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CLUNY Y EL MOVIMIENTO CLUNIACENSE

20.10.2010. 13:08

OBISPO DE CLUNY 
 
HISTORIA DE LA 
IGLESIA
EPOCA MEDIEVALTERCERA PARTE:
CLUNY Y LA ERA PREGREGORIANA
CAPITULO I
CLUNY Y EL MOVIMIENTO CLUNIACENSE

 
Cluny es fundado como monasterio en una villa, de una gran propiedad cercana a la ciudad de Macon. El fundador y propietario de aquella villa era Guillermo, Conde de Macon, que se hacía llamar Duque de Aquitania. La fecha de la fundación fue el 11 de septiembre del 909/910. Guillermo ha recordado esta fundación en un solemne y largo documento de extraordinaria importancia en la historia de la vida monástica. En él se nos informa sobre los motivos de la fundación, dentro de la "arenga". (El documento ha sido traducido al italiano por Glaudo María Cantarella).

Podemos señalar algunos pasajes del texto:
En la "arenga" podemos leer:
            "Está claro para todos los que tienen la capacidad de considerar sanamente las cosas, que la disposición de Dios ha decidido para los ricos, que de los bienes que poseen transitoriamente, de ellos harán buen uso y así puedan conseguir los bienes que siempre permanecerán... Por ello yo, Guillermo, por el don de Dios, Conde y Duque, considerando con solicitud, y queriendo proveer para mi salvación, he considerado bien hecho y también absolutamente necesario confiar para provecho de mi alma una parte de los bienes que me han sido otorgados temporalmente. El que no se veo como se pueda de ninguna manera o de ningún modo hacer más justamente, sino según el precepto de Cristo: "me haré amigo de sus pobres", y con el fin de que tal acción no temporalmente, sino continuamente sea desarrollada, sustentaré con mis riquezas a aquellos que se recojan en profesión monástica". (No nos habla del lugar dónde se puedan encontrar los monjes, ya que en la Edad Media, primero se funda el monasterio y luego los monjes se encuentran fácilmente, ya que no había falta de vocaciones).
          
A continuación sigue la "dispositio", que es la parte más importante del documento:
      "Por lo tanto a todos los que viven en la unidad de la fe y esperan la misericordia de Cristo, y se sucederán unos a otros, y vivirán hasta la consumación del siglo, sea sabido que por amor de Dios y de Nuestro Salvador Jesucristo, los siguientes bienes de mi legítima propiedad transmito de mi señoría a la de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, es decir, la Villa de Cluny "cum cortile et manso indominicato" (cortile quiere decir el centro de un poder "fundiario", es decir, casa y jardín, la hacienda que el señor tiene bajo control propio, pero no sólo consiste en una hacienda, sino que es también el centro administrativo de toda una villa, de toda la propiedad) y la capilla que allí está en honor de la Santa Madre de Dios, María y de San Pedro, Príncipe de los Apóstoles, con todas las pertenencias, valga decir villas, capillas, siervos de los dos sexos , viñas, campos, prados bosques, agua y cursos de agua, molinos, vías de acceso y de salida, culto e inculto, en toda su integridad. Todos estos bienes se encuentran en la corte de Macon y en sus contornos y cada uno tiene sus precisos límites.
Guillermo hace una extensa relación de todo lo que puede donar, que no es sólo el terreno, que de suyo es muy extenso, sino incluso los habitantes que viven en este terreno. Todos los siervos de la gleba que viven allí no pueden sin más dejar este territorio, sino que son regalados al futuro monasterio. De gran importancia son los molinos que dona, como las vías de acceso y salida, ya que en este momento las vías de comunicación eran muy escasas. Tras la descripción llegamos a la decisiva intención de Guillermo: la fundación debía asegurar a un cierto número determinado de personas la salvación eterna, lo cual es un ejemplo que se repetirá en otras fundaciones.

 Todas estas cosas a los sobredichos Apóstoles, yo Guillermo y mi mujer Ingelberga, dono antes que nada por amor de Dios y después por el alma del Señor mío el Rey Otón, (era el Rey Franco Occidental del 888-898, que fue el primer intento de los Robertini de acceder a la dignidad de Rey, que fue un intento fallido ya que Otón en realidad no superó nunca la oposición de los demás nobles, pero no obstante Guillermo lo recuerda en el acto de la fundación de Cluny.) de mi padre y mi madre, por mi mujer, es decir por la salvación de nuestras almas y cuerpos, y no menor por la salvación de Avana (la hermana del Conde Guillermo) que estos bienes me ha concedido por derecho testamentario... (Recuerda a toda la gran familia) y por nuestros fieles que son devotos en nuestro servicio (son los vasallos, o mejor los vasallos del vasallo, ya que Guillermo es también vasallo del Rey Franco Occidental, aunque se comporta como un Señor autónomo e independiente que ha sometido a otros vasallos y que son sus fieles y le prestan un juramento de fidelidad) por la estabilidad e integridad de la religión católica... Establezco con este don, que en Cluny sea construido un monasterio con regla (el texto latino dice  : monasterium regularis, pero Cantarello ha traducido mal, diciendo monasterio de regulares, pero no es exacto que el autor del documento haya querido decir esto, sino que habla de un monasterio que siga una regla, la cual se especifica más tarde al hablar de la de San Benito) en honor de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, y que allí se congreguen monjes que vivan según la Regla de San Benito, que posean los sobredichos bienes a perpetuidad, tengan, lleven y organicen  ; para que allí haya un venerable asilo de oración con oraciones y súplicas sea frecuentado (se espera también la visita de gente laica) y se busque y elija con todo deseo e íntimo ardor la vida celeste, y asiduamente oraciones, invocaciones y súplicas sean dirigidas al Señor, tanto por mí como por todos aquellos que más arriba se ha hecho memoria."
           

La novedad del documento la encontramos en la parte siguiente, dentro de la "dispositio”:
      "Y estén estos monjes con todos los bienes supraescritos bajo el poder y la señoría del Abad Bernón, que mientras viva, decidirá él según cuanto sepa y pueda, y tras su muerte tienen los monjes licencia y potestad de elegir como su abad y rector a cualquiera de su rango(el texto latino dice ordine, pero en este momento no existe ninguna orden, sino sólo monasterios individuales) según lo que agrada a Dios y según la Regla de San Benito, sin que sean impedidos en tal religiosa elección por ninguna contrariedad de nuestro poder o de cualquier otra persona. (por tanto una libre elección abacial, que estaba prevista en la Regla de San Benito, pero en la gran mayoría de los monasterios de la Edad Media era casi siempre un privilegio, ya que los monjes no tenían la posibilidad de elegir al propio abad según su parecer, sino que recibían un abad de afuera, impuesto en general por el señor al que pertenecía el monasterio, ya sea un laico, un obispo o en el caso de los monasterios imperiales era el emperador o el rey el que nombraba al abad) Cada cinco años los monjes paguen a Roma para la iluminación de los sepulcros de los Apóstoles diez sueldos y tengan la protección de los propios Apóstoles y la defensa del Romano Pontífice".
  

Después el fundador induce a los monjes de tener cuidado hacia los mendigos, necesitados  y peregrinos, y subraya que "los monjes no se den al juego, ni nuestro ni de nuestros parientes, ni de cualquier potestad terrena y tampoco a los fastos de la regia majestad, ni alguno de los príncipes seculares, algún conde, ni algún obispo, ni del Pontífice de la supradicha Sede Romana, para invadir los bienes de estos siervos de Dios."
            De la lectura del documento podemos concluir algunos elementos fundamentales:
            1.- Cluny se convierte en propiedad de los Apóstoles Pedro y Pablo, no es un don al Papa. Se excluyen todos los derechos de la familia del fundador. Se renuncia incluso a los derechos de la iglesia privada.
            2.- El monasterio deberá pagar una pequeña cantidad cada año a San Pedro y San Pablo, como reconocimiento de su propiedad, pasando a ser el vasallo de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo.
            3.- Libertad de toda injerencia de la parte laica y también episcopal, que es la famosa "libertas romana".
            4.- La fuerza dada a la "potestas et dominatio" del abad, como nuevo lugarteniente de S. Pedro.
            Cluny desde el comienzo tiene la gran ventaja de crecer dentro de un movimiento político, en una zona protegida de las grandes tempestades políticas. El fundador Guillermo de Aquitania era también conde del condado de Macon, en el cual se encontraba Cluny. Este condado de Macon teóricamente pertenecía al reino de Francia, pero el rey franco occidental de este momento (909-910), era un carolingio, Carlos III el simple, un rey lejano y débil que ni siquiera es mencionado en el documento de donación. Además este condado se encontraba en el ducado de Borgoña, que como tal pertenecía al reino franco occidental, pero el rey francés que vivía en la zona de L'Ille de France, era muy débil y debía nombrar a Vicardo, conde de Auxerre, ya que no podía él directamente esta zona. Así mismo se encuentra cerca de la Burgundia superior y de la Provenza o Burgundia inferior. Los primeros monjes de Cluny venían de la Burgundia superior, Borgoña. En esta zona, que no era muy fuerte, Cluny se podrá desarrollar libremente.
           

El papel del abad de Cluny era muy importante. El primer abad que viene mencionado en el documento de donación era Vernone, abad de la abadía de Baume, que se encontraba en Borgoña, morirá en el 926, trasfiere de su monasterio una observancia a Cluny que estaba modelada según la observancia de Aniano del tiempo carolingio. Después de Vernone vendrán una serie de abades muy longevos:
1.- Odón (927-942).
2.- Aimardo (942-954).
3.- Magiolo (954-994)
4.- Odilón (994-1049)
5.- Hugo I (1049-1109).
           

Los abades eran designados por los predecesores, y después viene la ratificación por parte de la comunidad.
           

En los siglos X y XI se produce una rápida e impresionante expansión del monacato cluniacense contemporáneamente al influjo político y social en toda Europa. Las principales causas de esto son:

 

1.1.-Organización:
Cluny es el primer intento, todavía imperfecto, de la formación de un orden religioso en occidente. El modelo al cual Cluny se inspiraba era el de un monasterio principal al cual se unían conventos dependientes. Cluny ha desarrollado consecuentemente este modelo bastante conocido en la época carolingia. La finalidad era tener en dependencia todos los monasterios que aceptaban la forma impuesta por Cluny, no sólo reformar en el sentido de la propia forma, sino hacerles depender del monasterio central. Por eso abadías que fueron reformadas por Cluny, en general perdieron el rango abacial y pasan a ser simples prioratos. A la cabeza de estos prioratos figuraban los cinco hijos de Cluny, que son los grandes monasterios y prioratos de:
1)    Souvigny (921).
2)    Sauxillanges (950)
3)    La Charité-Sur-Loire (1059).
4)    Lewes (1078).
5)    Saint Martin-Des-Champs. (1079).
           

Estos grandes prioratos tenían a la cabeza un gran prior y podían tener bajo su responsabilidad otros prioratos que eran dependientes de Cluny. Estos prioratos eran numerosos, por ejemplo la Charité tenía 52 prioratos dependientes en varios países. Cuando se trataba de monasterios muy famosos Cluny hacía compromisos y se conformaba con el reconocimiento de una supremacía del abad de Cluny, que podía supervisar la elección del abad de las abadías dependientes que poseían su propio abad o prior

 

1.2.-Ideal eclesiológico:
Desde el siglo XI la expresión Clunyacensis ecclesia designa la totalidad de todos los profesos cluniacenses, todos los que han hecho profesión monástica bajo el monasterio de Cluny, sin tener en cuenta su residencia o su carrera eclesiástica. Su jefe era el abad de Cluny.
           

Ordo Clunyacensis debemos distinguirlo de la Cluniacensis ecclesiae. No significa orden de Cluny, sino que quiere decir la forma de vida monástica practicada en Cluny y fijada en la costumbre, que se desarrolló en varias etapas hasta el año 1000, el 1015 y posteriormente. El ordo cluniacensis no estaba unido a la misma congregación sino que podía ser asumido por otros. Era algo que podía ser enseñado, no era una organización sino el modo de vivir. De este modo encontramos muchos cluniacenses que no pertenecían a la congregación de Cluny, los llamados neo-cluniacensis, siendo uno de sus representantes más conocidos el abad Guillermo de Dijon, fundador del monasterio de Fructuaria próximo a Turín.
           

El centro de la vida cluniacense era la liturgia solemne, la cual poco a poco suplantó a todas las demás actividades de los monjes. Al comienzo era una liturgia similar a la de los monjes carolingios, pero a partir del año 980, Cluny comienza a aumentar las oraciones litúrgicas, de modo que 100 años después los monjes cantaban durante el invierno cada día por lo menos 215 salmos. Podemos decir que en general el oficio divino ocupaba más de 7 horas al día, con dos misas cantadas al día, además de las numerosas misas privadas de los monjes sacerdotes, frecuentes procesiones. Donde más se engrandecía la liturgia era en las principales solemnidades del año.
           

El ideal de iglesia que Cluny quiere representar se refiere expresamente a representar un ideal eclesiológico, la oración por la iglesia, sino la representación de la oración de la iglesia. Esta imagen no era triunfalista sino escatológica. El pensar en el juicio final estaba muy presente en Cluny.

 

1.3.- Cluny y el mundo del feudalismo:
Si bien tenía el privilegio de la libertad romana, Cluny no pensó desvincularse de la mentalidad del feudalismo. En el interior de la organización utilizaba conceptos feudales. La relación de cada monje con el abad de Cluny seguía el modelo del vasallaje. El señor del monasterio era el abad. Cada monje en el momento de la profesión ofrecía también el homenaje al abad. La mayor parte de los monjes procedía de la nobleza, de la cual también provenían los "oblati", que después de alguna experiencia desagradable Cluny disminuyó su número para evitar la afluencia de gente que no tuvieran una verdadera vocación. El peligro de una merma del nivel espiritual viene desviado mediante el derecho del abad de designar al propio sucesor y mediante la posibilidad de mandar a los monjes impíos a los prioratos aislados. El propio monasterio de Cluny era grandísimo, pero muchos monasterios dependientes en Francia Italia y España eran muy pequeños y muy aislados con 3-5 monjes.
           

Cluny también tenía relaciones con los señores laicos de casi toda Francia y de otros países. Al mundo laico Cluny ofrecía no sólo el servicio de la oración por los benefactores sino también el nuevo ideal de santidad, que fue presentado por el abad Odón en la "Vita del Santo conde Gerardo de Aurillac" muerto en el 909, en ella afirma que no sólo la vida en un monasterio era una vía segura para la santidad, sino que un caballero también podía llegar a ser santo si sigue en cuanto le es posible el ideal monástico. Este era el primer paso hacia una espiritualidad laica que se va a desarrollar durante los primeros siglos posteriores a la edad media.

 

2.- CONCIENCIA COMUNITARIA Y CUIDADO DE LOS POBRES EN CLUNY.
           

Comprendemos en este epígrafe la asistencia comunitaria y social. Según la concepción de Cluny, no sólo los vivos pertenecían a la CLUNIACENSIS ECCLESIAE, sino también los miembros difuntos: sus nombres fueron registrados escrupulosamente en los libros necrológicos. También los no monjes podían ser admitidos en tales listas como hermanos asociados; era una gracia que ambicionaban incluso los príncipes y obispos, para lo cual daban ricos dones al monasterio. Los sufragios por los hermanos difuntos no eran sólo una característica de Cluny, sino que se hacía en todos los monasterios de la época, pero en Cluny la memoria de los muertos tomaba una forma única en la historia del monacato. El abad Odilón introdujo para la salvación eterna de los monjes difuntos la siguiente práctica: después de la fiesta de todos los santos, el 2 de Nov. , la conmemoración de los difuntos. Al comienzo era sólo una memoria de los monjes difuntos de Cluny, no para todos los cristianos, pero luego este día se extendió a todos los fieles difuntos. Más importante eran los sufragios que se hacían en el aniversario de la muerte de un monje. Las oraciones rituales para la salvación de su alma eran completadas con ricas limosnas que se daban a los pobres.
           

En el siglo XII encontramos 18 nombres en las necrologías, lo cual quiere decir que al menos se daban durante ese año 18 comidas, aunque en realidad eran muchas más. Por ejemplo, cuando moría un monje, durante treinta días seguidos, su ración de comida se daba a un pobre. Las dimensiones de esa asistencia social han sido descubiertas en los estudios recientes.
           

Cluny en este siglo XII, a pesar de sus vastas propiedades, se encontraba en una seria crisis financiera porque el número de difuntos aumentaban constantemente y a la par el número de comidas se tenía que repartir a los pobres. El abad Pedro el Venerable, en tiempos de S. Bernardo, limitó el número de comidas diarias a 50.

 

3.- REFORMA MONÁSTICA DE LORENA EN EL SIGLO X.
           

Hasta los años 50 en nuestro siglo, se pensaba por los estudiosos que Cluny había sido la cuna de todas las reformas monásticas del siglo X que encontramos en varios países occidentales. Tras los estudios de Casius Hallinger esta afirmación no se puede sostener. Junto a Cluny e independientemente surgían otros centros de renovación monástica, pudiendo hablarse de un poligenismo de las reformas monásticas del siglo X, que al principio eran independientes, pero que en una segunda fase de su desarrollo se encontraron y opusieron, aprendiendo unas de otras. El movimiento más influyente fue la reforma LORENENSE, así llamada por Hallinger o reforma de GOTZ, nombre del  monasterio más importante.
           

El monasterio de san Gorgonio en Gotz, está situado en el ducado de la Lorena superior. Fue fundado en tiempos carolingios, antes del 757, por el obispo Crodegando de Metz, un contemporáneo de S. Bonifacio, colaborador del rey Pipino I. desde el inicio era un monasterio propio del obispo de Metz. Después de un primer florecimiento en el siglo VIII, decaerá en el IX a causa de la injerencia de la nobleza lorenesa, la cual disponía del monasterio imponiendo abades laicos. Este decaimiento fue detenido por otro obispo de Metz, el enérgico Adalberone I, el cual ofreció el monasterio a un grupo de clérigos que deseaba una vida ascética común. En la primavera del 934 comienzan su vida en común tomando como base la regla de S. Benito y las Consuetudines Carolingias, haciéndose una comunidad benedictina. En este mismo momento, otro obispo de Lorena, Dauselino de Tours, ciudad vecina a Metz, renovó un monasterio propio, el monasterio de Saint Evre. Poco después lo hará el obispo de Verdum con un programa semejante. Incluso en la ciudad de Treveris se sintió la necesidad de renovación, allí será el monasterio de S. Maximino el que se abra a tal impulso poniéndose en contacto con el grupo de Gotz. Por lo tanto tendremos algunos intentos de restauración, que al inicio eran más o menos independientes, pero que después serán un gran impulso común que llegará a todo el imperio otoniano. Entre los primeros que se abrieron a estos impulsos de renovación podemos señalar el monasterio de S. Pantaleón en Colonia, fundación del duque Bruno, hermano de Otón I; otro en Ratisbona, en Fulda, etc. Toda esta corriente de renovación llegará a través del monasterio de S. Maximino de Treveris. En general tomaran las Consuetudines de este monasterio, después pedirán abades y monjes del mismo para una renovación interna de la comunidad. Todos aquellos monasterios reformados o nuevamente fundados gozarán de la protección y de la benevolencia de los Otones. Otón I mandó en el 953 a uno de los fundadores de Gotz, al abad Juan de Vandieres, a la corte del califa Abderramán III de Córdoba.
           

Los monasterios pertenecientes a la reforma lorenense no pretendían una organización congregacional, como en Cluny, sino que insistían en su propia autonomía. Esta es ya una gran diferencia con Cluny; por ello no tuvieron dificultad de colaborar con el rey y con los obispos. No tenían aquella Libertas romana que tuvo Cluny y por ello tenían que colaborar con el rey y los obispos locales. Las Consuetudines eran comunes a todos: el estilo de vida y la memoria litúrgica por los monjes difuntos (incluyendo las de otros monasterios reformados). Consecuencia de la hermandad de oración era que se intercambiaban entre los monasterios las listas de los difuntos.
           

Una segunda ola de la reforma lorenense se constata a partir del 996, cuando los obispos de Metz y Tours encargan a un cluniacense, Guillermo de Dijon, fundador del monasterio de Fruttuaria (Italia), una nueva reforma de los monasterios de sus diócesis. No se sabe si los monasterios lorenenses tuvieron en ese momento una necesidad de reforma, probablemente no, pero Cluny era tan conocido que los obispos querían abrir sus monasterios también a las Consuetudini de Cluny, sin confiarlos a Cluny, pudiendo así retenerlos como propios, pero que fueran influenciados por ese espíritu. Guillermo introdujo usos cluniacenses que se sobreponían a las más antiguas Consuetudines lorenenses. Esta reforma es denominada Reforma Neogotziense. Influyó mucho en la iglesia imperial por medio de Ekberto, monje de Gotz, muerto sobre el 1076, que llegará a ser abad al menos de un monasterio (Schwarzach), que se convertirá en el centro de irradiación de la reforma neogotzciense y que llegará hasta Austria y el Norte de Alemania. En la segunda mitad del siglo XI se habla de Gotz como la fuente de religio monástica. El influjo de Gotz en el  imperio termina en la segunda mitad del siglo XII.
           

Otro centro de reforma monástica en Lorena fue el iniciado por Gerardo de Brognes cerca de Namur en el 923. Gerardo era un señor feudal de Lorena que funda en Brognes (919) un monasterio que al inicio era una comunidad de canónigos, pero que después, tomando el propio fundador el hábito benedictino en la abadía de Saint Denis, cerca de París, se transformará en una abadía benedictina de la que llegará a ser su abad. Gerardo pronto mostró su capacidad de organizador y reformador y se puso al servicio de príncipes que deseaban reformar los monasterios que estaban bajo sus dominios: el duque Hiselberto de Lorena y el conde Arnolfo I de Bélgica. El centro de irradiación se centró en el monasterio de S. Pedro de Gante; este lugar pertenecía al reino franco occidental pero se encontraban tan lejano que había llegado a ser prácticamente un principado o condado independiente. Este monasterio de S. Pedro extiende su importancia más allá del horizonte local ya que uno de los reformadores ingleses, Dunsatano, abad de Glawsgory, encontró refugio al huir de Inglaterra (955-59), siendo su estancia en el monasterio una de las raíces de la reforma monástica anglosajona de la segunda mitad del siglo X.

 

4.- RESTAURACIÓN DE LA VIDA MONÁSTICA EN INGLATERRA.
           

A causa de las incursiones vikingas la vida monástica, que hasta finales del VIII era muy floreciente, desapareció casi completamente en el IX. El mérito de haber promovido valerosamente una narración de la vida monástica en Inglaterra se debe al rey Edgar (959-975). El gobierno de Edgar era la edad de oro de la Inglaterra anglosajona. En su política se empeñó en incluir a los escandinavos y a los vikingos que se habían establecido definitivamente en algunas partes de Inglaterra, en medio del pueblo sajón original. Este era el primer objetivo de Edgar que llegó a conseguir, siendo el paso preliminar para la extensión de la Iglesia en Inglaterra y Escandinavia.
           

También se ocupó de una restauración de los monasterios. La renovación monástica del s. X se debe a la colaboración del rey con tres famosos monjes:
            1.- Dunstano, luego arzobispo de Canterbury
            2.- Ethelwold, más tarde obispo de Winchester.
            3.- Oswald, que llegó a ser obispo de Münster.
           

Todos ellos conocían los monasterios reformados en el continente, por lo que la reforma inglesa es la transposición de varios impulsos de la reforma continental a la Isla. Dunstano además de Gante conocía Fleury, muy fiel al programa de Benedicto de Anniane, que no quiso nunca aceptar del todo la reforma cluniacense para poder permanecer autónomo e independiente de todo influjo externo. Por todo ello Fleury será la segunda fuente de la reforma inglesa. También recibirán otros influjos procedentes de Lorena.
           

El rey Edgar hizo posible la transformación de tres catedrales importantes de Inglaterra en monasterios benedictinos, conservando su carácter de catedral: Canterbury, Winchester y Münster. Esto significa que en ellas el cabildo era un monasterio benedictino y su abad era el obispo de la diócesis. Esta es una situación única en occidente y continuará en Inglaterra hasta 1539, cuando Enrique VIII suprime de un golpe todos los monasterios. Al fin de la vida del rey Edgar unos 30 monasterios masculinos y femeninos se habían fundado o renovado. El objetivo era una observancia monástica estrecha con exclusión de cualquier influjo de patrones laicos y fundadores. Esto fue posible porque en Inglaterra el rey era muy fuerte, más que en todos los territorios y zonas de Europa. En torno al 970 convocó el rey un sínodo en Winchester y pidió a los obispos, abades y abadesas presentes que se pusieran de acuerdo sobre un modo uniforme de vida monástica que vinculase a todos. El resultado es un famoso texto Regularis Concordia Anglicae Nationis, que es un códice de Consuetudines promulgado por el sínodo de Winchester y por el rey Edgar
           

Una particularidad inglesa era la relación establecida por la Regularis Concordia con el rey y la familia real. En los monasterios masculinos se oraba regularmente por el rey y en los femeninos por la reina. El rey Edgar logró cubrir toda Inglaterra con una red de monasterios que estaban libres de toda dependencia feudal, sometidos sólo al rey. Esta legislación daba al rey un gran número de personas obligadas a orar por la familia real y le garantizaban un poderoso apoyo eclesiástico como soberano. Esta reforma terminará con la invasión de los normandos en el 1066, entrando así el monacato cluniacense en Inglaterra.

5.- ACTIVIDAD MISIONERA DE LA IGLESIA IMPERIAL OTONONIANA.
           

A veces se piensa que la iglesia del Medievo no estaba interesada en la misión, y que esto es algo más propio de la iglesia del siglo XIII, pero esto no es cierto. La iglesia hizo grandes esfuerzos misioneros, primero con la evangelización de los germanos y luego, celtas, y también comenzó a trabajar con los pueblos eslavos. Lo mismo ocurre con la Iglesia bizantina, que hizo esfuerzos misioneros en los Balcanes y hasta Rusia. Entonces la Iglesia medieval, de la época, tenía gran conciencia de deber trasmitir el mensaje cristiano a otros pueblos. Hay que tener en cuenta que el mundo medieval era un mundo muy pequeño. El mundo musulmán estaba fuera de su alcance, incluso muchas zonas eran totalmente desconocidas.
           

Podemos decir que una de las preocupaciones de Otón I era la difusión de la fe cristiana. Él volvió su atención hacia el Norte, Dinamarca, Polonia y Hungría y hasta Rusia. Pero el centro de sus intereses estaba los pueblos eslavos que habitaban entre el Elba y el Oder.
           

El pueblo más septentrional eslavo, al confín con el imperio, eran los abodriti, que ya habían tenido relación con los francos desde tiempos de Carlomagno. Más al Este, siempre bajando, estaban los Vilzi o Lutizi; no se trata en este caso de pueblos uniformes, sino más bien de confederaciones de tribus eslavas; también estos eran conocidos por los francos y habían reconocido en el 812 la hegemonía del imperio franco. Finalmente, más al sur, los Sorvi, y todavía hoy existe una pequeña parte de este pueblo en Alemania, que ha conservado a través de los siglos la lengua eslava: se llaman Sorvi (serbios). Estos son los primeros que se han sometido a los sajones ya en tiempos del rey Enrique I en los años 20-30 del siglo X. Otón I, luego del ascenso al trono había continuado la política de conquista de aquel pueblo iniciada por su padre y por este motivo, Otón I instaló una serie de marcas: es la misma política de los carolingios que Carlomagno había seguido no sólo en el este del imperio carolingio, sino también en España. La instalación de marcas como un primer paso para una integración de estas zonas, de estas regiones del mismo imperio. Aquí hay varias marcas que Otón I instaló. Una marca en Turingia; luego una oriental, un término muy genérico. Una marca del norte, y finalmente, cerca del mar Báltico, que no tenía un nombre y que había sido confiada a un conde de su familia, el conde Billung.
           

Como en el caso de Carlomagno, también bajo Otón I no faltaron los fracasos y sobre todo la confederación eslava de los Lutizi se mostró agresiva con respecto a la propia independencia, rechazando el cristianismo; pues el cristianismo era para ellos la religión del vencedor.
           

Debemos decir que los medios que dispuso Carlomagno para la conquista y evangelización de Sajonia, eran mucho mayores de los que tenía Otón I. Este se podía apoyar sólo en los sajones, mientras Carlomagno tenía tras de sí todo el imperio franco. Los sajones, el pueblo más importante bajo los Otones, no estaban interesados en cristianizar a los pueblos vecinos eslavos; su motivo era que mientras los pueblos vecinos eran paganos, podían hacer incursiones y traer el botín, con la excusa del paganismo, si se convertían, eran hermanos, y entonces tales expediciones no serían ya posibles, y por lo mismo la nobleza sajona no tenía gran interés por cristianizarlos.
           

A pesar de que los sajones no están dispuestos a colaborar en la evangelización de los eslavos, sin embargo bajo Otón I se dieron pasos adelante en ese campo de la misión. Según él mismo no bastaba un reconocimiento de soberanía sajona ante los pueblos eslavos, el soberano, según Otón I es también responsable de la salvación eterna de sus súbditos, no sólo es un político que cuida del buen orden del imperio sino también una persona que guía hacia el cielo, y por lo mismo su trabajo miraba a la misión y al dominio. Según una declaración solemne de Otón I, el aumento de la veneración de Dios garantiza la salvación y la estabilidad del reino.

 

6.- FUNDACIÓN DE LA ARCHIDIOCESIS DE MAGDEBURGO.
           

Se encuentra junto al Elba, sobre la frontera. El nacimiento de esta diócesis es el fruto de una colaboración de muchos intereses, no sólo del emperador, o del Papa, sino sobre todo de los Obispos de la región. Es un proceso que duró 30 años, pues ni él ni el Papa lograron doblegar la oposición de los obispos interesados. Sólo cuando, todos aquellos obispos que se oponían, murieron, pudo al final erigir la diócesis
           

La primera etapa de la fundación de Magdeburgo comienza en el año 937. Otón I funda en Magdeburgo un nuevo monasterio benedictino y hace venir par este, monjes de la abadía de san Maximino de Treveris. Aquel monasterio que era una de las fuentes de la reforma monástica lorenense. Otón I dedica este nuevo monasterio de Magdeburgo a San Mauricio, un santo guerrero. Desde el inicio este monasterio había sido dotado de ricos dones; esto hace pensar que Otón I al fundar este monasterio, tenía ya en mente una segunda etapa, la actividad misionera desde este monasterio, no un monasterio cualquiera, mirando hacia los pueblos eslavos (este). Un decenio después, en el 948, Otón I comienza a fundar obispados en esta zona intermedia, no insertadas todavía en el imperio: Brandemburgo; al inicio eran prácticamente diócesis sin fieles. Eran puntos de apoyo para una evangelización posterior. Al mismo tiempo Otón I promueve la fundación de los primeros obispados en

 

Dinamarca. Son tres:
            1.- Ribe.
            2.- Robi
            3.- Elba

 

Son fundados con la ayuda de Otón I (948). Es interesante que la fundación de estos obispados daneses hubiera sido posible, pues el nuevo rey danés Araldo, mostraba simpatías hacia el cristianismo y de hechos se convirtió después del 960. Este era un primer paso para la cristianización de Dinamarca. Estas tres diócesis danesas queridas por Otón I estaban bajo el Arz de Bremen-Hamburgo, pero Otón I no tenía el dominio sobre Dinamarca y no aspiraba a conquistarla, pero se interesaba por la difusión del cristianismo. Estos tres obispados daneses no se trataban todavía de una organización de una iglesia local; sino que eran núcleos misionales para la penetración de la fe cristiana.
           

Si quisiéramos hablar de una estrategia eclesiástica de Otón I en aquel momento, deberíamos decir que la expansión de la fe cristiana, por medio de las nuevas diócesis, dependía de dos arzobispados: Bremen-Hamburgo para todo el norte de Europa y Maguncia para todo el Este. Esta era la idea de los años 40-50 de Otón I. Estos dos deberían sentirse responsables de la misión: uno hacia el norte y otro hacia el este.
           

La tensión de Otón se extendió enseguida hacia el sudeste, es decir el territorio de los sorbi. Y entre ellos trabajaba ya desde tiempo atrás como misionero un monje bávaro de nombre Ozone. Trabajaba con gran dedicación pero con un éxito muy modesto, cuando trató de convertir a los sorbi al cristianismo. Había hecho de todo. Al fin había traducido en lengua eslava las principales oraciones litúrgicas. Había vuelto a hacer la experiencia de los hermanos Cirilo y Metodio un siglo antes, pero el fracaso de este misionero refleja las acostumbradas dificultades de una misión desde abajo. Que se trata de ganar a la gente con la convicción. Este modo de hacer la misión no funcionó. Ya habían hecho intentos en este sentido los monjes iro-escoceses, sin el apoyo de la política de un principado o un rey. Simplemente con la predicación y el convencimiento. Los éxitos eran siempre muy modestos, prácticamente nulos. Desde el principio los misioneros sajones se basaban en el poder franco. En el caso de los Otones vemos de nuevo como es difícil llevar un testimonio cristiano al pueblo eslavo. Se necesitaba de hecho una misión venida desde arriba. Sabiendo esto podemos entender la gran rebelión de los eslavos del Elba (983) bajo Otón II, que va junto con la destrucción de las iglesias y la expulsión de los misioneros. Exactamente lo mismo que habían hecho los sajones bajo Carlomagno. Pero durante el gobierno de Otón I todo parecía caminar bien. Poco antes de la batalla del río Lech (955) contra los húngaros, Otón había prometido solemnemente la erección de un monasterio o de una diócesis, en honor del santo del día (10 agosto), San Lorenzo, y quería fundar este monasterio o diócesis, como centro misionero en Meersburg. Este proyecto estaba visto no sólo como centro de misión entre los eslavos, sino como un paso de una organización más amplia. Si bien la iniciativa era de Otón, colaboró con el Papa. En vísperas de la victoria sobre los húngaros parece que Otón propuso al Papa Agapito II erigir el monasterio de Magdeburgo, en metrópoli de una provincia eclesiástica, que abrazara todos los obispados de la región eslava.
           

En una segunda etapa después de la batalla del 955 el Papa dio una respuesta positiva a la erección de Magdeburgo como metrópoli misionera, pero este proyecto es rechazado por dos obispos;
1-    El obispo de Halbestadt, donde se encontraba la diócesis de Magdeburgo.
2-    El arzobispo de Magdeburgo Guillermo, hijo de Otón I
           

Estos dos obispos no habían sido consultados previamente por Otón antes de acudir al Papa. La oposición fue tan fuerte que Otón tuvo que desistir por el momento de su plan.
           

La tercera etapa fue en el 962 después de su coronación imperial en Roma por Juan XII. El Papa dio autorización a Otón para erigir el monasterio de Magdeburgo en archidiócesis y de erigir Meersburg como diócesis, comunicando el Papa al pueblo no sólo la coronación del emperador sino también las disposiciones de las nuevas diócesis. Pero ni siquiera el Papa pudo imponer su proyecto por la negativa del obispo de Halbestadt, que no estaba dispuesto a ceder, y sin la autorización del obispo al que se le lesiona sus derechos, no se podía erigir una diócesis ni siquiera el Papa. Otón demostró paciencia en vez de cólera, siguió esperando.
           

La cuarta etapa en el 967 con ocasión de un viaje de Otón a Italia por una rebelión antipapal, se vuelve a encontrar con el Papa (Juan XIII) en Rávena para discutir los problemas políticos y eclesiásticos de entonces. Magdeburgo llega a ser sede metropolitana con Brandeburgo y Halvelberg como sedes sufragáneas. El Papa autoriza al nuevo metropolita y a sus sucesores para nombrar otros obispos, cuando y donde sea necesario. En particular son mencionados tres lugares:
1-    Meersburg.
2-    Zeitz.
3-    Meissen.
           

Este privilegio prevé una provincia eclesiástica nueva, con una circunscripción bien precisa, que comprende cinco sedes sufragáneas. Es interesante comparar al respecto, las decisiones de Juan XII (tercera etapa) y Juan XIII (sólo cinco años después), pero se puede constatar como el papado toma en sus manos el asunto.
           

En el 963, bajo Juan XII, es Otón el que lleva la misión, en el 967 el Papa quiere que la propagación de la fe llegue en nombre de un mandato pontificio. El derecho de fundar otros obispados es delegado al arzobispo respectivo y no más al emperador, y la archidiócesis al Papa.
           

En todo esto podemos ver como el papado bajo los Otones crece y es una autoridad supranacional, no es sólo obispo de Roma, sino que asume de nuevo la autoridad de la iglesia occidental y latina.
           

La ejecución del mandato viene apoyada porque poco después (968) mueren los dos grandes opositores del proyecto: el Arz. Guillermo de Magunzia y el obispo Bernardo de Halvestadt, que hasta el último momento era contrario a una disminución de los propios derechos, para ceder terreno en favor de una nueva archidiócesis.
           

Esta erección ofrecía al emperador la posibilidad de elegir personar de su confianza como arzobispo. Escogió a un monje benedictino que ya era obispo (abad del monasterio de Weissemburg), Adalberto. Este tenía ya experiencia misionera, ya que fue mandado por Otón a Rusia cuando la gran duquesa de Rusia Olga pidió a Otón misioneros y un obispo para el principado. Adalberto fue mandado por Otón en el 961 a Kiev, pero su misión falló, quizás porque el monje consideró la misión como un castigo.
           

En la quinta etapa, y definitiva, de erección de Magdeburgo como sede, Adalberto es nombrado arzobispo pero tenía la necesidad del palio, y Otón lo manda a Italia para recibirlo (Oct. 968 lo recibe de Juan XIII).
           

Hubo diferencias entre el Papa y el emperador en todo este asunto. Otón nombró a Adalberto metropolitano de toda aquella zona de los eslavos y todas aquellas gentes convertidas y por convertirse. El debía de ser, en la mente de Otón, el centro misionero, responsable de toda la población eslava más allá del Elba. En cambio el Papa en su decreto sólo habla de los eslavos recién convertidos. Se impuso la decisión papal, aunque Magdeburgo se convirtió en la sexta sede metropolita del reino teutónico:
1-    Maguncia.
2-    Treveris.
3-    Colonia.
4-    Salisbrugo.
5-    Bremen.
6-    Magdeburgo.
 7.- IGLESIA DE BOHEMIA
           

En el 950 el duque Woleslao I se convirtió en vasallo del imperio y como tal tomó parte en la batalla del río Lech contra los húngaros. Su hijo Woleslao II continuó esta política filo-germánica. La cristianización del país comenzó en el siglo IX; es poco probable que la misión de los apóstoles eslavos Cirilo y Metodio hayan tenido algún efecto también sobre Bohemia. Ellos habían trabajado en Moravia. Los primeros indicios de una presencia cristiana en Bohemia indican más bien a  Baviera como la fuente del cristianismo, especialmente el monasterio de la catedral de Ratisbona, san Everardo. La misión debía hacerse desde arriba, no era posible desde abajo.
           

El centro de la familia noble era la ciudad de Praga; desde el 928-29 Bohemia dependía prácticamente, como reino vasallo de Alemania (Sajonia). El príncipe bohemo que se había sometido al rey sajón enrique I, había sido Wenceslao I. Este fue asesinado por su hermano Woleslao probablemente en el 935. Wenceslao llega a ser el primer santo eslavo, es el patrón de la Bohemia y más tarde llega a ser el símbolo de la nación checa, sobre todo contra los alemanes y más tarde contra los austríacos.
           

La administración eclesiástica de Bohemia continuó confiada a la diócesis de Ratisbona. Pero aquel duque Woleslao I, quería un obispo propio, no dependiente de Ratisbona y así Otón I en cuanto señor del reino vasallático, fundó en el 975 la diócesis de Praga y puso como primer obispo un monje sajón. El patrón de la catedral de Praga era san Vito. La nueva diócesis de Praga fue agregada a la provincia eclesiástica de Magonza, y no a Salzburgo que era la más cercana, hay dos hipótesis de porque fue así: una primera que nos dice que el duque de Bohemia quería una cierta autonomía y Salzburgo estaba demasiado cercana, y una segunda que habla de compensación por la pérdida de parte del territorio al fundarse la diócesis de Magdeburgo.
           

El resultado de la evangelización, a pesar de la creación de la diócesis de Praga, al principio era muy modesto. Más importante es el hecho, que el sucesor de este primer obispo era un eslavo Adalberto Voitech. Este había estudiado en Magdeburgo, fue obispo en 983. Llegó a ser el segundo obispo de Praga, pero su episcopado fue muy infeliz. Era un hombre muy rígido, que en vano luchó contra las deficiencias morales de su clero, contra sus fieles, medio paganos, quiso por encima de todo aplicar las leyes canónicas, además era representante de la segunda más grande familia de Bohemia: los Slavnik, que por su rivalidad con otra familia preponderante provocaban una situación llena de dificultades. De hecho muy pronto el duque Woleslao se decidió a no apoyar los intentos separatistas de los Slavnik, que vivían más al este de Bohemia. Para comprender porque aceptó a Adalberto como obispo podemos pensar que lo que buscaba era un compromiso con su familia para así poder dominar mejor todo el país. La posición de Adalberto como obispo no era del todo clara: o era obispo de una iglesia territorial bohemia o era un obispo imperial como el resto. Él se consideró obispo imperial, simplemente no quiso estar bajo el duque bohemio, prefiriendo someterse al emperador ante quien quería responder. Todo ello hizo que Adalberto fallara como obispo y dejase el país encaminándose hacia Roma. Allí ingresa en el monasterio de S. Bonifacio en el 990, donde hubiera quedado feliz si no llega a ser que su metropolita, el arzobispo de Maguncia, no le hubiera exigido enérgicamente el regreso a Praga. Así Adalberto retornará a su diócesis de la que una vez fracasado volverá de nuevo a Roma, donde presencia la coronación de Otón III (Mayo 997). Tras la coronación se celebrará un sínodo del que obtiene como única concesión convertirse en misionero, si su grey de Praga verdaderamente no lo quería como obispo. Toda su familia será asesinada salvándose sólo él y su hermano que se encontraban casualmente en Polonia. Un regreso a Bohemia era imposible por lo que en el 996 aceptará la invitación del duque polaco, Woleslao Chrobry para trabajar como misionero en los confines septentrionales de Polonia. Su labor misional será muy breve ya que morirá martirizado el 23 de Abril del 997 por mano de paganos prusianos. El duque Woleslao buscará el cuerpo de Adalberto trasladándolo a la ciudad de Gniezno, pues presentía el valor de tal reliquia para su reino. Adalberto fue canonizado en el 999 por el Papa Silvestre II a instancias de Otón III, Polonia tenía desde el principio de la evangelización un santo mártir conocido en todo el occidente.

 

8.- LA CRISTIANIZACIÓN DE POLONIA Y HUNGRÍA
8.1.- POLONIA
           

Como en casi todos los casos del Este de Europa la formación de estado propio y la cristianización están íntimamente unidas. La formación estatal de Polonia parte del territorio de Gniezno. El primer duque polaco aceptado históricamente es Mieszko, hombre de suma importancia para la cristianización del país, con él comienza el gobierno de la familia Piasti. Este duque estaba en contacto con Otón I, lo cual fue muy importante para la formación del estado polaco y la cristianización de Polonia.
           

Mieszko I se casa en el 966-67 con la hija del duque Woleslao de Bohemia y se hace bautizar en el 966-7 en rito latino, lo cual es de suma importancia y significa que el influjo del cristianismo bizantino permanece excluido. Los primeros misioneros de Polonia no provienen de Alemania, la iglesia de Polonia no era una fundación de Magdeburgo, sus primeros misioneros vienen de Bohemia, por causa del matrimonio de Mieszko.
           

En el 968 o más tarde fue elegido en Polonia un obispo en  Poznan, que era una diócesis de misión para promover la cristianización del pueblo y era la primera piedra de la fundación de la iglesia de Polonia. El primer obispo del que tenemos noticias, Jordano, era bohemio, pero el segundo fue un sajón llamado Unger. Este hecho demuestra que Mieszko después de los primeros pasos de cristianización procedentes de Bohemia, la primera estabilización de su estado, alcanzó buenas relaciones con el imperio, sus vecinos sajones. En qué medida Magdeburgo en este proceso de estabilización estuvo implicado y discutido. Para Widmaro Poznan era una diócesis sufragánea de Magdeburgo, pero el privilegio del Papa Juan XIII del 967 para la diócesis de Magdeburgo no hace mención de Poznan, lo cual corresponde probablemente a la realidad.
           

Según todo lo anteriormente expuesto Poznan no era sufragánea de Magdeburgo siendo una diócesis todavía en el aire sin una pertenencia clara a ninguna otra organización eclesial.
           

Un segundo hecho bastante olvidado es que Mieszko I mantuvo relaciones directas con Roma. Poseemos sólo una fuente, bastante discutida y a su vez muy curiosa muy citada por los historiadores polacos, llamada Dagome iudex. Se trata de un regesto de un documento perdido, dentro de una colección canónica. Según este regesto un cierto Dagome iudex había transferido a S. Pedro la ciudad de Schinesne, con todas sus pertenencias; la autenticidad de esta donación de la colonia a S. Pedro hoy es aceptada por todos, a pesar de que algunos detalles son todavía inciertos. El regesto sitúa la donación en tiempos del Papa Juan XV (991-2). Es la primera vez que un príncipe y todo su pueblo se someten bajo la especial protección de S. Pedro y de su vicario, declarándose propiedad de S. Pedro. Esta sumisión expresa el deseo de otros príncipes neoconversos de tener una provincia eclesiástica sometida directamente a la Santa Sede, siendo expresión de la voluntad de independencia y de la propia autonomía. Probablemente el donante, Dagome iudex sea el propio Mieszko. Por otro lado también Roma estaba interesada en tener un reino perteneciente a S. Pedro y una zona donde misioneros bizantinos habían tenido un resultado espectacular en el 987 con el bautismo de Rusia.
           

La segunda fase de la cristianización de Polonia con el hijo de Mieszko, Woleslao Chrobry (992-1025). Woleslao colaboró fielmente con Otón III, que preservó el movimiento de independencia de Polonia de cualquier sometimiento de la iglesia alemana. Esta política de Otón III culminó en el famoso acto de Gniezno en Marzo del año 1000. A finales del 999 Otón III acompañado de otros invitados se pone en camino de Roma a Gniezno para visitar la tumba de su amigo martirizado Adalberto de Praga. Durante esta visita el emperador erige Gniezno como archidiócesis con tres sedes sufragáneas:
           1.- Kolberg/Kotobrzeg
           2.- Cracovia.
           3.- Breslavia.
           

En este acto se erige por tanto una provincia eclesiástica, pero no se hace ninguna mención de Poznan que todavía existía. El reino de Woleslao Chrobry recibe así una organización eclesiástica propia sin dependencia de Magdeburgo, lo cual va contra el proyecto de Otón I. La mayoría de las fuentes que nos relatan este acto vienen del imperio o de Sajonia, y no mencionan elementos importantes o son netamente hostiles a la decisión del emperador. La única fuente polaca es la crónica anónima del llamado Dagnus Anonymus, es muy estricta siendo escrita 100 años después del acontecimiento. Lo que sí es cierto es que Otón III no había respetado los derechos del obispo de Poznan que le había acompañado hasta Gniezno, y que se consideraba responsable de toda Polonia. La situación era similar a la ocurrida anteriormente con Magdeburgo. Ningún precepto papal o imperial, ningún sínodo podía obligar al obispo Unger de Poznan a dar su consentimiento a la erección de la nueva archidiócesis, sólo una decisión voluntaria había creado las condiciones jurídicas necesaria para dicha erección, pero sin su consentimiento nada se hubiera podido hacer. Lo cierto es que nunca dio su consentimiento hasta su muerte en el 1012. Todo esto significa que la archidiócesis fundada por el emperador permanece como una cosa híbrida entre proyecto y realidad porque faltaba la última convalidación que no la daba el Papa sino el obispo. Otón III había previsto también para Gniezno un obispo, bien el hermano de Adalberto de Praga, Gaudencio, el cual en esta situación canónicamente insegura no tenía ningún poder jurisdiccional.
           

Lo mismo ocurre con la elevación del rango de Woleslao. Muchos sajones estaban furiosos. Tal incerteza sobre la validez del acto de Gniezno ha llevado a quitar importancia sobre la validez del Dagnus Anonymus pero no obstante hoy es tenida como válida. Esta incerteza ha dado pie al sucesor de Otón III, Enrique II un pretexto para desdeñar desde lejos lo que había sido hecho, sea la elevación de Woleslao a rey, sea la erección de la archidiócesis de Gniezno. No obstante existe desgraciadamente. En todo este acto Otón III seguía las directrices de su madre Teofane, siendo así el constructor de la iglesia polaca desde sus inicios.

 

8.2.- HUNGRÍA.
           

La cristianización de los húngaros comienza antes de la batalla a orillas del río Lieche en Agosto del 955. Desde el 940 llegó a ser evidente para los príncipes húngaros que la aceptación del cristianismo era el mejor medio para afirmarse dentro de la familia de los pueblos europeos y para defenderse en el futuro de las presiones que provenían de Alemania.

 

En la primera fase buscaban una solución similar a la búlgara donde el zar Boris I había recibido juntamente con el bautismo en el 965 de parte de los bizantinos una autonomía eclesiástica. El primer contacto, viendo la cristianización de Bulgaria, los húngaros lo hicieron de cara a Bizancio.

 

Dos nobles húngaros se trasladaron a Constantinopla en el 948 y fueron bautizados siendo su padrino el propio emperador Constantino VII (913-59), demostrándose así la importancia que para la corte de Bizancio tenían estos bautismos. El emperador se empeñó activamente en colaborar a la misión entre los húngaros. Un obispo griego volvió con los neobautizados a Hungría y comenzó con la cristianización de la familia más importante de la aristocracia húngara y otros grandes. Hungría pareció llegar a ser parte de la cristiandad bizantina. Esta evolución fue bruscamente interrumpida por la batalla del río Lieche del 955. Esta derrota produce en el emperador bizantino la sensación de que los húngaros no son tan temibles como él pensaba, y por ello suspende los tributos que solía dar cada año a los húngaros para impedir las incursiones de estos en los Balcanes y en el imperio Bizantino. La supresión del pago a los húngaros coincide con la visita de la gran duquesa rusa Olga que llega en el 957 a Constantinopla esperando del emperador bizantino tales regalos para impedir invasiones de Rusia. Esta decisión del emperador ha influido en los acontecimientos de Europa hasta hoy. Por un lado legó Rusia a la iglesia ortodoxa y por otra parte lo hace de modo que los húngaros dieron la espalda al cristianismo griego.
 

En esta situación la cristianización de Hungría pasa a la Iglesia imperial otoniana. Esta cristianización comienza con una embajada del príncipe Géza al rey Otón I en el 972 para comunicarle la disponibilidad de los húngaros de aceptar el cristianismo. Este mismo año se produce el matrimonio del hijo de Otón I con la princesa Teofane. Géza debía tener la impresión de encontrarse en medio de dos potencias aliadas, ambas peligrosas para la seguridad de su reino. En esta situación decide aceptar el cristianismo latino ya que nada esperaba de Bizancio. Sobre los pasos de la misión en Hungría carecemos de fuentes, sabemos que Otón I manda pronto un monje, Bruno de San Gallo, como obispo misionero de Hungría. Este monje bautiza al príncipe Géza, el cual obliga a sus súbditos a aceptar la religión cristiana. A su iniciativa se debe la fundación del primer monasterio de Hungría, la abadía de Panonalma antes del 997.

 

La segunda fase de la cristianización latina está unida al obispo de Pasavia, Pilgrim. Este obispo había ayudado a Bruno como sacerdote pero no de una manera desinteresada ya que quería extender su poder hasta Hungría, soñando llegar a ser arzobispo de Hungría y por ello no sólo reclamó a uno de los primeros sacerdotes latinos a Hungría, el monje Wolgango que llegaría a ser obispo de Ratisbona, hoy canonizado, sino que pone en escena una gran impostura falsificando no menos de 8 bulas pontificias que sostenían que el obispo de Pasavia fuera el heredero de una antigua archidiócesis romana, Lauriacum, a la cual había estado sometida toda la Panonia. El competidor de Pilgrim era el obispo de Salzsburgo, Federico, que para defender sus derechos falsificó otros tantos documentos.

 

Entre otras personas importantes de la misión en Hungría hemos de mencionar a San Adalberto de Praga, que tuvo contactos personales con Géza y su familia, bautizando al hijo de Géza, el futuro S. Esteban rey de los húngaros
           

San Esteban entrará en relación con Otón III y el Papa Silvestre II, y como en Polonia se somete a la protección de San Pedro y fue coronado rey con el consenso papal e imperial en la ciudad de Esztergom en Enero del año 1001 con una corona regalada por el Papa Silvestre II (conservada hoy en Budapest y que ha llegado a ser el símbolo de la nación húngara, pero es una réplica de la original cuya fecha de fabricación es muy discutida, aunque es muy posterior al año 1000 ; en la primavera de 1945 fue secuestrada por las tropas americanas y llevada a EEUU, siendo restituida por Carter en 1978 al gobierno de Hungría). Se producen también otros acontecimientos muy semejantes a los de Polonia: Otón III regaló una copia de la Santa Lanza como la de Polonia.
           

Pocos meses después de la coronación San Esteban comunica al Papa la fundación de una archidiócesis en Esztergom y solicita el permiso de Silvestre II. En conjunto, Esteban, ha fundado diez diócesis en su país. Solicitó en todo momento la autonomía tanto para la Iglesia como para el reino de Hungría. Si San Esteban es tenido como el fundador de la Iglesia de Hungría hemos de añadir que sin el apoyo de los Otones esta cristianización no se hubiera producido tan rápidamente. Por último decir que como en Polonia no faltaron retrocesos, pero la inclusión de ambos reinos en la familia de los pueblos occidentales permanece como un hecho importante lleno de resonancias históricas que se hacen sentir hasta nuestros días.

Estos textos forman parte de  Documentos independientes para el estudio de la Historia de la Iglesia una colección de textos del dominio público y de copia permitida relacionados a la Historia de la Iglesia.

Recopilados, corregidos y revisados por Manuel Rico Jorge.
Comunidad Parroquial Nuestra Señora de la Asunción
Casar de Cáceres
España 

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