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JESÚS SE PONE A LA FILA

05.01.2011. 18:37

La Palabra era la luz de las gentes

7 – Enero – 2011
Fiesta del Bautismo del Señor

“Fue Jesús desde Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara. Pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole: <<Soy yo el que necesita que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?>>. Jesús le contestó: <<Déjalo ahora. Está bien que cumplamos así todo lo que Dios quiere>>. Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; e abrió el cielo y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz del cielo que decía: <<Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto>>.”  Mateo 3,13-17

JESÚS SE PONE A LA FILA


Escuchando esta Palabra, nos damos cuenta hasta donde llega la humildad del Hijo de Dios. Llegaste ante Juan y no ocupaste el primer lugar para ser bautizado, sino que te pusiste a la fila de los pecadores para recibir el bautismo como uno más.

Esta es la primera lección que recibimos de ti Señor: “humildad”.
No necesitabas ser bautizado, y Juan el Bautista incluso se resistía a bautizarte pues él sabía que no era ni siquiera digno de calzarte las sandalias, pero tú le convenciste con una sola palabra “cumplamos” lo que Dios quiere.

Y esta es la segunda lección que nos das en este Evangelio “obediencia al Padre”. Y fue hasta tal punto tu sumisión que llegaste por medio de ella a la muerte y una muerte de cruz. Y por último, en silencio y acogiendo la Palabra del Padre que te llamaba “El Amado” fuiste bautizado con la Efusión del Espíritu Santo.

El bautismo de Jesús, viene hoy a revelarnos a nosotros las tres condiciones para ser hijos del Padre, sin ellas no seríamos cristianos. Se nos pide humildad, que es lo contrario de soberbia, esta última nos aleja de Dios, más la humildad nos hace hijos de Él.

La segunda condición para ser discípulos del Salvador e hijos de Dios es: “Cumplir la voluntad del Padre”. Él nos tiene destinados y por tanto hemos de cumplir su voluntad que nos conduce a nuestro destino.

Y la tercera condición es la de querer ser revestidos del poder de lo alto, la de aceptar y dejarnos empapar de la lluvia del Espíritu Santo.

Hemos de querer, de ansiar, de esperar al Espíritu, pues Él será quien nos conduzca por las sendas del Padre, el que nos dé la fuerza para ser sus testigos. El Espíritu Santo creara en nosotros, una forma nueva de vida concediéndonos los dones y carismas necesarios para edificar una existencia en comun con los hermanos.

¡Gloria al Señor!

Manuel Rico Jorge
Comunidad Parroquial Nuestra Señora de la Asunción
Casar de Cáceres
España  
 

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