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LAS PARÁBOLAS DE LA MISERICORDIA

09.09.2010. 04:47

La Palabra es Luz para las gentes 

 

12 – Septiembre – 2010
Domingo XXIV del Tiempo Ordinario

“En aquel tiempo, solían acercarse a  Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: <<Ése acoge a los pecadores y come con ellos>>. Jesús les dijo esta parábola: <<Si uno de vosotros tiene cien vejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos, para decirles: “¡Felicidades!, he encontrado la oveja que se me había perdido”. Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse. Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas para decirles: “¡Felicitadme!, he encontrado la moneda que se me había perdido”. Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.”  Lucas 15,1-10

LAS PARÁBOLAS DE LA MISERICORDIA

Que contraste tan grande encontramos entre el comportamiento de Jesús y el nuestro. Buscamos la amistad de los grandes y poderosos y despreciamos a los pobres y marginados de este mundo, huimos de ellos como de apestados. A Él no le importaba compartir mesa y mantel con pecadores e impuros, con aquellos que eran despreciados según el criterio purista de los judíos.

Por eso resultaba escandaloso y desconcertante como hoy, ver a Jesús compartir su amistad comiendo y cenando con prostitutas y pecadores.

Sí, amigos, cuando vemos a algún conocido actuando de esta misma manera que Jesús, lo criticamos, lo crucificamos con nuestra lengua, pues nos escandalizan con sus prácticas de misericordia.

Queridos amigos, las tres parábolas expuestas en este Evangelio nos deja muy claro cuál es la forma en que han de vivir los convertidos, los seguidores del Maestro, en este camino no caben aquellos que van por la vida excluyendo a los que no son de su misma casta. Jesús es la salvación, una salvación integral donde todos absolutamente todos caben en ella, Él acoge en sus brazos misericordiosos a todos los que buscan salvarse.

"Por medio de esta Palabra se nos invita a ejercitar la misma misericordia del Padre, abriendo nuestros brazos para acoger con amor de Padre a todas las criaturas sin acepción de ninguna clase."

A esto somos llamados en este domingo XXIV del tiempo ordinario, a ser como el Maestro, a no tener ya más prejuicios hacia algunas personas, a no dejarnos llevar por las apariencias, a no incluir o excluir a nadie según nuestros intereses personales.

A esto has sido llamado hoy, a vivi el Evangelio.

¡Gloria al Señor!


Manuel Rico Jorge
Comunidad Parroquial Nuestra Señora de la Asunción
Casar de Cáceres
España
   

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