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Auge y Declive Del Montanismo

13.08.2009. 05:06

Historia de la Iglesia

Capítulo XVI
Auge Y Declive Del Montanism
o


No estaba conclusa la controversia con el gnosticismo, cuando en el seno de la iglesia, se abría paso un nuevo movimiento que se dio a sí mismo el nombre de “nueva profecía” También es conocida por la herejía de los frigios, aludiendo sin duda al lugar de donde procede esta herejía. Es a partir del siglo IV cuando se conoce como montanismo viendo el papel que desempeña este hombre dentro de la génesis del movimiento.

Se trata de un movimiento de rigorismo, que intenta evocar los primeros tiempos, de la iglesia donde los hombres, aparecen como carismáticos y profetas dotados de dones especiales, que ellos ponían al servicio de una vida comunitaria más intensa.

Profecía y autoridad de la iglesia llegaron a un enfrentamiento con el resultado de expulsión para los secuaces de estas ideas.

Tres son los estadios por los que pasa el montanismo.

1.- Inicios.

Comienza hacia el año 170 cuando Montano en la aldea de Ardabau, en las provincias asiáticas de Frigia y Misia, poco des pues de su bautismo, en un lenguaje un tanto oscuro, anuncia a sus hermanos ser profeta del espíritu Santo que por obra suya iba a conducir la cristiandad a la verdad entera.

La unión a este propósito, de dos visionarias como Priscila y Maximila fue decisiva. Este pueblo, era propenso a las grandes manifestaciones de tipo, carismático, posiblemente influido por las regiones mistéricas asentadas durante siglos en esas zonas, lo cierto es que tuvo un “boon” grande.

Su principal signo en la idea escatológica, anunciando la llegada inminente del Señor y junto a ella comenzará en la llanura de Pepuza una nueva Jerusalén celestial. El ambiente era propicio, debido a que las catástrofes naturales y la peste, habían desolado a las gentes necesitadas de algo de consuelo.

Pero el mensaje escatológico, no solo se limitó a la idea de profecía, tuvo su incidencia en la vida práctica así el ayuno, como purificación será un punto importante a tener en cuenta haciendo la norma de la iglesia existente, rigurosa y pesada.

El deseo del martirio es otro de los puntos verdaderamente significativos como el mejor de los desprendimientos del mundo y la mejor forma de encontrarse con el Dios de la salvación. Los bienes materiales, tampoco tiene valor de ahí su entrega a los dirigentes para el sustento de los profetas.

Pero lo más significativo, es su renuncia al matrimonia, fuente de encadenamiento a las cosas del mundo La abstinencia según Priscila, capacita especialmente para las visiones y comunicaciones proféticas.

La extensión fue considerable en sus comienzos Asía Menor, Siria, Traciá incluso en Lyon y Vienne se tiene noticias de esto como hace notar Eusebio.

Incluso tuvo cierto permiso, posiblemente debido a su teología, en un principio, los obispos de Roma, no tuvieron en consideración este movimiento como peligroso.

Los principales representantes murieron pronto, pero fue el encuentro de esta movimiento, con la figura de Tertuliano, la suerte para su propio desarrollo, ya que este pasó al papel sus intenciones y esto lo reforzó extraordinariamente.

2.- Desarrollo Tertuliano.

A partir del 205/206, sus escritos permiten deducir, que no solo conoce la doctrina sino que participa de ella, Sin duda su implacable rigor, contra todo término medio y su excesivo amor a la verdad le llevó por sendas rigoristas. Su poder de apelación al Espíritu sedujo a este autor llevándole a una transformación paulatina de un término medio al rigor más absoluto.

Tanta fue su obra y su crítica interna, que el montanismo de tertuliano no representa el de la primera época, Según este se trata de llevar gracias al Espíritu Santo a la cristiandad a la edad madura. De este modo y de una manera magistral, expone los puntos antes mencionados como principales, haciendo de ellos una doctrina perfectamente sustentada.

Su exposición no fue para el pueblo llano, lo demuestra la historia, pero sus escritos si fueron leídos y tenidos en cuenta.

3.- Ocaso Del Montanismo.

Sólo ante la desfiguración de las ideas del cristianismo por parte de los montanistas tuvo reacción la iglesia.

La iglesia, se negó a hacer suyo el exagerado programa ascético de estos grupos abriéndose así a todos los hombres. El negar la inminencia escatológica hizo que la iglesia se sumergiera en el trabajo de todos los días dedicándose más de lleno a las tareas misionales tan importantes en estos primeros tiempos.

Historia De La Iglesia
Epoca Antigua
Segunda Parte: Los Comienzos De La
Gran Iglesia (180-324)

Lineas Generales De La Época Lineas Generales Del Periodo

1.- De finales del siglo II a comienzos del III la Iglesia pasa definitivamente a ser la Iglesia universal. A pesar de diversas persecuciones, de conmociones políticas i religiosas internas la Iglesia afianza su organización interna, las formas de culto, la vida diaria de sus fieles i la perspectiva teológica. Esta situación le permitirá afrontar sin miedo los retos que se le presentaran después del edicto de Milán.

2.- Hasta comienzos del siglo IV prospera la penetración misionera de la Iglesia a lo largo i ancho del Imperio. El aumento notable de cristianos en las antiguas comunidades o el nacimiento de nuevas comunidades fortalecerá a la Iglesia ante cualquier ataque.

3.- La Iglesia se organiza en base a grandes agrupaciones eclesiásticas entorno a importantes sedes como Antioquía en Siria, Alejandría en África del norte i Roma con el restante occidente latino. Los obispos Calixto, Esteban y Dionisio fraguarán paulatinamente la pretensión de su iglesia de Roma de gobernar la Iglesia universal.

4.- La Iglesia intenta ofrecer a sus fieles a través de la liturgia y la vida comunitaria una vida cristiana intensa i coherente:

•El catecumenado muestra el interés de los pastores por introducir adecuadamente a los fieles en el mundo sacramental cristiano.

•La diferenciación de los grados inferiores del orden delata la adaptación del clero a las exigencias concretas de la cura de almas.

•Fruto del gran número de apóstatas o "lapsos " que deja la persecución de Decio la Iglesia reflexiona sobre ella misma i ordena la práctica penitencial.

•La aparición de ascetas, solitarios o anacoretas manifiesta el deseo de vivir seriamente la vida cristiana y prepara el floreciente monacato del siglo IV.

•Las diversas constituciones eclesiásticas aseguran las formas litúrgicas en la vida comunitaria, y se desarrollaran además, por lo menos en sus comienzos, las liturgias particulares, que caracterizan a las grandes agrupaciones eclesiásticas.

•El arte cristiano empieza a desplegarse indicando la creciente seguridad de la sensibilidad cristiana.

5.- La teología cristiana recibió un nuevo impulso en el siglo III gracias a las controversias internas y a los envites de los adversarios gentiles:

•La escuela teológica de Alejandría, con Orígenes a la cabeza, representa el encuentro con el platonismo medio.

•Alejandrinos y antioquenos con sus comentarios hacen de la Biblia la pieza clave el trabajo teológico.

•La cuestión trinitaria ocupa el centro de la discusión teológica. Se rechaza el monarquismo y se apunta un subordinacionismo que oculta en germen la gran polémica dogmática del siglo IV.
 
Capítulo XVII.

La Programación Del Cristianismo Hasta Fines Del Siglo II


1.- Panorama de la evangelización cristiana en el curso del siglo II:

1.- Se siguen evangelizando los lugares de la primitiva evangelización apostólica. Con éxito especial en la zona paulina del Asia Menor.

2.- La evangelización abre nuevas fronteras a la Iglesia: Siria oriental, Mesopotamia, en oriente; África del norte, Galia, Germania e Hispania, en occidente.

3.- No existe aún una dirección y organización de la tarea misionera. Los responsables son las iglesias particulares y el entusiasmo de algunos cristianos. No conocemos el nombre de los evangelizadores.

4.- Nuevas formas de propagar el Evangelio:

•La palabra escrita con los apologistas del siglo II.

•Utilización de escuelas privadas tradicionales de la civilización greco-latina donde algunos cristianos ejercen de profesores.

5.- La heroica actitud de los mártires y confesores cristianos ante las persecuciones.

2.- Algunos detalles de la evangelización en las diversas zonas del imperio:

2.1.- Palestina:Se distinguen dos periodos. Después de la I guerra judía (73/74) i después de la II guerra judía (d. 132-135):

2.1.1- La guerra judía del siglo:Puso temporalmente término a la actividad de la iglesia en Jerusalén. La comunidad judeocristiana fue presidida por el obispo Simeón hasta su martirio v. 107. Toparon con dificultades y la oposición del judeocristianismo heterodoxo y del judaísmo ortodoxo de Palestina. El primero continuaba considerando a Jesús de Nazaret como un gran profeta, pero no como un Mesías e Hijo de Dios. Además, tenían influencias gnósticas de Simón Mago, Menandro, Dositeo y Cerinto. Mago y Menandro especialmente sobre Samaria. Los segundos se oponían a los renegados que habían abandonado el sábado y seguían predicando como Mesías al que había sido clavado en cruz por los judíos. Se opusieron al cristianismo en Palestina i con una fuerte contracción misional hacia los centros importantes de la diáspora. Los judíos ortodoxos palestinenses acusaron al obispo Simeón ante el procónsul Ático como descendiente de David i cristiano. Fue crucificado según la jurisprudencia del edicto de Trajano.

2.1.2.- La sublevación de Bar-Kochba (132-135) Significó el final del segundo período del judeocristianismo palestinense y el cese de toda actividad misionera en Palestina. Muchos cristianos fueron perseguidos y asesinados, otros huyeron de nuevo al otro lado del Jordán. En lugar de Jerusalén se levantó la nueva ciudad de Aelia Capitolina, la prohibición de que habitasen en ella judíos redujo a partir de entonces la comunidad cristiana a gentiles, sobre todo griegos. El primer obispo Marcos era griego. Los pocos rastros de cristianismo que encontramos hasta Constantino se reducen a las ciudades. En el campo siempre hubo una fuerte oposición hacia el cristianismo.

2.2.- Siria: Desde el principio la iglesia siria se esforzó por evangelizar no solo las ciudades sino también el campo. Mientras el paganismo se mantenía en Fenicia el cristianismo aumentaba en Damasco, Sidón y Tiro. Sobre todo en Antioquía, gracias a su obispo Ignacio, el cristianismo ganó prestigio entre los griegos. Hacia la primera mitad del siglo II la misión llegó a la región de Osrhoene, en Siria oriental, cuando el judeocristiano Addai empezó a actuar en Edesa y posteriormente en Mesopotamia. Su trabajo fue continuado por Aggai, mártir posteriormente. A fines de siglo un sínodo de Edesa discutió la fecha de la pascua cabe pues suponer que las iglesias de la zona estaban cohesionadas. Se supone que Taciano compuso para ellas su Diatessaron después del 160. No está suficientemente probada la temprana conversión de la casa real de Edesa y la elevación del cristianismo a religión oficial. Bardesanes, convertido al cristianismo en el 179 y expulsado posteriormente por gnosticismo, señala como característica de dichas iglesias la reunión dominical regular y el ayuno en días determinados.

2.3.- Arabia:Ya en el siglo I y II el cristianismo era conocido en Arabia del norte o Transjordania. Arabes en Jerusalén en Pentecostés (Act 2,11). Recordamos la comunidad de Pella a la que pertenecía el apologista Aristón, que, poco antes de la mitad del siglo II, escribió un Dialogo entre Jasón y Papisco sobre Cristo.

2.4.- Egipto: Su evangelización sigue en la oscuridad no obstante los numerosos hallazgos de papiros de los siglos I II. La fundación de la iglesia egipcia por Pedro es legendaria. Tal vez los fragmentos de papiro del evangelio de Juan de comienzos del siglo II pudieran ser las pruebas más antiguas de la presencia de cristianos en Egipto. La misión gnóstica en un principio parece que tuvo más éxito que la cristiana. Panteno es el primer maestro cristiano conocido i el 190 con el obispo Demetrio la comunidad alejandrina es ya considerable.

2.5.- Asia Menor: Ya a fines del siglo I y a comienzos del II algunas ciudades del occidente muestran iglesias organizadas (Apoc 2-3), que había que añadir a las fundadas por Pablo. Ignacio de Antioquia añade las de Magnesia y Trales. La carta de Plinio (V.112) reconoce una extensa cristianización del campo en la provincia de Bitinia. La correspondencia de Dionisio, obispo de Corinto, informa también de las iglesias de Nicomedia, Amastris y las iglesias del Ponto. Los sínodos de los años 80 que se oponen al montanismo nos hacen presumir un cristianismo bien organizado. El obispo Polícrates de Éfeso alude a la gloriosa tradición de su iglesia. En Creta el mismo Dionisio habla de las iglesias de Gortina y de Cnosos.

Desconocemos en cambio la suerte de las fundaciones paulinas de Cilicia y Chipre durante esta época. Parece que Grecia y Macedonia, también paulinas, quedaron a la zaga en la evangelización. La iglesia más importante era la de Corinto con el obispo Dionisio. En Atenas tenemos testimonio del apologista Arístides. La posible cristianización de las provincias del Danubio durante el siglo II es incierta. Tal vez algún soldado cristiano iniciara a otros en la fe.

2.6.- Roma: La carta de Clemente a la iglesia de Corinto indica que la iglesia creció a pesar de la persecución neroniana y domiciana.

Seguramente los crecientes eran todavía en su mayoría no romanos. El prestigio de la iglesia de Roma aparece por la fuerte atracción que ejerce sobre otras iglesias i cristianos. Ignacio de Antioquia le tributa grandes elogios. Marción, Abercio, Hegesipo e Irineo, Valentín y Teodoto, Justino, Taciano y Policarpo de Esmirna viajan por algún motivo a Roma. Unos para lograr el reconocimiento de sus doctrinas, otros para reconocer la verdadera doctrina o para trabajar por la paz cristiana. Hermas, escribiendo aún en griego, no permite conocer su vida. El obispo Víctor introduce ya el elemento latino a fines del siglo II. Justino abre en Roma una escuela para enseñar a los hombres cultos " la verdadera filosofía”.

2.7.- Italia: El hecho que la mayoría de cristianos de la comunidad de Roma no fuesen latinos dificulta posibles incursiones evangelizadoras. Tal vez surgieron algunas sedes episcopales en el sur de Roma en la segunda mitad del siglo II. Parece también que Sicilia no fue misionada antes del siglo III

2.8.- África del norte: Evangelizada seguramente muy pronto, sin embargo no conocemos el nombre de los posibles evangelizadores. El primer documento son las actas de los mártires de Scillium -VII-180-. La comunidad principal era la de Cartago donde Tertuliano a finales del siglo II ejercía una gran actividad catequética i literaria. El 220 el obispo Agripino pudo convocar a sínodo a 70 obispos.

2.9.- Galias: Evangelización de la desembocadura y valle del Ródano a través de las relaciones comerciales de Asia Menor con el sur de la Galia. El contacto fue temprano en el caso de la colonia griega de Massilia. La fuerza numérica de las iglesias de Lyon y Vienne que descubre la persecución de Marco Aurelio con el martirio de 40-50 cristianos de esas ciudades permite adivinar unas comunidades fuertes. Irineo, obispo de Lyon, aunque extranjero, pensó también en misionar a los celtas. Dificultades lingüísticas se lo impidieron.

2.10.- Germania: Según Irineo existirían comunidades en las provincias renanas limítrofes al Rin con centros en Colonia y Maguncia. Parece también que el cristianismo llegó tempranamente a Tréveris centro comercial más importante que los anteriores.

2.11.- Hispania: El mismo Irineo habla de la existencia de comunidades cristianas en las "provincias de Hispania”.

Capítulo XVIII

El Ataque Del Poder Estatal Contra La Iglesia

1.- Séptimo Severo (193-211). Fundador de la dinastía siria.
Tertuliano le reconoce en sus primeros años de gobierno una actitud benevolente hacia los cristianos. Así, el 196 se reúnen libremente diversos sínodos de obispos para discutir la fecha de la pascua. A pesar de ello algunos cristianos particulares fueron procesados en base al rescripto de Trajano no derogado. El 197 Tertuliano les dedica su Liber apologeticus.

1.1. Edicto del 202: Prohibía bajo grave pena pasarse al judaísmo o al cristianismo. Relata Esparciano " Iudaeos fieri sub gravi poena vetuit, idem etiam de Christiani sanxit”. El emperador penalizaba toda actividad evangelizadora de carácter proselitista. La oposición a de algunos cristianos a prestar el servicio militar i actitudes montanistas pudieron influir en Séptimo Severo. La fe cristiana se presentaría como contraria al orden estatal. La escuela de Alejandría tuvo que cerrar i fueron ejecutados seis discípulos de Orígenes. A comienzos del 203 en Cartago fueron martirizados un grupo de catecúmenos. Tertuliano recogería el testimonio de la noble Perpetua y de su esclava Felícitas, con su maestro Sáturo y sus compañeros catecúmenos Revocato, Saturnino y Secúndulo. En Egipto, entre otros, fueron ejecutados Leónidas, padre de Orígenes, la virgen Potamiena con su madre Marcela y el soldado Basílides. Parece que hubo persecución en Capadocia, donde Alejandro, futuro obispo de Jerusalén, confesó su fe, y en Antioquía.

2.- Caracalla (211-217): Inició un período de tolerancia religiosa. Al subir al trono su amnistía a los deportados no excluyó a los cristianos. Algunos ocuparon otra vez puestos influyentes en la corte como el liberto Prosenes que fue tesorero secreto. Así pues el duro proceder del procónsul Escápula (211-212) contra los cristianos en las tres provincias norteafricanas no puede atribuirse a Caracalla, sino que fue ocasionado por las corrientes rigoristas entre cristianos de África. Tertuliano los defendió en su obra Sobre la corona del soldado donde en que rechazaba el servicio militar para los cristianos.

3.- Heliogábalo (218-222): Proyectó hacer obligatorio en el imperio el culto del dios solar de Emesa pero no se conoce su relación con los cristianos.

4.- Alejandro Severo (222-235): Su madre Julia Mamea parece que tenía declarada simpatía por el cristianismo. Durante una estancia en Antioquía habló con Orígenes de cuestiones religiosas y a ella le dedicó un tratado Hipólito de Roma. Encomendó al cristiano Julio Africano la construcción de la biblioteca junto al Panteón. Lampridio, su biógrafo en la Historia Augusta dice que mantuvo sus privilegios a los judíos y toleró que hubiera cristianos. Así "Iudaeis privilegia reservavit, Christianos esse passus est”. Antes del 234 se erigió un lugar de culto en Dura-Europos y en Roma se organizaron sin obstáculo los cementerios cristianos.

5.- Maximino Tracio (235-238):Dice Eusebio " por resentimiento contra la familia de Alejandro -Severo-, que se componía de numerosos fieles, suscitó una persecución ordenando que solamente fueran eliminados los jefes de las iglesias, como culpables de la enseñanza del Evangelio”. Parece que la persecución solo afectó a Roma donde el obispo Ponciano y un presbítero Hipólito fueron deportados a Cerdeña y posteriormente murieron allí. Orígenes dedicó a su amigo Ambrosio y al presbítero Protecteo su Exhortación al martirio.

6.- Felipe el Árabe (244-249): Eusebio dice " De él cuenta una tradición que, como era cristiano, quiso tomar parte con la muchedumbre en las oraciones que se hacían en la Iglesia el día de la última vigilia de la Pascua, pero el que presidía en aquella ocasión no le permitió entrar sin haber hecho antes la confesión y haberse inscrito con los que se clasificaba como pecadores y ocupaban el lugar de la penitencia, porque, si no hacía esto, nunca lo recibiría de otra manera, a causa de los muchos cargos que se le hacían. Y se dice que al menos obedeció con buen ánimo y demostró con obras la sinceridad y piedad de sus disposiciones respecto del temor de Dios”. El cónsul en funciones del año 249 era con certeza cristiano. A pesar de la simpatía del emperador por los cristianos aquel mismo año no pudo preservar a los cristianos de Alejandría de una rebelión popular en que muchos perdieron sus bienes, y a otros, el negarse a blasfemar les costó la vida.

7.- Decio (249-251): El edicto general del emperador Decio del año 250 iba El texto original del edicto no se ha conservado pero podemos reconstruirlo por las fuentes contemporáneas. Todos los habitantes del imperio eran invitados a tomar parte en un sacrificio general a los dioses, en una supplicatio. Se trataba de un acto de adhesión al culto pagano, participando en una comida sagrada, libación o sacrificio, incluso reducido a su más simple expresión, como la ofrenda de algunos granos de incienso a la estatua del emperador, demostrando con ello el reconocimiento de la divinidad imperial, convertida en la síntesis de la religión oficial de Roma.
Con ello el sospechoso demostraba la inutilidad de la sospecha, por fundada que fuese, que pesaba sobre él, y el cristiano abjurando de su fe, se encontraba al mismo tiempo absuelto, en virtud de la legislación trajana, del delito, que cesaba con su retractación.

Una novedad era la inspección exacta del cumplimiento del edicto en todo el imperio. Una comisión controlaría la veracidad del sacrificio y expediría a cada ciudadano un certificado o libellus en que constara que había sacrificado. Posteriormente los libelli tenían que ser presentados a las autoridades. Los que se habían negado a sacrificar eran encarcelados y todavía en la cárcel se intentaba quebrantar por medio de la tortura la resistencia del confesor de la fe.

El mes de diciembre del 249 fueron detenidos algunos cristianos y el 20 de enero del 250 era ejecutado el papa Fabián. A pesar de ello las conmovidas quejas de los obispos Dionisio de Alejandría y Cipriano de Cartago no dejan lugar a dudas de que, sobre todo en Egipto i África del norte, el número de los que de una u otra forma siguieron las órdenes del edicto superó con mucho al de los que se resistieron a obedecerlas. San Cipriano dice que hubo apóstatas de muchas clases. Unos, a los que llamó sacrificati, aceptaron ofrecer realmente sacrificios a los dioses; otros, thurificati, solamente quemaron incienso ante las imágenes divinas, principalmente ante la del emperador; otros, en fin, se hicieron inscribir en los registros públicos, como queriendo satisfacer a la ley, o sólo consiguieron, pagando la mayoría de las veces, certificados o libelli que testimoniaban que habían obedecido las órdenes imperiales; a éstos se les llamaba acta facientes o libellatici.

San Cipriano acusa como libellatici a los obispos Basílides de Legio y Astúrica Augusta (León y Astorga) y Marcial de Emérita (Mérida). El primero de los cuales compró a los magistrados un certificado de sacrificio y el segundo consintió en firmar una declaración de apostaría. Cipriano se escondió y desde su refugio cerca de Cartago se comunicaba epistolarmente con sus fieles encarcelados. Ofrece escasos nombres de confesores, entre ellos a un tal Luciano, y pocos mártires coronati, entre los cuales a dieciséis que murieron de hambre en la cárcel. En Palestina fue martirizado Alejandro, obispo de Jerusalén, y en Antioquía su obispo Babilas.

8.- Tribonio Galo (251-253): A finales del 251 el papa Cornelio fue desterrado a Centum Cellae (Civitavecchia) donde murió el año 253. Su sucesor Lucio fue también desterrado (253-254) pero volvió a la muerte de Galo. Según Dionisio de Alejandría en Egipto se produjeron otras detenciones.

9.- Valeriano (253-260): Eusebio citando a Dionisio de Alejandría dice que " Valeriano (...) se ha de considerar cómo era al principio, qué favorable y benevolente para con los hombres de Dios, porque, antes de él, ningún otro emperador, ni siquiera los que se dice que abiertamente fueron cristianos, tuvo una disposición tan favorable y acogedora. Al comienzo los recibía con una familiaridad y una amistad manifiestas, y toda su casa estaba llena de los hombres piadosos i era una iglesia de Dios”. Dionisio opinaba que la mutación efectuada en Valeriano fue producida por su ministro Macrino quien le sedujo con la posibilidad de remediar la situación financiera del imperio confiscando los bienes de los cristianos ricos.

1º. edicto de agosto del 257. Sólo concernía inmediatamente al clero superior, desde los obispos a los diáconos, en el que se les ordenaba sacrificar a los dioses del Imperio. Estaban prohibidas las celebraciones de culto cristianas y la visita a los cementerios, pero no el culto privado. Si no se sacrificaba estaba previsto el exilio y si se desatendían las otras prohibiciones se pensaba incluso en la muerte de los infractores. Cipriano obispo de Cartago y Dionisio obispo de Alejandría fueron exiliados juntamente con muchos otros obispos, sacerdotes y diáconos de África.

2º. Edicto del 258. Se prescribió que los clérigos superiores que no hubiesen obedecido fuesen ejecutados sin demora. Los laicos de alto rango serían degradados de sus funciones i les serían confiscados sus bienes y, si este castigo no les conducía al arrepentimiento, padecerían la pena capital. Sus mujeres perderían también sus bienes y serían desterradas. A los empleados imperiales en Roma y provincias, los caesarini, se los amenazó igualmente con la confiscación de sus bienes y trabajos forzados.

Fue decapitado Cipriano, obispo de Cartago; Sixto II, obispo de Roma, junto con sus diáconos, entre ellos Lorenzo; Fructuoso, obispo de Tarragona, y sus diáconos Augurio i Eulogio fueron quemados vivos en el anfiteatro de la ciudad el 21 de enero del 259; probablemente también en esta época fue decapitado en Troies Patroclo. Dionisio de Alejandría sufrió solamente exilio.

10.- Galieno (260-268): El año 259 tras la muerte de Valeriano que cayó prisionero de los persas le sucedió su hijo Galieno que intentó reconciliarse con los cristianos. Publicó un edicto, posiblemente del 260, donde ordenaba cesasen las persecuciones y posteriormente (v. 262) la restitución de las iglesias. Dice Eusebio: " Inmediatamente puso fin, mediante edictos, a la persecución contra nosotros, y ordenó por un rescripto a los que presidían la palabra que libremente ejercieran sus funciones acostumbradas. El rescripto rezaba así: " El emperador César Publio Licinio Galieno Pío Félix Augusto, a Dionisio, Pina, Demetrio y a los demás obispos: He mandado que el beneficio de mi don se extienda por todo el mundo, con el fin de que se evacue los lugares sagrados y por ello también podáis disfrutar de la regla contenida en mi rescripto, de manera que nadie pueda molestaros. Y aquello que podáis recuperar, en la medida de lo posible, hace ya tiempo que lo he concedido. Por lo cual, Aurelio Cirinio, que está al frente de los asuntos supremos, mantendrá cuidadosamente la regla dada por mí”. Quede inserto aquí, para mayor claridad, este rescripto, traducido del latín. Se conserva también, del mismo emperador, otra ordenanza que dirigió a otros obispos y en que permite la recuperación de los lugares llamados cementerios”.

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Recopilados, corregidos y revisados por: Manuel Rico Jorge




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