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NO LES QUEDA VINO

15.01.2010. 11:20

El vino del Espíritu

17 – Enero – 2010
Domingo II Del Tiempo Ordinario
“En aquel tiempo, había una boda en Cana de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino, y la madre de Jesús le dijo: “No les queda vino”. Jesús le contestó: “Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora”. Su madre dijo a los sirvientes: “Haced lo que él diga”. Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dijo: “Llenad las tinajas de agua”. Y las llenaron hasta arriba. Entonces les mandó: “Sacad ahora y llevádselo al mayordomo”. Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llamó al novio y le dijo: “Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora”. Así, en Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria, y creció la fe de sus discípulos en él.” Juan 2,1-11

NO LES QUEDA VINO

Tanto el Evangelio de Juan como los de Mateo, Marcos y Lucas son detallistas a la hora de exponernos hechos cotidianos de la vida de Jesús. Con frecuencia nos lo encontramos participando de acontecimientos y fiestas como esta de la boda de unos amigos junto con su madre María, quien intercede a favor de los novios.
El vino es el protagonista de este Evangelio, y con frecuencia se le asocia con el Espíritu. El vino en las bodas es parte fundamental de ellas, sobretodo el vino bueno.

María siente compasión por aquellos novios que a mitad de la celebración de sus esponsales se han quedado sin mosto con el que obsequiar a sus invitados, y es el motivo por el cual fuerza a su hijo a adelantar su hora.

Hoy, cuando asistimos a tantas bodas y banquetes, donde no falta el vino, pero si miramos al corazón de los invitados, a nuestros corazones, sí que vemos la falta del vino del Espíritu. Si amigos, hoy María intercede por todos nosotros ante su hijo al ver con tristeza que nos falta lo más importante en nuestras vidas, que no es el vino de cosecha reservada sino el Espíritu Santo, del que Pablo nos dice: “No os embriaguéis de mosto, sino más bien embriagaos del Espíritu Santo”.

Queridos, hoy nos falta el vino del Espíritu, el vino de la comprensión, el vino de la misericordia, el vino del perdón, el vino de la ternura, el vino de la corresponsabilidad, el vino de la justificación, el vino de la unidad, el vino de la amistad, el vino del desprendimiento, el vino de la generosidad, el vino del Amor.

Hoy como en Caná, María sigue diciéndole a su hijo: “No les queda vino”

Manuel Rico Jorge
Comunidad Parroquial Nuestra Señora de la Asunción
Casar de Cáceres
España

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