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El Judaismo

18.05.2009. 07:16



HISTORIA DE LA IGLESIA

Capítulo 1

la cruz

EL JUDAÍSMO EN PALESTINA EN TIEMPOS DE JESÚS.

 
Según la visión soteriológica del Nuevo Testamento, Jesús apareció "cuando llegó la plenitud de los tiempos". El anhelo del Mesías estaba muy vivo en el judaísmo del tiempo, por motivos religiosos y políticos:
Desde hacía medio siglo se vivía el dominio del Imperio Romano.
Herodes el Grande había recibido del Senado Romano el título de "rey de los judíos", favoreciendo los intereses romanos, siendo odiado por el pueblo, que organizó una resistencia capitaneada por Asmoneo Antígono. Con la ayuda de los romanos, Herodes destruyó esta resistencia, conquistando Jerusalén el 37 a.C. Repartió el reino entre sus tres hijos: a Arquelao (que asumió la dignidad real), Judea, Samaria e Idumea; a Herodes Antipas, el territorio que confinaba al norte; a Filipo, la Batanea, Traconítide y Auranítide.

Arquelao fue depuesto en 6 a.C. por Augusto, quien dio un nuevo régimen a la región: la administración fue dada a procuradores romanos (que residían en Cesarea) y los asuntos internos de los judíos eran resueltos por el Sanedrín.

1.- La situación religiosa del judaísmo palestino.

El mundo judío mantuvo con tenacidad sus peculiaridades características religiosas, cuyo centro era el monoteísmo: tenían una concepción propia de la historia, guiada por el Dios Yahveh, que se había revelado como su Señor. Esta fe conformaba la vida cotidiana de los judíos, fe que venía fortalecida por la esperanza en la venida de un Salvador: el Mesías, que debería erigir en Israel el Reino de Dios. Esta fue la fuerza de resistencia más grande del pueblo en momentos de amenaza para su existencia. La idea mesiánica revistió pronto características demasiado terrenas, aunque nunca faltó una idea de misión esencialmente religiosa.

Junto a la fe monoteística y a la esperanza mesiánica, una función decisiva en el mundo religioso judío era la Ley, deber que la vida religiosa cotidiana pone al devoto: el cumplimiento trae la bendición de Dios, la falta, un deber de expiación. La Ley se presenta en la Sagrada Escritura. La observancia de la Ley traerá divisiones doctrinales dentro del judaísmo: asideos (observantes maximalistas), saduceos (racionalistas), fariseos (intérpretes de la Ley, elitistas, recogieron la interpretación de la Ley por escrito en la Mishná y en el Talmud), zelotes (observancia de la Ley unida al combate).

2.- La comunidad de Qumrám. 

La fidelidad a la Ley empujó a un grupo, los esenios, a aislarse de la vida pública. Las excavaciones realizadas en Qumram desde 1947 han dado nueva luz sobre su identidad. Sus inicios están en tiempos de los Macabeos, y su apogeo a principios del I siglo a.C. Abominaban el enriquecimiento de los jefes del pueblo con el dinero de los paganos; consideraban el Templo como contaminado, por la relajación de los sacerdotes. Ello trajo consigo que se sintieran un "resto santo" de Israel, separado del resto de los grupos religiosos de la nación. Los esenios se constituyeron en comunidad separada, gobernada por un "Maestro de justicia", siguiendo una observancia radical de la Ley; creían inminente el final de los tiempos, que traería consigo una lucha entre hijos de la luz (=esenios) y de las tinieblas.

Dos Mesías deberían sostener el grueso de la lucha final: el "Ungido de Aarón" (Sacerdote del final de los tiempos) y el "Ungido de Israel" (Príncipe del final de los tiempos).
Se establecieron en el desierto, adoptando las características de una cofradía de tipo religioso: propiedad común de bienes, vida comunitaria, celibato (aunque también había miembros casados, pertenecientes en un cierto modo a la comunidad monástica).
Cultivaron la literatura apocalíptica.
El centro monástico de los esenios en Qumram fue destruido por los romanos el 68 d.C., desapareciendo rápidamente la clase esenia.

3.- El judaísmo de la diáspora.

Una importancia decisiva para la difusión del cristianismo tuvo la diáspora judía. Desde el siglo VIII a.C., el judaísmo se había difundido en Asia Menor y mundo mediterráneo. Los grandes centros culturales helenísticos ejercieron una especial fuerza de atracción: importantes colonias judías se encontraban en Antioquía, Roma y Alejandría.

La característica más llamativa era el profundo sentimiento de pertenencia al grupo, con su propia organización, cuyo centro era la sinagoga, con un archisi-nagogo para el culto, y el consejo de ancianos para cuestiones civiles. El principal ligamen era su fe religiosa, que hizo que no quedaran confundidos en el paganismo circundante. La comunidad judía conseguía privilegios y excepciones, que daban ventaja al desarrollo de su religiosidad, de sus particularidades y de su economía. En general, pertenecían a la clase media: agricultores, tejedores, banqueros...

La diáspora, abandonada la lengua materna, adoptaba la koiné, que se introdujo en el culto sinagogal: el judaísmo egipcio tradujo al griego el Antiguo Testamento (=la llamada "Versión de los LXX"), que será adoptada como traducción oficial de la Biblia en toda la diáspora. Así, el judaísmo fue expuesto al influjo cultural del helenismo.

Este influjo es sensible, sobre todo en el centro intelectual de la diáspora: Alejandría, patria del judío Filón (+ h. 40 d.C.), cuya vasta producción literaria es un eco de las polémicas que el mundo intelectual helenístico podía provocar en un judío culto. Así, nace una lectura de la Biblia judía, descubriendo un sentido más profundo y escondido en ella, sirviéndose de la filosofía platónica para su análisis.

El judío de la diáspora mantenía un fuerte lazo de unión ideal y objetivo con la patria palestina: Jerusalén y el Templo estaban en el centro de este sentimiento de unión. Así, cada año ofrecía un tributo financiero al Templo, y su más vivo deseo era peregrinar allí por Pascua. La otra característica de la fidelidad a la religión de los padres, fue el estrecho ligamen entre la comunidad, con exclusión del resto de la población, hecho que influyó mucho en los frecuentes brotes de antisemitismo.

El judaísmo de la diáspora produjo una literatura propagandística de su conciencia de pueblo elegido: La carta de Aristea, Oracula Sibyllina y Contra Apión, de Flavio Josefo, de naturaleza apologética, son los escritos más notables. Ello trajo consigo que muchos paganos entraran en relación directa y estrecha con el judaísmo: prosélitos (=que asumían la religión judía completamente) y los temerosos de Dios (acogían diversas prácticas y creencias judías, menos la circuncisión).

La diáspora tuvo una gran importancia para la primera misión cristiana: Le aportó los LXX, que será la Biblia del joven cristianismo; las sinagogas serán el punto de partida de la predicación, encontrando "prosélitos" y "temerosos de Dios" abiertos a su mensaje, hecho que fue causa de enfrentamiento entre judaísmo y cristianismo.

Biblioteca Católica
Estos textos forman parte de  Documentos independientes para el estudio de la Historia de la Iglesia una colección de textos del dominio público y de copia permitida relacionados a la Historia de la Iglesia.

Recopilados, corregidos y revisados por: Manuel Rico Jorge.  1

ABEL REYES TELLEZ on 14.05.2011. 21:35

EL 14 DE MAYO DE 1948 ISRAEL PROCLAMO DE CLARACION DE SU INDEPENDENCIA . Eretz-Israel (Tierra de Israel) fue el lugar de nacimiento del pueblo judío. Aquí toma forma su identidad espiritual, religiosa y política. Aquí obtuvieron por vez pri mera un Estado, crearon valores culturales de importancia nacional y universal y aportaron al mundo el Libro de los Libros. Después del exilio forzoso de su tierra, el pueblo mantuvo su fe a través de su dispersión y no cesó de rezar y de esperar la vuelta a su tierra y la restauración en ella de su libertad política. Empujados por estos lazos históricos y tradicionales, los judíos se esforzaron a través de las generaciones en establecerse de nuevo en su antigua tierra. En las últimas décadas volvieron en masa. Pioneros «mapilim» (inmigrantes que van a Eretz-Israel desafiando la legislación restictiva) y defensores hicieron florecer el desierto, re vivir la lengua hebrea, construyeron pueblos y ciudades, y crearon una comunidad próspera controladora de su propia economía y cultura, amante de la paz pero sabiendo defenderse, aportando los bienes del progreso a los habitantes de todos los países, y aspirando a una nación independiente. En el año 5657 (1897), en el requerimiento del padre espiritual del Estado Judío Theodor Herzl, el Primer Congreso Sionista convino y proclamó el derecho del pueblo judío a su renacimiento nacional en su propio país. Este derecho fue reconocido en la Declaración de Balfour de 2 de noviembre de 1917, y reafirmado en el Mandato de la Liga de las Naciones que en concreto sancionó la conexión histórica entre el pueblo judío y Eretz-lsrael y el derecho del pueblo Judío a rehacer su Casa Nacional. La catástrofe que recientemente padeció el pueblo judío —la masacre de millones de judíos en Europa— fue otra demostración clara de la urgencia de la resolución de este problema de falta de hogar mediante el restablecimiento de Eretz-lsrael como Estado judío, que abriría ampliamente las puertas de su tierra a cada judío y daría al pueblo judío el status de pleno reconocimiento con miembro de la Comunidad de naciones. Los supervivientes del holocausto Nazi en Europa, así como los judíos de otras partes del mundo, continuaron emigrando a Erezt-lsrael superando las dificultades, restricciones y peligros, y nunca cesaron de afirmar su derecho a una vida digna, libre y honrada en su tierra nacional. Durante la Segunda Guerra Mundial, la comunidad judía de este país participó plenamente en la lucha entre las naciones que defendían la libertad, paz y amor contra la maldad de las fuerzas nazis, y con la sangre de sus soldados y su esfuerzo militar ganó el derecho a figurar entre los pueblos fundadores de las Naciones Unidas. El 29 de noviembre de 1947, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una resolución proclamando el establecimiento del Estado judío en Erezt-Israel; la Asamblea General solicitaba la adopción por los habitantes de Eretz-Israel de todas las medidas necesarias para la ejecución de esta resolución. El reconocimiento del derecho del pueblo judío a establecerse en su Estado, hecho por las Naciones Unidas, es irrevocable. El derecho es el derecho natural del pueblo judío de ser dueños de su propio destino, como todas las naciones, en su propio Estado soberano. En conformidad, nosotros miembros del Consejo del Pueblo, representantes de la comunidad judía de Eretz-Israel y del Movimiento Sionista estamos aquí reunidos en el día del final del mandato británico sobre Eretz-Israel y, en virtud de nuestro derecho natural e histórico y la fuerza legal de la resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas por la presente declaramos el establecimiento del Estado Judío en Eretz-Israel, que será conocido como Estado de Israel. Declaramos que, con efecto desde el momento de la terminación del Mandato que será esta noche, vísperas del Sabat, el 6 Iyas 5708 (15 de mayo de 1948), antes del establecimiento de las autoridades del Estado regularmente elegidas de acuerdo con la Constitución que deberá adoptarse por la Asamblea Constituyente elegida no más tarde del 1 de octubre de 1948, el Consejo del Pueblo actuará como Consejo Provisional del Estado, y su órgano ejecutivo, la Administración del Pueblo, será el Gobierno Provisional del Estado judío, llamado Israel. El Estado de Israel estará abierto a la inmigración judía y a la recogida de los exiliados, fomentará el desarrollo del país para el beneficio de todos sus habitantes, estará basado en la libertad, justicia y paz como lo preveían los profetas de Israel, asegurará la total igualdad de derechos sociales y políticos a todos sus habitantes, sin consideración de religión, raza o sexo; garantizará la libertad de religión, conciencia, lengua, educación y cultura, protegerá los lugares sagrados de todas las religiones y será fiel a los principios de la Carta de las Naciones Unidas. El Estado de Israel está dispuesto a cooperar con las agencias y representaciones de las Naciones Unidas para ejecutar la resolución de la Asamblea General de 29 de noviembre de 1947, y adoptará todas las medidas necesarias para la unión económica de todo Eretz-Israel
Apelamos a las Naciones Unidas para que ayuden al pueblo judío en la construcción de su Estado y para que reciban al Estado de Israel en el comité de Naciones. Apelamos en medio del ataque emprendido contra nosotros desde hace meses a los habitantes árabes del pueblo de Israel para que conserven la paz y participen en la construcción del Estado, en las bases de ciudanía plena e igual y representación correspondiente en todas sus instituciones provisionales y permanentes. Extendemos nuestra mano a todos los Estados vecinos y a sus gentes y ofrecemos paz y buenas relaciones, y apelamos a ellos para el establecimiento de puntos de cooperación y ayuda mutua con el pueblo judío establecido en su propia tierra. El Estado de Israel está dispuesto a hacer todo lo posible en un esfuerzo común para el progreso de Oriente Próximo. Apelamos a todo el pueblo judío de la Diáspora para que colabore junta con los judíos de Eretz-Israel en la labor de inmigración y de construcción y para que estén unidos a ellos en la gran lucha por la realización del sueño de los tiempos la redención de Israel. Poniendo nuestra confianza en el Todopoderoso firmamos esta declaración en esta sesión del Consejo de Estado provisional en la tierra de nuestro hogar, en la ciudad de Tel-Aviv, en visperas del Sabat del día 5 de Iyar, 5708 (14 de mayo de 1948). En estos 63 años, Israel se ha convertido en un país del Primer Mundo. Tiene un ingreso territorial bruto a nivel de los países desarrollados, produce tecnología de punta que exporta, su población tiene un nivel educativo y de vida que no se compara con el de sus vecinos con muchos más recursos y todo esto en un entorno de sólida democracia. Desde su creación, las exportaciones israelíes han ido creciendo desde unos 30 millones de dólares hasta más de 2,98 billones de dolares al año. A lo largo de este periodo se han producido numerosos cambios en la economía israelí. Inicialmente, las principales exportaciones del Estado eran cítricos, diamantes tallados y algunos productos industriales. Sin embargo, actualmente, la mayoría de sus exportaciones consisten en productos industriales de alta tecnología de los campos de la electrónica, el software, el hardware, la óptica, las comunicaciones y la instrumental médica. Durante las dos últimas décadas el área metropolitana de Tel Aviv se ha convertido en el centro israelí de las start ups de alta tecnología. De hecho, Tel Aviv se ha convertido en una de las ciudades tecnológicamente más influyentes en el mundo. La revolución económica de la ciudad ha contribuido a que muchos israelíes mejoraran su situación económica. El PIB de Israel alcanzó los 200 billones de dólares en 2008, con un ingreso per cápita de alrededor de 28.000 dólares. La bandera del Estado de Israel está formada por dos franjas azules sobre fondo blanco, con una Estrella de David azul entre ellas. El himno nacional del Estado de Israel es el Ha-Tikva (“La esperanza”). La letra se debe al poeta Naftalí Herz Imber (1856–1909), y la melodía es una canción folclórica rumana incluida por el compositor checo Bedřich Smetana en su ciclo Mi Patria. El Ha-Tikva fue elegido en 1933 como himno del movimiento sionista y, tras la creación del Estado de Israel, aceptado como su himno nacional. Sin embargo, hubo que esperar hasta 2004 para que esta canción fuera reconocida oficialmente como himno nacional israelí en la Knesset. El símbolo del Estado de Israel es la menorá (candelabro) de siete brazos con ramas de olivo a ambos lados y con la leyenda “Israel” debajo. Las ramas de olivo hacen referencia a una profecía del profeta Zacarías. El Estado de Israel es una democracia parlamentaria encabezada por un presidente, cuyo papel es esencialmente simbólico y de representación. De hecho, el país lo gobiernan tres autoridades: el poder legislativo (la Knesset), el ejecutivo (el Gobierno) y el judicial. La autoridad legislativa en Israel es la Knesset (como se denomina al Parlamento israelí), que cuenta con 120 miembros votados en las elecciones generales que se celebran cada cuatro años. La Knesset promulga leyes, adopta decisiones políticas, elige al Presidente y al Gobierno y supervisa la actividad gubernamental. La autoridad ejecutiva en Israel corresponde al Gobierno, que se encarga de llevar a la práctica las leyes aprobadas en la Knesset y de velar por una gobernanza adecuada del Estado. El Primer Ministro es un miembro de la Knesset a quien el Presidente asigna la labor de formar gobierno y que cuenta para ello con la confianza de la Knesset. ABEL REYES TELLEZ.

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