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LAS OTRAS CRUZADAS

15.01.2012. 11:38

LAS CRUZADAS

5.- LAS OTRAS CRUZADAS.


La historiografía nos habla de ocho cruzadas hasta 1270, fecha de la expedición del rey Luis IX a Túnez. Todo ello puede dar una falsa impresión ya que junto a las cruzadas oficiales había otras expediciones de cruzados como la de 1212 de los niños, fruto de un movimiento espontáneo surgido entre algunos grupos de jóvenes, los cuales siendo embarcados en Marsella son engañados por dos mercantes que les embarcan y les venden como esclavos en el norte de África.

También hemos de pensar en las numerosas cruzadas de otras regiones de Europa, sobre todo en España y en los Países Bálticos y en la Cruzada Albigense contra los Cátaros de 1208.

Con respecto a las cruzadas oficiales realizadas hasta 1204, es decir de la 2ª a la 4ª Cruzada podemos decir lo siguiente: típico de todas ellas es que son reacciones occidentales a peligros en los que se encuentran los francos en Tierra Santa. Sería bueno ver a quien van dirigidas estas cruzadas. La 2ª y la 3ª Cruzada son Cruzadas soberanas; en la 4ª el papa Inocencio III intentará alargarla a todos los que sean capaces de luchar.

La 2ª Cruzada (1147-1148) fue provocada por la política agresiva del emir Imad Ad-Din Zenghi, hijo de un oficial turco. Reprende la lucha contra los francos y para favorecer esta lucha se basará sobre la lucha de la Gihad, la Guerra Santa Musulmana. En 1144 tomará la ciudad de Edesa, que poseía una leyenda según la cual Cristo habría mandado su autorretrato al rey Adgar de Edesa, por lo que se provocará una fuerte respuesta en occidente en forma de una gran cruzada. En 1146 Zenghi será asesinado, pero su hijo Norandino continúa su política, conquista el condado de Edesa y después todos los estados no francos de Siria. En Edesa los armenios que se habían mostrado leales a los francos fueron cazados o masacrados.

Como respuesta se desata la 2ª Cruzada en occidente. Su promotor será sobre todo San Bernardo de Claraval. La guiarán dos grandes soberanos como Luis VII rey de Francia y Corrado III emperador de Alemania. Será un gran fracaso debido sobre todo al comportamiento del rey francés que estaba movido por sentimientos prevalentemente religiosos, no militares, con una finalidad penitencial para expiar el incendio de una iglesia de su reino, la de Vitry, producido durante la guerra contra su rival el Conde de Champagne, en la cual se habían refugiado más de 1000 personas ordenando el monarca quemar la iglesia con las personas dentro. Surgirán tensiones en Asia Menor entre el ejército francés y el alemán, concluyéndose la cruzada sin resultados. Con el fracaso de la 2ª Cruzada se destruirá el mito de que los francos eran invencibles, siendo una señal para los musulmanes.

En 1155 Norandino (+1174) toma Damasco y así la Siria musulmana se reúne bajo una única autoridad musulmana. Este se debió no sólo al empleo de la fuerza militar de este emir sino al cambio radical de la autoridad musulmana de Siria debida a la propaganda de este príncipe, ya que transforma la ideología de la Guerra Santa, ya sostenida por su padre, en una teoría perfecta de la cual derivará una línea política clara. Consigue organizar un inmenso aparato de propaganda entre los musulmanes del medio oriente. Al mensaje de la Guerra Santa suma otros dos conceptos que se mantienen hasta hoy en el mundo fundamentalista islámico, a saber:

•      La particular sacralidad de Jerusalén y de la Tierra Santa para el Islam.
•       Y la necesidad de restablecer la unidad política de los árabes musulmanes de medio oriente como fase preliminar de una victoria de la Guerra Santa contra los francos.

Así la Guerra Santa se funde en un gran movimiento espiritual que significará también un retorno a la ortodoxia Sunita. Así el mundo musulmán viene reforzado como un movimiento popular de grandes proporciones contra los francos, contra los latinos.

Como sucesor de Norandino (+1174) tenemos a un general kurdo Saladino (Salàh ad-Din Yúsuf ibn Aiyyub), el cual había hecho su fortuna en Egipto, aboliendo el califato Chiita en El Cairo proclamando la vuelta de Egipto al Califato Abasí Sunita. En nueve años consigue incluso apoderarse de Siria, siendo sus adversarios no sólo los francos sino también la dinastía de los Zenghi, que consideran a Saladino como un usurpador. Naturalmente también son enemigos los Chiitas que intentarán incluso asesinarlo.

Al principio serán los francos quienes tomarán la iniciativa pensando golpear a Saladino en Egipto. Desde 1176 Saladino impondrá a los francos una guerra permanente. En 1183 atacará a los francos por tierra y por mar, entrará en Alepo realizando así la unidad de Siria con Egipto. Los estados francos estarán circundados por el reino de Saladino que se extenderá hasta el Yemen y a los confines orientales de Túnez.

Desde 1183 Saladino utilizará el acoso a los francos por tierra y por mar mientras una terrible carestía reduce la resistencia de los francos, que a partir de ahora tampoco encontrar ayuda por el mar. En 1184 en esta situación de emergencia el Patriarca latino de Jerusalén y los Grandes Maestres de los Templarios y de los Hospitalarios vendrán a occidente para pedir ayuda a los reyes de Francia y de Inglaterra, pero su petición de ayuda cae en el olvido por el momento.


De esta manera los francos quedarán solos frente a Saladino y además divididos entre ellos. En 1185 se ven obligados a pedir una tregua a Saladino, el cual la concede por cuatro años. Afortunadamente en 1187 el señor de Transjordania latina Reynaldo de Châtillon rompe la tregua atacando y saqueando una caravana proveniente de la Meca rechazando restituir el botín. A causa de ello Saladino moviliza todas sus fuerzas y alienta en la batalla de Hattin, en Galilea junto al lago de Genesaret, todo el ejército franco el 4 de julio de 1187, siendo una terrible derrota del ejército a causa del calor y de la ausencia de agua. Entre los prisioneros de Saladino se encuentra el rey Guido de Jerusalén, el Gran Maestre de los Templarios y de los Hospitalarios, la flor y nata de la aristocracia franca. Además cae en sus manos la tan venerada reliquia de la Santa Cruz que los francos había llevado consigo. Sabemos que Saladino ha regalado la reliquia al califa Abasí de Bagdad, pero desde entonces ha desaparecido.
Al rey de Jerusalén el sultán le regaló la vida, aunque seguirá como prisionero hasta 1188. No perdonó la vida a los Templarios y Hospitalarios, siendo todos asesinados. También encontró la muerte Reynaldo de Châtillon a manos del propio Saladino. Pocos meses después caerá Jerusalén el 2 de octubre de 1187. Saladino será muy generoso con los cristianos; los cristianos latinos debieron dejar Jerusalén, mientras que los indígenas pudieron permanecer, pero deben pagar un módico rescate. Se cierra el Santo Sepulcro y las Mezquitas se abren de nuevo, la Montaña del Templo volverá a ser un santuario musulmán desde 1187 hasta nuestros días.

La pérdida de Jerusalén provocará la 3ª Cruzada (1188-1192). Será la mejor preparada de todas sobre todo porque el emperador Federico I Barbarroja se identificó con aquella expedición. Se pone en marcha por vía terrestre consiguiendo una gran victoria sobre el sultán de Iconio, pero muere de manera improvisa bañándose en el río Salef en Cilicia en 1190. Después de él el rey de Inglaterra Ricardo Corazón de León y el de Francia Felipe II Augusto eligen la travesía por el mar. Al llegar en 1191 constriñen a la ciudad de Acre a la rendición. Felipe Augusto volverá rápidamente a Francia mientras Ricardo permanece allí e intentara restaurar la dinástica del reino de Jerusalén.

La 3ª Cruzada obligará a Saladino a aceptar la presencia de un pequeño reino franco, pero el intento de fundar estados cristianos en oriente, con la caída de Jerusalén, definitivamente había fracasado. La capital de aquel reducido reino de Jerusalén permanece hasta 1291 en Acre.

Con respecto a la 4ª Cruzada hemos de decir que surge por iniciativa del papa Inocencio III, el cual desde el comienzo de su pontificado en 1198 ha considerado la cruzada para la liberación de Jerusalén como uno de los objetivos más importantes de su actividad. El 15 de agosto de 1198 emana su primera encíclica sobre la cruzada dirigiéndola a los prelados, a los condes, a los barones y a todo el mundo cristiano, quiere movilizar a todo el mundo cristiano.

Daba en ella el papa una formulación más clara de la indulgencia, prometiéndola no sólo a los participantes sino a todos los que hubiesen mandado un representante a la cruzada, e incluso a los que hubiesen proveído a la sustentación de los cruzados. Aquí comenzará un peligroso camino para las cruzadas con el asunto del dinero. Para recabar los medios necesarios para hacer frente a los gastos de la Cruzada Inocencio III ordenó que todos los sacerdotes debían contribuir con una tasa particular, lo que no agradaba a los sacerdotes. Los fieles debían dar su contribución a tenor de sus posibilidades en cajas instituidas al efecto en todas las iglesias.

Desde el comienzo se había elegido la vía del mar para la cruzada. Como Génova y Pisa estaban en lucha entre ellas, se envío una diputación a Venecia para obtener allí las naves para la travesía. En abril de 1091 se concluyó el contrato con Venecia. Los cruzados tenían que pagar 85.000 marcos de plata, pero como sólo se había recaudado la mitad al momento de partir, el Dogo Enrique Dándolo adelantó la propuesta de hacerse pagar el resto mediante una acción de los cruzados a favor de la República Véneta contra la ciudad de Zara que fue conquistada y saqueada por los cruzados.

El imperio bizantino en este momento sufría profundos problemas dinásticos. En occidente, sobre todo tras las cruzadas, había ido aumentando la aversión contra Bizancio y también a la inversa. Frente a la aparente debilidad del imperio bizantino la hostilidad de occidente adquiere la forma de un proyecto de conquista de Constantinopla, lo cual ya se pensaba desde el tiempo de los normandos. Un joven príncipe bizantino, Alessio Angelo había huido a Italia prometiendo a los cruzados y a los venecianos enormes sumas de dinero si le devolvían al trono a su padre, el emperador depuesto Isaco II.

De suyo esta propuesta fue escuchada, desviándose la Cruzada a Constantinopla. El 17 de julio de 1203 Constantinopla cae en las manos de los cruzados, es entronizado Isaco II como nuevo emperador bizantino y su hijo Alessio fue nombrado coemperador por su padre. Tras dos revueltas antilatinas en Constantinopla los cruzados tomaron de nuevo las armas contra la capital bizantina. El 13 de abril del 1204 Constatinopla es tomada por los cruzados. Los saqueos y la rapiña duraron tres días en Constantinopla, los tesoros del más grande centro de cultura del mundo fueron distribuidos entre los conquistadores, parte de ellos fueron destruidos barbáricamente y otra parte trasladados a occidente (los caballos de Venecia, por ejemplo). Este saqueo fue sobre todo contra las reliquias que fueron robadas y traídas a occidente. Los griegos aún no han perdonado este saqueo.

A penas tomado el botín los cruzados procedieron a la elección de un nuevo emperador, comenzando así el imperio latino de Constantinopla (1204) siendo el primer emperador latino el Conde Baldovino de Flandes que toma el nombre de Baldovino I Emperador Latino de Constantinopla, pero su gobierno durará sólo un año ya que en una batalla contra los búlgaros será hecho prisionero y morirá en la prisión (1205).

Al mismo tiempo es nombrado patriarca de Constantinopla un veneciano comenzando así el imperio latino de oriente mientras la clase dirigente griega huye a Nicea.

En los meses precedentes el papa Inocencio III había prohibido expresamente la desviación de la Cruzada hacia Constantinopla, había reprobado la conquista de Zara y excomulgado a todo el ejército cruzado, pero sin efectos.

Toda la Cruzada era una empresa de desobediencia al papa y se termina de manera que habría hecho mucho más difícil la unificación de las dos iglesias. Cuando todo ya está hecho el papa sólo puede resignarse y disfrutar al menos la ocasión, aunque el papa tenía grandes ilusiones que se convirtieron rápidamente en desilusiones.

La aversión de los griegos contra occidente había crecido hasta el infinito a causa de la caída de Constantinopla.

Este odio no se aplacó ciertamente entre la población indígena por la institución de una jerarquía latina de la que no querían saber nada. Era una latinización de la Iglesia griega, siendo un gran impedimento para una unión efectiva de las dos iglesias. Por ejemplo Santa Sofía se transforma en un coto cerrado para los venecianos, de los 40 canónigos de 1204-1271, 32 son de Venecia y los demás de Italia y Francia.

Estos textos forman parte de  Documentos independientes para el estudio de la Historia de la Iglesia una colección de textos del dominio público y de copia permitida relacionados a la Historia de la Iglesia.

Recopilados, corregidos y revisados por Manuel Rico Jorge.
Comunidad Parroquial Nuestra Señora de la Asunción
Casar de Cáceres
España 

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