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EL HABLAR EN PARÁBOLAS

02.03.2010. 12:18

Palabra de Dios 

 

7 – Marzo – 2010
Domingo III de Cuaresma

“En una ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya sangre vertió Pilatos con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús les contestó: << ¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera>>. Y les dijo esta parábola: <<Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: “Ya ves: tres años llevo viniendo  a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?”. Pero el viñador contestó: “Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas”>>. Lucas 13,1-9

EL HABLAR EN PARÁBOLAS

Jesús utiliza reiteradamente en su predicación  el lenguaje de la parábola, sin duda fue un gran orador, un gran comunicador, y utilizaba las parábolas para hacer que su mensaje llegase a los hombres de su tiempo con claridad, para hacerlo más comprensible, ya que a los que iba destinado su predicación en su inmensa mayoría eran hombres y mujeres que provenían del ambiente campesino, y como tal conocedores de todo lo referente al ganado, a la siega, a la siembra, a las viñas.

Jesús utiliza las cosas habituales y cotidianas para que su mensaje de salvación no se pierda, para que sus palabras no vuelvan a Él de vacío, sino que llegue a los corazones de sus oyentes.

Su deseo hoy es el mismo que el de entonces, invitarnos a la conversión.

Tú, amigo eres la higuera.


¿Cuantos años lleva el Señor viniendo a tu vida, 20, 40, 70? y ¿aún no has dado el fruto de tú conversión? Dios nuestro Padre es infinitamente paciente permitiendo que el tiempo haga que brote el fruto correspondiente.

Desgraciadamente son tantas las veces que nos autoengañamos a nosotros mismos, somos tan creídos, tan vanidosos, que nos creemos justos y fieles y, sin embargo juzgamos, criticamos, odiamos y despreciamos con una frialdad impresionante.

Pero amigos, todo tiene su tiempo, la Palabra de Dios así nos lo enseña: “Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo: Su tiempo el nacer, y su tiempo el morir; su tiempo el plantar, y su tiempo el arrancar lo plantado.” Eclesiastés 3, 1-2

Ahora, nos encontramos en el tiempo Litúrgico de la Cuaresma, tiempo de conversión. Miremos nuestra vida y veamos si necesitamos ser cavados y abonados para así poder dar el fruto apetecido por Dios. Tomemos conciencia de que no somos dueños de nada, ni siquiera de nuestro tiempo, él tiene caducidad. Que el dueño de la higuera no tenga que pronunciar sobre la nuestra esa terrible palabra. ¡Córtala!

Manuel Rico Jorge
Comunidad Parroquial Nuestra Señora de la Asunción
Casar de Cáceres
España

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