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EL QUE TENGA OIDOS QUE OIGA

09.07.2011. 06:15

El Sembrador 
 

“Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó a orillas del mar. Y acudió a Él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y la gente se quedó de pie en la orilla.
Les habló mucho rato en parábolas.
Les decía:
 
«Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, una parte de la semilla cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se la comieron.
Otras cayeron en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda, brotaron en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se marchitaron y por falta de raíz se secaron.

Otras cayeron entre espinos, que crecieron y las ahogaron.
El resto cayó en tierra buena y dio fruto: unas, ciento; otras, sesenta; otras, treinta.
¡El que tenga oídos, que oiga!»

Se le acercaron los discípulos y le preguntaron:

«¿Por qué les hablas en parábolas?»
El les contestó:

«A vosotros se os  ha concedido conocer los secretos del Reino de los Cielos y a ellos no. Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender. Así se cumplirá en ellos la profecía de Isaías:
   
“Oirán con los oídos sin entender;
   mirarán con los ojos sin ver;
   porque está endurecido el corazón de este pueblo,
   son duros de oído, han cerrado los ojos;
   para no ver con los ojos,
   ni oír con los oídos,
   ni entender con el corazón,
   ni convertirse para que yo los cure”.
   ¡Dichosos vuestros ojos  porque ven y vuestros oídos porque oyen!

Yo os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis  y no lo vieron, y oír lo que vosotros oís  y no lo oyeron.

Escuchad, pues, lo que significa la parábola del sembrador:

Si uno escucha la Palabra del Reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino.

Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que la escucha y la acepta en seguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y en cuanto viene una dificultad o persecución por la Palabra, sucumbe.

Lo sembrado entre espinos significa el que escucha la Palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas la ahogan y se queda estéril.

Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la Palabra y la entiende; ése dará fruto y producirá ciento o sesenta o treinta por uno».”
Mateo 13,1-23

EL QUE TENGA OIDOS QUE OIGA

El evangelio  de Mateo nos presenta hoy el conocido texto del sembrador y la semilla esparcida en terrenos diferentes. En su aparente sencillez, este texto encierra muchas sorpresas. En realidad, la primera parte es una parábola que nos revela el proyecto de Dios. La segunda parte es una alegoría que exhorta a los hombres a acoger el mensaje divino.

La parábola habla del sembrador y la semilla. El sembrador es generoso y la semilla es abundante. Es verdad que el terreno es muy variado. De todas formas, la cosecha es sorprendente. La tierra buena suple la escasez y aun la esterilidad de los caminos pisoteados, de los pedregales y los zarzales. Una parábola sobre la grandeza y riqueza del Reino de Dios. Una parábola esperanzadora para animar a los pusilánimes.

La alegoría habla sobre todo del terruño en el que cae la semilla. La semilla es la palabra del Reino. Una palabra eficaz por sí misma. Pero su eficacia no es mágica. Está condicionada a la acogida que le presta o le niega la tierra. Si la parábola presentaba a Dios, la alegoría advierte a los creyentes, a los no creyentes y a los creyentes no practicantes. Y alude al misterio de la libertad humana, que puede hacer estéril la palabra de Dios.


Entre la parábola y la alegoría el evangelio incluye una explicación del lenguaje parabólico empleado por Jesús. En esta ocasión nos interesa solamente recordar la bienaventuranza que se incluye en ese contexto: “Dichosos vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen”.

“Dichosos vuestros ojos porque ven”. A lo largo del evangelio aparecen ciegos que descubren el paso y el misterio de Jesús. Pero hay también personajes religiosos que se niegan a ver lo evidente de su obra. Los verdaderos discípulos de Jesús son tan sólo quienes con mirada limpia descubren en él al Salvador y al Mesías.

“Dichosos vuestros oídos porque oyen”. En el  evangelio Jesús tocó los oídos y la boca de un sordomudo, pronunciando una palabra misteriosa: “Ábrete”. Pero hay también personajes y aun discípulos que se escandalizan de sus palabras y lo abandonan. El verdadero discípulo escucha la palabra del Señor, vive de ella y la anuncia con valentía, siendo testigo de Él en el mundo de hoy.

A decir verdad, muchas veces nos preguntamos si la revelación contenida en esta frase no será también una exhortación. En ese caso podríamos traducirla así: “Dichosos vuestros ojos cuando acepten mirar y vuestros oídos cuando decidan escuchar”. Leída así, esta frase nos interpela a todos.

Padre de los cielos, tu nos has enviado a Jesús como palabra de vida y semilla del Reino. Que tu Espíritu abra nuestros sentidos y nuestro corazón para que podamos acoger con generosidad y alegría el misterio de su vida y su mensaje. Amén.

Manuel Rico Jorge
Comunidad Parroquial Nuestra Señora de la Asunción
Casar de Cáceres
España

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