor y por eso muchos hermanos en la Iglesia se estancaron después de un tiempo de ir avanzando.
Recuerda que si quieres ser usado en abundancia por Dios tienes que romper el círculo de lo ordinario una y otra vez. Dios no llamó a Moisés hasta que se decidió a tomar esta actitud.
En la pedagogía de Dios él solamente le da más a quien va más allá de lo normal y más allá de sus posibilidades.

La razón es muy simple, para que te va a dar Dios dones, carismas o cualidades si no los vas a usar para extender su Reino. Si tu das un paso, él te da un equipo para este nuevo servicio, si das dos pasos el te da más y si das muchos él te sigue equipando para cumplir con tus nuevas responsabilidades.

En realidad dentro de ti hay un Moisés que Dios está esperando despertar pero la condición es que hoy y cada día vayas más allá de lo que estás haciendo normalmente y que estés dispuesto a pasar miedo, nervios o vergüenza por su causa.

Comúnmente mucha gente nos pregunta durante el curso que como le puede hacer para ya no tener miedo ni ponerse nerviosa en su apostolado. La respuesta que siempre les doy es:
"No es malo si tiene nervios, al contrario, que bueno que le esté pasando eso, porque es señal de que está rompiendo su círculo tal como Moisés."

Preocúpate si al leer estas páginas tú ya no sientes nervios ni miedo ni vergüenza en tu apostolado, es seguro que tienes meses o años repitiendo lo mismo y ya convertiste la gran aventura de la Evangelización en un camino trillado y aburrido. Ya hiciste tu circulito.

Cambia eso de una vez por todas y lánzate una y otra vez haciendo aquello que no te gusta o no te crees capaz de hacerlo. Notarás como Nuestro Señor Jesucristo hará de ti un nuevo Moisés para nuestro tiempo y nuestro país.

Al estilo de Moisés es como surgirán los líderes de excelencia pastoral que el Señor está necesitando hoy en su Iglesia para extender su Reino.  
Dios te siga bendiciendo en abundancia.

Martin Zavala M.P.D.

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