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La Iglesia Hoy...

19.05.2009. 12:54

La Iglesia Templo


“La iglesia hoy en día sigue siendo noticia, por lo que haga o deje de hacer”.
La confusión que ha desencadenado las fotos publicadas del Padre Alberto Cutié acompañado de una mujer en las playas de Miami y en conducta amorosa, unido a las actuales informaciones de las vinculadas relaciones sexuales que mantuvo el Presidente de Paraguay, Fernando Lugo, cuando ejercía el cargo de obispo, generan, una vez más, la polémica, sobre si debe o no seguir vigente el celibato en la Iglesia Católica.

Es realmente cierto que junto a este tema siempre se han creado opiniones a favor y en contra. En la reciente encuesta publicada por el diario The Miami Herald reveló que el 74 por ciento de los creyentes católicos encuestados, hispanos y no hispanos, disienten del celibato en la Iglesia Católica y a la prohibición de relaciones sexuales para los sacerdotes. Y solo el 22 por ciento de los encuestados defendió el voto del celibato para los sacerdotes católicos.

Este polémico tema ha hecho salta el debate y de nuevo germina la gran pregunta de sí la Iglesia Católica debe o no abolir el celibato.

El destacado laico Mauricio Pareja, máster en Teología y en Filosofía e integrante activo de la Iglesia Católica, asegura que: “el celibato es una cosa y el sacerdocio es otra”.

“Al inicio de la iglesia los diáconos y diaconisas, presbíteros y obispos, miembros del orden sacerdotal eran casados. El celibato era una verdadera “opción” para los ministros ordenados, pero paulatinamente se fueron coligando hasta que se fusionaron en la Edad Media, de modo que para ser sacerdote el hombre tenía que ser célibe (soltero) y además casto, es decir, permanecer conforme al estado de vida elegido”.

Mauricio Pareja explica, que muchas son las razones para que el celibato fuera amparado por la Iglesia Católica y que fijadas razones han ido desarrollándose en el tiempo. Van desde las de tipo espiritual a las de tipo económico:

“A la parte espiritual que no es más que llevar una vida dedicada al servicio de Dios, se le suma la parte antropológica en donde la sexualidad empieza a percibirse con un cierto toque de negatividad. A la antropológica se le agrega la económica y a esta se le suma el poder en la iglesia, el juego de poder. Cuando los sacerdotes tenían hijos, empezaban a ejercer su poder para influenciar y poner a sus hijos en los mejores colegios, mejores cargos. Como ves reorganizar la iglesia no es tan fácil a la hora de la verdad”, afirma Pareja.
Sin embargo, Pareja continúa afirmando que pese a las “buenas intenciones” del celibato en la Iglesia Católica, la realidad que se muestra es otra. Ya que alrededor de esta opción de vida se desatan problemas sicológicos y morales que más de una vez han generado escándalos.

“La realidad nos muestra que también es una fuente de graves problemas psicológicos y morales. Un problema serio es el síndrome del navegante, en cada puerto, un amor, otro es el síndrome del closet, guardados en el closet de la iglesia so pretexto del celibato para ocultar sus inclinaciones homosexuales y otro más es la aberración pedófila; aparte de las múltiples demandas legales que acarrean los casos anteriores que terminan afectando también las arcas misioneras de la iglesia, como un problema económico”.

La historia del celibato sacerdotal obligatorio está dentro de la historia de la iglesia católica. Por otra parte, la iglesia oriental incluye el celibato sacerdotal como una opción que el presbítero contrae antes de recibir el orden diaconal, incluso en aquellos grupos de iglesias orientales en comunión con Roma.

“El celibato lo plantea la Iglesia hoy en el siglo XXI para todos aquellos que deseen aspirar al sacerdocio o a la vida religiosa. La opción está planteada y quien entra a cualquiera de esos estilos de vida sabe a qué se está sometiendo, sabe cuál es el compromiso que está asumiendo y es el orden sacerdotal, concretamente, un sacramento. Es como el sacramento del matrimonio, los que nos casamos, sabemos cuál es el compromiso que estamos asumiendo” afirma Pareja.
 
 
Y ésta es mi opinión y la de la Palabra de Dios, aún cundo no soy licenciado en Teología ni en Filosofía, pero si conocedor de las Sagradas Escrituras por mis estudios Bíblicos, realizados en el Seminario de Contrueces (Gijon, Asturias):
En ningún lugar del Nuevo Testamento Dios dice que el presbítero, el diacono o el obispo han de ser célibes, tan sólo encontramos algunas insinuaciones de la conveniencia de quedarse solteros de una forma voluntaria en estos dos pasajes bíblicos, en la Biblia de Jerusalén en el primero dice así:

La continencia voluntaria.
“Dícenle sus discípulos: “Si tal es la condición del hombre respecto de su mujer, no trae cuenta casarse.” Pero él les dijo: “No todos entienden este lenguaje, sino aquellos a quienes se les ha concedido. Porque hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay eunucos hechos por los hombres, y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino de los Cielos. Quien pueda entender, que entienda.” Mt 19,10-12

No todos pueden entender esto sino los que recibieron el celibato por el don del Espíritu Santo. Se hicieron a sí mismo, no se lo impuso nadie, voluntariamente renunciaron por el Reino de Dios.

El segundo pasaje lo encontramos en la primera carta de Pablo a los Corintios:

Matrimonio y Virginidad
“En cuanto a lo que me habéis escrito, bien le está al hombre abstenerse de mujer. No obstante, por razón de la impureza, tenga cada hombre su mujer, y cada mujer su marido. No dispone la mujer de su cuerpo, sino el marido. Igualmente, el marido no dispone de su cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro sino de mutuo acuerdo, por cierto tiempo, para daros a la oración luego, volved a estar juntos, para que Satanás no os tiente por vuestra incontinencia. Lo que os digo es una concesión, no un mandato. Mi deseo sería que todos los hombres fueran como yo; más cada cual tiene de Dios su gracia particular: unos de una manera, otros de otra.
No obstante digo a los célibes y a las viudas: Bien les está quedarse como yo. Pero si no pueden contenerse, que se casen; mejor es casarse que abrasarse.” 1ª Cor 7,1-9


Imaginaos por un momento, que lo que Pablo como deseo suyo lo hubiera impuesto a todos los hombres y mujeres que en aquel momento se encontraban solteros, que hubiera pasado si ninguno de ellos y de ellas se hubieran casado. Lo quedo a vuestra imaginación.

Bien, lo que sí encontramos no como una sugerencia sino como una afirmación, es que los obispos y los diáconos y diaconisas NECESARIAMENTE han de ser casados, esto en Timoteo 3,1-13, y en Tito nos habla en los mismos términos de los presbíteros, 1,6-9.

Para confirmar mis palabras a continuación os doy  una lista de Papas que fueron hijos de sacerdotes: Sixto I, Dámaso I, Bonifacio I, Sixto III, Félix III, Agapito I, Marino, Juan XV.

Y esta otra lista de papas que fueron hijos de obispos: Teodoro I, Bonifacio VI. El hijo del Papa Anastasio I fue el papa Inocencio I. El Papa Juan XI fue hijo ilegítimo del Papa Sergio III. Adrián II (867-72) fue el último Papa casado. Pero otros Papas posteriores, aunque no estuvieron casados, tampoco fueron célibes: Benito V, Juan X y Juan XII, Benito VII y IX, Alejandro VI, Julio II, Pablo III, Julio III, Gregorio XIII y Gregorio XV, Urbano VIII, Inocencio X, Alejando VII, los últimos doce pertenecientes a los siglos XVI y XVII.

Manuel Rico Jorge

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