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LA IGLESIA FRANCA BAJO LOS MAYORDOMOS CAROLINGIOS

17.03.2010. 13:20

Los Carolingeos

CAPÍTULO VI
LA IGLESIA FRANCA BAJO LOS MAYORDOMOS
CAROLINGIOS


I. Introducción

En la Galia merovingia el palacio era el centro administrativo del reino. El funcionario encargado de gestionar el palacio era el mayordomo o .maestro de palacio. Sin embargo, figuraba como el vértice de la administración del reino. Con el último rey de la dinastía merovingia [70] el mayordomo llega a controlar absolutamente todo.

Austrasia era el reino más extenso e independiente de la dinastía. Comprendía las regiones del Rhin .incluso más allá del Rhin hacia el este, sin saber precisar bien los dominios., la Mosela... Metz era la ciudad principal. En torno a ella, a Lietz y a Aquisgrán va desarrollándose la estirpe de los Carolingios. Representantes principales son Pipino el Medio (714), Carlos Marthel (741) y Pipino el Joven (768). Estos tres personajes tienen el mérito de haber reunificado el reino franco, con el fin de reorganizarlo internamente y acceder a una expansión hacia el exterior.

En la lucha por el poder la religión juega un papel decisivo. En los confines de Austrasia hay dos pueblos, frisones y sajones, que luchan por la independencia. Defendían no sólo su independencia política, sino también su religión. El hecho de reafirmarse contra el cristianismo era una manera de rechazar la amenaza que les suponía lo franco. En l consolidación franca vemos algo curioso en el enfoque de un cristianismo particular. Era importante que los Carolingios se sirvieran de extranjeros para renovar la Iglesia. Los anglosajones fueron privilegiados. Wilibrordo, en el 690, pasa a predicar a los frisones. Bonifacio irá a Assia y Turingia. Su misión era el primer paso para la reforma de la Iglesia franca, ligándola más a Roma.

II. Los misioneros anglosajones

La Iglesia anglosajona era de corte romano como ninguna otra en Occidente fuera de Roma. Difunde con su misión rasgos típicos de Roma en la Iglesia franca.

Los misioneros estuvieron muy ligados a la estirpe carolingia. Desde el principio los monjes anglosajones buscaron el nexo con la familia más potente de los francos, es decir, los Carolingios. La idea de arribar al continente deriva del monacato irlandés-escocés con su estilo de peregrinación. Elbert, sacerdote, fue uno de los primeros [71] en el 691. Los monjes ingleses tuvieron una gran conciencia de su cercanía nacional con el pueblo del continente que se había quedado en tierra, sin invadir la isla. En torno a Britania se acerca Elbert. Seguía el ideal monástico de la peregrinatio: si no tenía éxito sabía que tenía que seguir su camino, finalizando en Roma para venerar las reliquias sagradas.

La motivación misionera era más fuerte entre los sajones que entre los monjes irlandeses. Elbert transmite su ideal a Wilibrordo, el cual había sido educado en el monasterio de Ripon, fundación de san Wilfrido. Beda [72] cuenta cómo, con doce hombres, se acercó a Pipino el Medio, el cual los acogió con gran benevolencia y los envió a Frisia. A los que abrazasen la fe les concedería grandes beneficios. Es curioso notar cómo Wilibrordo no se presentó al rey de los frisios, sino al mayordomo franco. Esto nos muestra ya la orientación política. Se trata de una decisión muy amplia, la cual se abre al conquistador franco. Es, pues, una misión no independiente de la política.

Un contrapeso a esta influencia política es la petición de una autorización a Roma, en el 692, al papa Sergio. También querían obtener alguna reliquia de los mártires. Por ello, también podemos hablar de una misión romana. En el 695 Wilibrordo va de nuevo a Roma, donde será consagrado obispo en el 701. Es nombrado arzobispo. Se trata de la primera vez que aparece esta dignidad sobre el continente .pues para las Islas Británicas ya había sido nombrado Agustín de Cantorbery.. Arzobispo pero no para un territorio, sino para un pueblo: lor frisones. Elegirá Utrecht como sede, una vez conquistada por los francos. Junto a la catedral construye un monasterio.

La alianza entre Iglesia y conquistadores francos exasperó a los frisones, por lo que en el 714, muerto Pipino, se produce una rebelión que expulsa a todos los misioneros. Sólo tras la conquista de Carlos Marthel pudo regresar Wilibrordo. El monasterio fundado por Wilibrordo en Echternach .actual Luxemburgo. En el 697 pasó en seguida (en el 706) al mundiburidium de Carlos: se trataba del paso a la dependencia total del señor feudal; a cambio recibían de él protección.

III. Winfrido-Bonifacio (672/75-754)


De Bonifacio tenemos dos grandes fuentes en su Vida, escrita por Wilibaldo, y sus Cartas, que constituyen un epistolario muy rico, único en su género en aquella época. Nace en torno al 672 ó 675. Hijo de un feudatario de Wessex, al sur de Inglaterra [73]. A los siete años es ofrecido al monasterio de Epternacum como oblato. Más tarde pasa a la abadía de Nursting, cerca de Westminster. Su formación y su vida son muy similares a los de Beda. Con 30 años es ordenado sacerdote, llegando a dirigir la escuela del monasterio; en este tiempo escribe alguna obra gramatical y de métrica [74] .no obstante, no es un estilo muy claro, distinguiéndose por ello del diáfano de Beda. Con casi 40 años toma la decisión de emprender la peregrinatio, dirigiéndose a Utrecht en el 716. El rey frisón, Radbot, apenas había tomado el poder. Viendo que no se podía hacer gran cosa, regresa a Inglaterra y es elegido abad. Su obispo, Daniel, le muestra comprensión al oír sus objeciones para este cargo. En el 718 marcha definitivamente y se dirige a Roma. Gregorio II (715-731), no obstante su empeño en los asuntos italianos, le presta su apoyo. El 15 de mayo del 719 recibe del papa un nuevo nombre: Bonifacio .la elección de este nombre respondía al santo del día precedente. A la vez le autorizaba a elegir un campo de misión entre los germanos. Es nombrado como co-ministro del papa en la evangelización, siendo simplemente obligado a observar el uso romano para la administración del bautismo. Con esto se iniciará la romanización de la liturgia franca, de grandes repercusiones incluso hasta nuestros días. A diferencia de Wilibrordo, Bonifacio ya nunca más llevará su nombre de pila, lo cual lo interpreta él mismo como una vinculación a Roma.

Vuelto de Roma se dirige a Frisia, junto a Wilibrordo, el cual tenía una gran experiencia de trabajo con los frisones; con él llegará a estar unos tres años. Ya había muerto Radbodo, por lo que se abre la posibilidad de trabajar entre los frisones. Su actuación va acompañada de destrucción de templos y signos paganos, así como construcción de lugares de culto cristianos. Las relaciones con Wilibrordo no aparecen del todo claras en las fuentes. Parece ser que Wilibrordo, en su vejez, quiso un sucesor, un hombre fiel que le ayudase en la misión. Para ello pensó en Bonifacio, a quien quería consagrar como obispo. Bonifacio se opuso con toda humildad, arguyendo que no tenía aún la edad canónica de 50 años. Posiblemente fue ésta la razón por la que Bonifacio se separó de Wilibrordo, dirigiéndose a Assia .en los confines del reino franco. En el 721.

Para los anglosajones no era difícil entender la lengua de los sajones y de los frisones. Nos cuenta Liudger, obispo de Münster, que en el monasterio femenino de Pfalzel encontró Bonifacio a un joven frisón leyendo un texto latino. Al preguntarle el santo si lo entendía, el joven respondió que no, por lo que Bonifacio, sin mayor dificultad, le tradujo ese texto latino a su lengua frisona.

Bonifacio toma como centro de operaciones para la misión el pequeño convento de Amöneburg. En el 722 marchará de nuevo a Roma, de tal manera que el papa, Gregorio II, lo consagra como obispo el 30 de noviembre. Bonifacio presta un juramento de fidelidad, tal y como lo hacían los obispos de la Italia sub-vicaria. Con este juramento reconocía al papa como su metropolita competente. En este juramento menciona al emperador León III; la razón es porque Italia formaba parte del Imperio bizantino. El juramento lo pronuncia ante la confesión de Pedro, comprometiéndose a mantener la fe en su pureza y no tener contacto con obispos que vivieran fuera de los cánones, bien por su vida o por su doctrina; es decir, que no estuvieran en comunión con al papa.

Gregorio II le da una serie de cartas, entre ellas una a Carlos Marthel [75]. Carlos ya es mayordomo de todo el reino franco, no sólo de Austrasia. Le conocemos bien por la famosa batalla de Poitiers (732), en la que derrota a los musulmanes y les corta el paso de los Pirineos. La carta que le lleva Bonifacio es la primera que recibe de Roma. El papa le hace una indicación muy genérica a Bonifacio sobre el territorio a evangelizar: a las gentes de la Germania y de la zona oriental del Rhin. No era una zona muy concreta, posiblemente por la ignorancia romana acerca de la distribución de aquellos pueblos. Sin embargo esta ambigüedad le vino muy bien a Carlos, el cual escribirá una carta a Bonifacio .y no al papa. Como si fuese súbdito y enviado suyo.

En el 723 Bonifacio inicia su misión en Geismar, muy cerca de la frontera de los sajones. Muchos de los assianos convertidos recibieron la imposición de las manos. Otros, sin embargo, se opusieron a vivir íntegramente el mensaje evangélico. Algunos siguieron sacrificando al bosque o a los árboles. Otros hacían la aruspicina o la adivinación. Había quienes acudían a sortilegios o auspicios. También quienes despreciaban estas prácticas paganas. Ésta era la situación de aquel pueblo, con una presencia masiva de paganos y supersticiones.


En esta situación se dispone a cortar una encina de enorme importancia para aquel pueblo, la encina de Iove [76], en presencia de los paganos, los cuales le insultaron. Prodigiosamente, la encina se quebró en cuatro partes iguales, ante lo cual aquellos paganos se convirtieron y comenzaron a bendecir al Señor. Con esta madera Bonifacio empezó la construcción de un oratorio, dedicado a san Pedro. Era la primera iglesia en Fritzlar.

En lo que respecta al método de los misioneros, no importaba tanto la disputa intelectual cuanto más bien el valor para destruir vestigios paganos, intentando demostrar que el Dios cristiano era más fuerte que sus divinidades paganas [77].

La fama de san Bonifacio, más que por su actividad misionera, viene por su papel de reformador de la Iglesia franca. Es el personaje clave para entender la Iglesia latina del siglo VIII. Bonifacio llegará a ser el prototipo de santos similares en el siglo VIII.

Después de los años 724-725 extiende su actividad de Assia a Turingia; no a Sajonia, región totalmente cerrada a los misioneros por no estar sometida al poder franco. Las condiciones de Turingia, sin embargo, eran diversas a las de Assia, pues contaba con una larga tradición cristiana, remontándose a tiempos del ostrogodo Teodorico (año 500), el cual había dado al rey de Turingia como esposa a una nieta suya. De todos modos, Bonifacio se siente urgido a misionar estas tierras cuando le llegan noticias de que algunos cristianos de Turingia venden esclavos a los paganos para ser inmolados; asimismo, se da el consumo de carne sacrificada a los dioses, junto con irregularidades matrimoniales, vida escandalosa de sacerdotes y obispos, etc. Gregorio II, ante la indignación que siente Bonifacio, le recomienda clemencia; sin embargo, Gregorio III será más severo.

Bonifacio se da cuenta de que el fondo de toda la problemática está en la desorganización de la Iglesia franca. ¿Qué actitud tomar con obispos como Milo de Tréveris o el de Lietz, que habían heredado el obispado de sus respectivos padres? El obispo de Maguncia había caído en una batalla militar... Un hijo de Carlos Marthel regentaba tres diócesis y dos abadías .eran fuentes de conspicuos ingresos. Eran obispos sin sentido de su misión pastoral y espiritual. ¿Cómo reaccionar ante esta situación de decadencia?

En el 731 accede al papado Gregorio III. Al año siguiente envía, junto con una carta, el palio a Bonifacio, lo cual le daba derecho a erigir nuevas diócesis y consagrar obispos. De todos modos, esto no llegará a hacerlo durante los siguientes diez años, debido en gran parte a las trabas de Carlos Marthel, el cual se sentía contrariado en sus proyectos políticos por los misioneros anglosajones; tras la victoria sobre los musulmanes en Poitiers (732) llegará al ápice de su prestigio y de su poder y no sentía necesidad de los misioneros.

La erección de nuevas diócesis confiadas a obispos irlandeses se debía a que Bonifacio no encontraba hombres dignos del episcopado entre los francos. Esto provocó una gran oposición entre la Iglesia franca, pues suponía una disminución de su poder. Consideraron a los irlandeses como intrusos.

La elección de Bonifacio como arzobispo hizo una gran impresión en Inglaterra, de tal manera que pudo ganarse un buen grupo de colaboradores ingleses. También monjas, como el caso de su sobrina Lioba, la cual en el 735 es abadesa del monasterio femenino de Tanberbischofsheim [78], dedicándose a la educación de los niños.

Una de las grandes desilusiones de Bonifacio será la imposibilidad de llevar a cabo la misión entre los sajones, lo cual había sido su objetivo. Sin embargo, se le abre un nuevo campo de misión. En el 735 el duque Otilio asciende al gobierno de Baviera, ducado prácticamente independiente del reino franco. El duque busca el contacto directo con Roma para la misión, siendo respondido en una carta del papa. Bonifacio quería saber qué pretendía el papa en su carta al duque: ¿una iglesia local independiente de los francos pero directamente vinculada a Roma? En el 739 escribe una relación a Gregorio III sobre todos sus trabajos [79]. Esta relación no nos ha llegado, pero su contenido lo intuimos por la respuesta que le envía el papa, detallando cada uno de los puntos que Bonifacio relatase. Éste había realizado una reforma radical: de cinco obispos que había en el ducado sólo había aceptado la validez de uno, Vivilo de Passau. Erigió cuatro diócesis: Ratisbona, Frisinga, Salisburgo y Eichstätt, si bien ninguna con rango de sede metropolitana: todos los obispos estaban bajo la autoridad directa de Bonifacio, el cual no tenía sede fija, con el fin de gozar de mayor movilidad. Toda esta actividad encuentra grandes obstáculos en la intervención de los francos.

En lo que respecta a los sacerdotes, surge la duda acerca de la validez de su ordenación. El papa le aconseja conferir de nuevo ad cautelam la ordenación a quienes se tuviera duda de la validez de su presbiterado.

Por último habla del bautismo. Bonifacio había prometido en el 719 administrarlo según  el uso romano. Fue fiel a este juramento, teniendo un gran papel en el desarrollo ulterior de la liturgia romana entre los francos, lo cual ha llegado hasta nuestros días. La antigua liturgia galicana conocía tan sólo una unción después del bautismo, la cual era impartida por el sacerdote o por el diácono que hubiera administrado el sacramento. La liturgia romana, sin embargo, comportaba dos unciones: una primera post-bautismo impartida por el sacerdote oficiante y una segunda, que venía de la imposición de manos conferida por el obispo y que equivalía a la confirmación. En Roma, rodeada de pequeñas diócesis subvicarias no era difícil esta práctica. Sin embargo, sabemos por Beda que entre los francos muchos obispos no visitan diversos lugares alejados de sus diócesis, por lo que aquellos fieles se encuentran sin confirmar [80]. Tanto Wilibrordo como Bonifacio consagran chorepíscopos, una especie de obispos auxiliares que podían colaborar en la administración del crisma. Se trata, pues, de una solución bastante convincente según el modelo romano. De todos modos, la extensión vastísima de algunas diócesis hacía casi imposible la relación pronta del obispo con sus fieles, por lo que se fue separando el rito del crisma con respecto al bautismo; había que esperar la llegada en visita del obispo para poder hacerse. En el desarrollo de esta práctica juega un papel muy importante san Bonifacio.

IV. La reforma Bonifaciana (741-754)

El año 741 es una fecha clave por varias razones. En Constantinopla muere León III y le sustituye su hijo Constantino Coprónimos. En Roma muerte Gregorio III y le sucede el papa Zacarías. Asimismo muere Carlos Marthel, sustituyéndole sus dos hijos, Pipino y Carlomán. A Bonifacio se le abre una nueva coyuntura, bastante favorable por cierto: los nuevos dirigentes francos, educados en un monasterio, estaban abiertos a una reforma eclesiástica. Siente por primera vez una protección real por parte de estos mayordomos, dándose entre ellos una estrecha colaboración.

En el 741 Bonifacio erige nuevas diócesis en el territorio franco-oriental, en Turingia: Büraburg, Würzburg y Erfurt. Le informa al papa Zacarías de su nueva relación con los regentes francos, en especial con Carlomán. Sin embargo, a Zacarías, que era griego, no le pareció bien la carta de Bonifacio, expresando incluso sus dudas sobre la conveniencia de la erección de las nuevas diócesis. Recordaba el papa las prescripciones canónicas de no consagrar obispos en ciudades de poca importancia, con el fin de no devaluar el relieve del obispo, su dignidad. Sin embargo, donde predicaba san Bonifacio no había siquiera ciudades, sino pequeños poblados o castillos. Esto demuestra la dificultad de comprender esta situación para un papa procedente de Grecia, con una sensibilidad muy distinta. De todos modos, el papa no da marcha atrás, sino que confirma la actuación de Bonifacio.

El siguiente objetivo que se marca Bonifacio es el de la reforma de la Iglesia franca. Desde hacía 80 años no había tenido un sínodo. Las diócesis estaban en manos de laicos ávidos de poder o de clérigos adúlteros. Es así como pide la convocatoria de un sínodo a Roma. La reforma promovida por Carlomán .en Austrasia. Y Pipino .en Neustria. Fue iniciada en el sínodo celebrado entre los años 742 y 743 en un lugar desconocido. La primera datación que se da es el 21 de abril del 742, año «de la Encarnación del Señor». Se pudo esta fecha porque en ese momento no había rey ocupando el trono franco. Al inicio del 743 es elevado al trono un merovingio, Childerico III, por lo que la datación siguiente será a partir del reinado de este rey [81].

Por parte de los obispos francos la participación fue escasa; tan sólo asistieron 7. Faltaban obispos importantes como los de Maguncia y Tréveris. Carlomán da valor legal a las decisiones del sínodo.
¿Cuáles son las reformas? En primer lugar, el restablecimiento de la constitución eclesial normal, canónica, con el orden jerárquico de arzobispo, obispo, sínodos anuales y validez del Derecho canónico. Ésta era la estructura normal de una Iglesia al inicio del Medievo. En segundo lugar, la responsabilidad en la administración de una diócesis es del obispo solamente. Esto iba contra los señores feudales, que tenían responsabilidad en algunas iglesias. La medida significaba que los sacerdotes no podrían excusarse de la obediencia del obispo: todo sacerdote debería dar cuentas de su vida y actividades al obispo al inicio de cada cuaresma; todo Jueves Santo recibiría el crisma del obispo. Los bienes usurpados por los laicos a las iglesias debían ser restituidos. En tercer lugar, se excluye a los clérigos que no vivieran canónicamente, en concreto los concubinarios [82]. Ningún clérigo podía llevar armas ni ir de caza; no debían habitar mujeres en sus casas ni podían vestirse como laicos. En conjunto, se puede decir que con esta medida se intentaba sacralizar la manera de vivir del sacerdote, lo cual influirá en la posterior reforma gregoriana. En cuarto lugar se establece una colaboración de los obispos con los funcionarios estatales contra las prácticas paganas y supersticiosas. Por último, los monjes y las monjas deberían adoptar la regla de san Benito.

Éste es el contenido del concilio Germánico. No todas las leyes eran nuevas .en especial lo concerniente al estado de vida de los sacerdotes. Nuevas eran las amenazas de penas contra los clérigos lujuriosos y la restitución de bienes a la Iglesia. Una novedad formal es la promulgación de los decretos conciliares en forma de capitulares, lo cual es nuevo respecto a los sínodos merovingios. Los decretos de los sínodos francos en los siglos VI y VII recibían su autoridad de la firma de los obispos. Con Pipino y Carlomán deberán autentificarse y publicarse como capitulares, es decir, como disposiciones legislativas escritas y emanadas por los Carolingios. Sólo bajo Ludovico Pío se volverá a la forma antigua de rúbricas episcopales.

Bonifacio quería introducir sínodos anuales metropolitanos. Así, el siguiente sínodo austrásico .si bien se celebra en Neustria, en Les Estinnes, (Soissons), es una constatación para Bonifacio de que debe actuar con cautela, por la fuerte oposición de los nobles francos para devolver los bienes usurpados a la Iglesia. Reafirma la doctrina y los cánones respecto al matrimonio .se prohibe, por ejemplo, el contraer nuevas nupcias viviendo el primer cónyuge. En el códice donde se registra este sínodo [83] observamos un elenco de prácticas paganas [84], estando una parte de ellas mencionadas en el concilio Germánico. Los jefes civiles ayudarían a los obispos en la búsqueda de estas prácticas paganas.

V. El ocaso de san Bonifacio

El concilio Germánico supuso el culmen del influjo de Bonifacio. Pero a partir de él irá decayendo su influencia. Surgen grandes oposiciones. Entre los francos se da una tendencia de rechazo hacia el extranjero: Bonifacio, por ser extranjero, era considerado como indigno del episcopado franco. Sin embargo, éste era arzobispo, aunque sin sede fija. Quería llegar a ser arzobispo de Colonia, la diócesis más importante de Austrasia, con el fin de difundir su reforma. Pero falló este proyecto por la oposición franca, debiéndose contentar con ser obispo de Maguncia en el 745.

Tampoco iban bien las cosas en Baviera. Un sacerdote administraba el bautismo con una fórmula que Bonifacio consideraba como inválida. Virgilio de Lalszburgo, irlandés y en relaciones tensas con Bonifacio que era anglosajón, eleva la pregunta a Roma. En el 746 el papa Zacarías responde y toma posiciones contra Bonifacio [85]: aquel sacerdote ignoraba la lengua latina y, además, no parecía ser reo de herejía. No sería, pues, preciso rebautizar de nuevo a aquellas gentes, sino simplemente imponerles las manos para purificarles.

En el 747 Carlomán, el sostenedor más firme de Bonifacio, abdica de mayordomo e ingresa en el monasterio de Montecasino como monje. A partir de este momento, Pipino, único regente, regulará las disposiciones eclesiásticas autónomamente, sin contar con Bonifacio. Éste comenzará a ocuparse de un nuevo proyecto: la fundación del monasterio de Fulda. Las fundaciones que había hecho hasta entonces se concebían como centros pastorales para la misión. Ahora, sin embargo, pretendía otra cosa. Le encarga la fundación de este monasterio a un amigo suyo que se había retirada como ermita hasta los confines de Assia, en Hersfeld. El 12 de marzo del 744 día en que se celebraba a san Gregorio Magno. Se fundaba este monasterio. En el 751 Bonifacio pide a Zacarías un privilegio para asegurar la incolumidad del monasterio. ¿Se trataba de una exención de la jurisdicción episcopal, o más bien una protección para la existencia y bienes del monasterio? Parece que lo último es lo más verosímil. En esta carta habla Bonifacio de cuatro pueblos assianos, bávaros, turingios y sajones, en cuyo centro se encontraba el monasterio, el cual elige para su futura sepultura.

En el 752 Bonifacio se ofrece al nuevo papa Esteban II para colaborar con Roma como siempre lo hubiera hecho, con empeño. Sin embargo, su estela va declinando: en el 753 Bonifacio no aparece en la relación de Pipino con el papa; el mayordomo había encontrado otro colaborador, Crodegango de Metz.

Bonifacio, durante un viaje para la imposición del crisma, el 5 de junio del 754, fue asesinado en Dokkum por unos paganos. La tradición refiere que el santo obispo intentó proteger su cabeza de la espada con un libro, el cual, conservado en nuestros días en la iglesia capitular de Fulda, tiene un golpe de espada en su cubierta.

VI. Balance de la obra Bonifaciana

En primer lugar debemos observar cómo la reforma de san Bonifacio ha iniciado una nueva orientación para toda la Iglesia occidental: el definitivo nexo con Roma. La Iglesia franca era una iglesia nacional en el doble sentido: en el estar más bien aislada de Roma y en que el rey ejecutaba su supremacía .esto mediante dos derechos: el nombramiento de obispos y la convocatoria de concilios; el rey era el verdadero jefe de la Iglesia franca.

El objetivo de Bonifacio era el de someter al episcopado franco bajo la autoridad de Roma. Según esta intención debía ir el sometimiento a la liturgia romana, en vez de la galicana, la cual, por otra parte, presentaba una gran influencia oriental. Éste debía ser el primer signo de pertenencia a Roma.

La nueva Iglesia franca, unida a Roma, recibía una conciencia de universalidad; se abrían sus horizontes a las necesidades de la Iglesia universal.

Otro objetivo de Bonifacio es la restauración de la organización metropolitana, en desuso con los merovingios. A la cabeza de esta Iglesia debía ir un arzobispo, cuyo símbolo de la autoridad recibida de Roma debía ser el palio. El arzobispo, según Bonifacio, era el mediador entre Roma y los demás obispos. Sólo podría llegar a esto mediante concesiones, pues los Carolingios no querían perder su influjo sobre la Iglesia franca.

Por obra de Bonifacio se produce también un acercamiento del clero diocesano al monacato. A esto colaboró el traslado al Continente del modelo anglosajón de monasterio-catedral como centro de la vida eclesial. El centro en las zonas de trabajo misionero era el monasterio. Sus colaboradores vivían de forma monástica. Las preferencias por este modelo monástico están en la búsqueda del carácter específico de la imagen del sacerdote en este primer Medievo: presupuesto para una acción ritual, cultual, grata a Dios, era la abstinencia sexual. Entendían como inaceptable la unión de vida sexual y el culto. Si no aprobaba el matrimonio en los sacerdotes, con mucha más razón luchó contra el clero concubinario. La vida monástica ofrecía una mayor garantía para la vivencia del celibato en el clero.

Otro resultado de la obra Bonifaciana es el de la cristianización del pueblo, en particular del pueblo rural. Cada villa tenía su iglesia, la cual llegará a ser el centro de toda la vida pública. No es fácil valorar este hecho en la formación de la sociedad medieval. El cristianismo, que se había formado en la Antigüedad en el seno de las grandes ciudades y alrededor de los estamentos más cultivados, sin embargo en este tiempo llegará a ser una religión de todos. Todo niño era bautizado; todo adulto debía tener un mínimo de formación en la que era indispensable aprender de memoria el padrenuestro y el credo; la participación litúrgica del domingo se generaliza. Al final, eta forma rudimentaria de pastoral conduce a una sensibilización del pueblo hacia el ideal cristiano, así como la conciencia de que los contenidos de la fe estaban en ciertos libros. Sin embargo, no se llegó a dar el paso hacia una liturgia en la lengua del pueblo [86].

Un campo delicado de la pastoral era el de la legislación matrimonial, sobre todo lo concerniente a la indisolubilidad. Gregorio II envía a Bonifacio una respuesta a una serie de preguntas que éste le había formulado. En ella el papa permite contraer segundas nupcias en el caso de que la mujer esté enferma y no esté en condiciones de hacer el débito conyugal. Sin embargo, poco más tarde, el papa Zacarías no permitirá esta opción.

Se menciona también un tema importante para la economía: el diezmo. Para la Iglesia antigua era expresión de una justicia propia del Antiguo Testamento y esto se consideraba como insuficiente. En la Iglesia oriental no era aceptable el pago generalizado. En la segunda mitad del siglo VI empieza a generalizarse en Occidente el pago del diezmo, posiblemente en el sur de la Galia. El concilio Germánico habrá decidido la restitución de los bienes eclesiásticos secuestrados por los laicos. Esto resultó imposible. En compensación, Pipino propuso dar el diezmo de manera obligatoria. Uno de los motivos principales de la dificultad de la evangelización entre los sajones fue el de la obligatoriedad del diezmo. Dos factores pudieron contribuir a esta obligación: el influjo creciente del Antiguo Testamento en el primer Medievo sobre todo en la teología moral: el Antiguo Testamento fue considerado como regla para la conducta moral, al mismo nivel que el Nuevo Testamento; y la recompensa por la administración de los servicios litúrgicos. El diezmo se pagaba al párroco, por lo que se precisaba de una distribución territorial previa para evitar la confusión de darlo a otra parroquia. Esto contribuyó a que la parroquia fuera la única entidad competente en la administración de los sacramentos. Nace así la obligación de asistir a la misa dominical en la propia parroquia, así como recibir los sacramentos en ella y no en otra [87].

[70]La dinastía merovingia se consideraba como sagrada, por sus antepasados míticos.
[71]Según nos cuenta Beda en su Historia, V, 9.
[72]O.c., V, 10.
[73]Hacemos hincapié en su procedencia del sur de Inglaterra, pues los monjes de los que hemos hablados venían del norte, habiendo grandes diferencias de estilo entre las dos regiones.
[74]CCL 133.
[75]Ep. 20.
[76]Iove es una trasposición de un culto germánico.
[77]Esto nos recuerda el motivo de la conversión de Clodoveo, al considerar el Dios cristiano como el más fuerte, garantía para el éxito en sus batallas.
[78]Vita Lioba, MGH SS XV, 119-137.
[79]Notemos que esta relación está escrita un año después del último viaje de Bonifacio a Roma, habiendo recibido del papa el nombramiento de Vicario suyo, legado, en la Germania.
[80]Es lo que le mueve a Beda a recomendar el aumento del número de diócesis.
[81]El texto del sínodo se encuentra en MGH Con. II, 1, pp. 2-4.
[82]Todo sacerdote concubinario sería metido en prisión por dos años; los monjes que vivieran en esta irregularidad tendrían un año de prisión y se les rasuraría toda la cabeza.
[83]Cod. Vat. Pal. Lat. 577.
[84]Llevan el título de Indiculus superstitionum et paganiarum .MGH Cap. I, 223.
[85]Ep. 68.
[86]Ninguno pensó en esto. Los últimos que había tenido una liturgia en lengua vernácula habían sido los arrianos. La aspiración de aquellos germanos era la de hablar y escribir latín como los romanos; era una cuestión de prestigio.
[87]Las órdenes mendicantes fueron cambiando esta mentalidad, granjeándose la oposición de los párrocos; en esta oposición no debemos olvidar las razones económicas.

Biblioteca Católica
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Recopilados, corregidos y revisados por:
Manuel Rico Jorge
Comunidad Parroquial Nuestra Señora de la Asunción
Casar de Cáceres
España

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