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EL ENCUENTRO CON JESÚS

21.10.2009. 05:10

Palabra de vida

25 – Octubre – 2009
Domingo XXX del Tiempo Ordinario

“En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, el ciego Bartimeo, el hijo de Timeo, estaba sentado al borde del camino, pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar: “Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí”. Muchos lo regañaban para que callara. Pero él gritaba más: “Hijo de David ten compasión de mí”. Jesús se detuvo y dijo: “Llamadlo”. Llamaron al ciego, diciéndole: “Ánimo, levántate, que te lama”. Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús. Jesús le dijo: “¿Qué quieres que haga por ti?”. El ciego le contestó: “Maestro, que pueda ver”. Jesús le dijo: “Anda, tu fe te ha curado”. Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.” Marcos 10,46b-52

EL ENCUENTRO CON JESÚS

Bartimeo una vez que ha tenido la experiencia del encuentro con Jesús, se halla en la encrucijada de dos caminos. Al comienzo del Evangelio Marcos nos dice que el ciego Bartimeo se encontraba sentado al borde del camino y, al final de este relato Marcos nos cuenta que seguía a Jesús por el camino. En este corto espacio de tiempo ¿qué ha ocurrido? Que Jesús le ha sanado de su ceguera y le ha devuelto la vista.

Esta historia tiene dos lecturas, la primera es que Bartimeo tiene un encuentro personal con Jesús, como tantos otros encuentros que nos relatan los Evangelios, pero no todos tienen el mismo final, sino, recordemos el Evangelio del domingo 11 de este mes: “Una cosa te falta: anda vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego sígueme”. Efectivamente el joven rico no siguió a Jesús, sino que frunciendo el ceño y bajando la cabeza se alejó de Él.

Esta podría ser la imagen de tantas personas que a lo largo del camino de la vida se encuentran con Jesús y oyendo a Jesús se quedan al borde del camino o simplemente eligen su propio camino.

La segunda, la de Bartimeo, es la de aquellos que se fían de las palabras de Jesús y sin dudar ponen toda su esperanza en él Maestro. Cuando el ciego Bartimeo oye como Jesús le dice: “¿Qué quieres que haga por ti?” Este hombre sabe que aquellas palabras están llenas de poder, y cree en ellas, por eso su respuesta no se hace esperar, no hay duda en su petición, son palabra pronunciadas con firmeza, con convencimiento: “que pueda ver”. Hay tanta fe en ellas que Jesús tampoco duda de la petición del ciego, su respuesta tampoco se hace esperar: “Anda, tu fe te ha curado”.

Sólo cuando te “encuentras” con Jesús, en ese dialogo de tú a tú, lleno de confianza, sólo cuando con el corazón acoges sus palabras y en tu mente no hay ni un solo atisbo de duda, sólo entonces Jesús te devuelve la vista, le sigues por el camino.

Para seguir a Jesús siempre hay anteriormente un encuentro ¿lo has tenido tú? ¿Lo has seguido? ¿Te ha devuelto la vista? O aún sigues tirado en el camino. ¿Dónde te encuentras actualmente?

Manuel Rico Jorge
Comunidad Parroquial Nuestra Señora de la Asunción
Casar de Cáceres
España

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