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Regalo de Dios

09.06.2009. 12:20

Jesús y los niños


Escrito por Teodora

Por algo mi nombre completo significa regalo de Dios (Teodora) para gloria de mi señor yo nací dentro de la renovación, en el año de 1973 llegó la renovación a Acapulco, Guerrero,  México y con la renovación me toco crecer de la mano. A la edad de 6 u 8 años mis papas se dieron cuenta que tenía una deformación en mi rodilla derecha, yo no podía sentarme como se dice en cuclillas, no podía correr por qué me caía, en la escuela no jugaba por que casi siempre todos mis amigos corrían y yo no podía.

Cuando me llevaron al doctor, el médico dijo que era algo como un virus no recuerdo muy bien el nombre que se le dio, que se encontraba en la garganta y que atrofiaba mis extremidades, que la deformación ya no crecería pero tampoco disminuiría y que tenía que estar en tratamiento para que la deformación no creciera. Mis papas pues no les gusto mucho lo que el médico dijo, por que la deformación ya era muy grande en mi rodilla, así que siempre oraban por mí.

A mediados  del año del año 81, asistiríamos al congreso nacional de jóvenes que en ese tiempo era en, Guadalajara,  llegamos y nos recibieron nuestros hermanos y nos dieron hospedaje, quienes son ahora mi mama Eva y mi papa Abel, un hermoso matrimonio que mi señor ha bendecido y que amamos mucho mi familia y yo. El segundo dia del congreso regresamos ya no tan tarde y ese dia se hizo una oración con otros matrimonios y mi familia, ese dia oraron por mi todos, yo estaba orando también cuando alguien toco mi rodilla para orar, no vi quien solo deje que me tocaran segui orando pero yo sentía algo muy caliente pero más fuerte era el dolor que yo sentía eso no lo soportaba, y lloraba y decía que ya no soportaba el dolor. Cuando termino la oración yo me pare y mi rodilla estaba roja y muy caliente, camine y aun me dolía me dijeron sube unas escaleras para ver si el dolor continuaba y si continuaba pero ya era menos.

Dejaron que me fuera a dormir y a la mañana siguiente mi rodilla ya no dolía pero seguía un poco hinchada, cuando regresamos a Acapulco yo era una personita normal para gloria de dios. Y mi rodilla no estaba deformada, era normal. Ese es mi testimonio y no solo eso el señor ha hecho maravillas en mi vida pero si sigo no terminaría. ¡Gloria a Dios!

Teodora
México 

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