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CAMINO DE LA CRUZ

23.02.2010. 11:53

El Calvario 

 

28 – Febrero – 2010
Domingo II de Cuaresma

“En aquel tiempo, Jesús cogió a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto de la montaña, para orar. Y, mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blanco. De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que, apareciendo con gloria, hablaban de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén. Pedro y sus compañeros se caían de sueño; y, espabilándose, vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. Mientras éstos se alejaban, dijo Pedro a Jesús: <<Maestro, qué bien se está aquí. Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías>>. No sabía lo que decía. Todavía estaba hablando, cuando llegó una nube que los cubrió. Se asustaron al entrar en la nube. Una voz desde la nube decía: <<Éste es mi Hijo, el escogido, escuchadle>>. Cuando sonó la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por el momento, no contaron a nadie nada de lo que habían visto.” Lucas 9,28b-36

CAMINO DE LA CRUZ

El monte Tabor, es el escenario entorno al que se fue forjando la historia de amor del Padre con el Hijo, y la del Hijo con toda la humanidad.

Este pasaje del Evangelio de Lucas puede que nos desconcierte. Por tal motivo hemos de ver más allá del relato, para encontrar un profundo significado espiritual o teológico. En el dialogo que mantienen Moisés y Elías con Jesús, Lucas nos dice que hablaban con él de su muerte, con lo cual vemos más allá del relato, cómo Jesús va camino de Jerusalén para llegar al momento culmen de su vida, la cruz, pero ésta no tendrá la última palabra.

Esto es lo que realmente nos ha de servir: este instante de luz, en el que vemos a Jesús dialogando con el Antiguo Testamento, representado en Moisés y Elías, y dejándose bendecir por la (shekiná), la presencia de Dios, simbolizada en la nube.

Este camino que Jesús reanuda en el monte Tabor, sin duda viene a recordarnos hoy que nosotros los creyentes hemos de pasar por él.

Sabemos que nuestro camino está evocado a la cruz de las dificultades.


Queridos, no permitamos jamás perder la perspectiva de la resurrección, de la vida abundante que mana de su sacrificio y, pongamos en manos de Dios nuestro Padre toda nuestra confianza, pues Él es nuestra esperanza.

 

¡Bendito seas por siempre Señor!

Manuel Rico Jorge
Comunidad Parroquial Nuestra Señora de la Asunción
Casar de Cáceres
España

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