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Iglesia Misionera

20.08.2010. 17:26

Iglesia Misionera 

 

Que tal hermanos en Cristo, espero que siempre constantes e incansables llevadores y hacedores de la palabra de Dios desde nuestras parroquias y lugares de misión, les escribo desde El Salvador, aquí donde hay muchos signos del Reino de Dios pero también mucha violencia, injusticia y el horizonte solo vislumbra desesperanza de que nada va a cambiar, sin embargo con esta dura realidad habemos unos aunque ya muy pocos que todavía creemos en los cambios, en Semana Santa de este año como hace ya 5 años estuve de Misión en Cantón Chaparral y Lajitas Arriba donde la pobreza es demasiado notoria y lastimosamente es una realidad que está en mi país, yo pienso que no es necesario que me vaya hasta Africa para darme cuenta de la necesidad de mucha gente que lo único que busca como nosotros es una vida digna que se les ha negado por causa de Gobiernos Políticos injustos que solo buscan bienestar propio, me gustaría decirles que en mi país la pobreza ha disminuido pero es mentira, ha aumentado a índices abismales, la brecha entre ricos y pobres va en aumento y El Espiral de violencia también, y aunque yo solo voy de misión una semana al año puedo darme cuenta dia con dia de las injusticias que se cometen a la vuelta de la esquina de mi casa y como estamos de podridos en esta sociedad, sin embargo lo último que pienso perder es la esperanza por un mundo mejor, soy formador de un grupo de 25 jóvenes aproximadamente de los que espero que todos opten por ser Misioneros por El Reino, tal vez los frutos no los vea, pero con saber que una palabra mía o un hecho mío les ayudo a optar por la construcción del Reino de Dios ya me sentiré satisfecho.

 René Huezo

Me dirijo a ustedes para comentarles brevemente lo acontecido entre los días 5 al 13 de Enero del corriente en la localidad de Ushuaia ,donde hemos asistido jóvenes de la diócesis, de las localidades de Puerto San Julián, Caleta Olivia, Rió Gallegos, Rió Grande, Ushuaia ,para la gran misión en Ushuaia en todos los barrios de la ciudad. Les quiero compartir esta segunda experiencia como misionera en la cual me ha dejado todas las expectativas para continuar animando jóvenes para participar y enamorarse cada día más de JESUS y lograr una real cercanía a las necesidades de la gente: espiritual la más necesaria entre la gente del lugar.

El compartir entre todos con animosidad ,entusiasmo ,amor a Dios fue lo que sobresalió en el encuentro de esos días el sentirnos acompañados por el Obispo Juan Carlos Romanín en el transcurso de los días ,su presencia y escucha misionando con nosotros ,la organización DEL EQUIPO excelente ,con ayuda de las hermanas clarisas ,Sacerdotes y seminarista de la diócesis, los laicos colaboradores preparando el almuerzo, cena para que no nos falte nada, fuimos a evangelizar y terminamos siendo evangelizados.

Cada barrio con sus necesidades diferentes, en el grupo SANTOS MARTIRES en el cual me toco coordinar fue el barrio Escondido, CON CARACTERISTICAS propias, muchos desconociendo el significado de la fe en Dios, respetuosos, muy humildes ,hermanos del norte del país en busca de un mejor bienestar para sus hijos ,sabiendo que está mal lo que hacen de tomar esas tierras pero no quedándoles otro recurso ,construyen sus casa con sus manos, muchos de ellos artesanos, un barrio donde no hay caminos tan solo árboles caídos, ramas, barro, cuesta arriba y cada día más casitas, necesitando mucho acompañamiento y ser escuchados. Doy las gracias a Dios por haberme dado la oportunidad de ir a esta gran misión, a sus organizadores: Marcelo Maciel, P. Marcelo Toledo, P. Ariel silguero. Equipo integrado por jóvenes, laicos, seminaristas hermanas clarisas y la excelente predisposición de todos lo que fuimos parte de dar testimonio de Dios a nuestros hermanos. GRACIAS y ojala todos puedan contagiarse de este entusiasmo del amor a Dios, del caminar juntos y transmitirlo para poder participar en la próxima misión.

Desde ya agradezco el poder compartir esta experiencia con ustedes queridos hermanos Dios los bendiga...

 Mónica Carbajal

Puerto San Julian. Pcia de Sta Cruz. Argentina
Grupo misionero parroquial."Unidos sin Fronteras"

 Queridos Hermanos en la Fe
Mi nombre es Gustavo, laico católico, y hace un mes llegué a mi país, Argentina, después de misionar en Paraguay; confieso que misionar en una zona donde hace cuatrocientos años hubo un proyecto integral de promoción humana, primero en manos de los franciscanos y luego de los jesuitas, que se vio cristalizado con altas cotas de evangelización, arte, cultura y capacitación profesional, hace que uno se sienta más pequeño de lo que es.
Les cuento que mi testimonio está basado en experiencias y hechos concretos vivenciados en la Colonia “Ñe Pu’ã Pyahu”, perteneciente a las comunidades de San Pedro, Santa Ana y Virgen de los Pobres, en las afueras de la Ciudad de Pedro Juan Caballero, Departamento de Amambay, República del Paraguay, en relación al Novenario en la Capilla San Pedro de Alcántara, del 10 al 19 de octubre de 2007.

Realmente una experiencia hermosa, con gente sencilla, que vive con poco, y siempre tiene una sonrisa a flor de piel; abren su casa y te reciben con total familiaridad y cariño.

 La religión católica y la devoción mariana son factores aglutinantes de la conciencia nacional paraguaya, que se fue dando desde la misma evangelización del pueblo guaraní. El pueblo paraguayo siempre ha demostrado su profunda fe y religiosidad, manifestándola públicamente a través de prácticas sociales populares como la Semana Santa, las festividades y novenarios patronales, y muy especialmente la devoción hacia Nuestra Señora de Caacupé. Es muy común observar en cada casa un oratorio, con imágenes de santos y en el lugar central, la Virgen María; en torno a ellos, surgen lugares de oración y devoción, abiertos a todos.

 En relación a las familias visitadas, su gran mayoría no viven en la pobreza; viven en la miseria, en casas de madera y/o material tipo mono ambiente, pequeñas en relación a la cantidad de integrantes; en muchos casos una sola cama, de dos plazas, con un colchón de poliuretano sin funda, hace de cama, sillón, mesa…
Disponen de luz eléctrica, y en la mayoría de los casos agua, a través del pozo artesiano, beneficiando a unas 300 familias recientemente asentadas; en relación al gas, este es por garrafas, cuyo valor normalmente imposibilita su compra, siendo la leña el medio básico e indispensable para cocinar o calentar…a pesar que muchos hacen una sola comida al día.

 Los niños y niñas andan descalzos..., con sus ropas rotas y sucias, ya que la tierra colorada les mancha muy fácilmente; no hay control médico alguno, ni vacunación…ya que no existe un Puesto de Salud, salvo los que pueden trasladarse por sus propios medios, sean a pie, en bicicleta o en moto -los privilegiados-, al Centro Regional del XIII° Departamento de Amambay, hospital público. La mayoría de ellos están sin bautizar, los adolescentes sin su 1ra Comunión/Confirmación, y la mayoría de las parejas son amancebadas; asimismo es alta la proporción de madres solteras.

 Queda demostrado que la sencillez y pobreza de esta gente no es impedimento para abrir su casa a todos, y para recibirlos a “cuerpo de rey”, con generosidad y alegría, dando no solo todo lo disponible, sino dándose en cada acto; cuando no hay “dureza”, “ceguera” de corazón, la abundancia priva sobre la mezquindad.

 Amar al pobre es el camino propio de la espiritualidad cristiana; comprometerse con el pobre, y arriesgarse por él, es el camino que señala el Evangelio para la santificación. Los pobres deben ser nuestro peso y dolor, dedicándonos a sembrar a raudales la esperanza entre los “sin esperanza”. Dios quiere que vayamos tras el hermano caído, el débil, el desamparado, el pequeño, siguiendo su precepto: “Tu vocación, la de mantenerte en permanente servicio”.

 Frente a esta realidad, me atrevo a decir y afirmar que el hijo de esta noble tierra, el “paraguayo” -fusión de dos razas, la europea y la indígena, que dio origen a la etnia denominada “mestiza hispano guaraní”-, es optimista porque acepta la vida con sus dos caras, sus dos realidades: la del bien y la del mal; aunque este doliente, sufriente, agonizante por carencias o por dificultades, con una sonrisa que brota a flor de piel, que nace en su corazón, simplemente te dirá: “Iporã hina” (Estoy bien).

 Sin pensarlo a priori, fue surgiendo de lo que veíamos la necesidad de tener una mirada global de la triste realidad que padecían, para de alguna manera hacer algo para revertirla, pero yendo directo al fondo, y no cayendo en meras alternativas superficiales. Así fue dándose a la luz un “Proyecto de Desarrollo Integral” -actuando así a la luz del Santo Evangelio, de la Doctrina Social de la Iglesia, y de los postulados de la Constitución del Paraguay-, ya que la caridad de Dios nos exige no sólo dar lo que nos sobra, sino darnos-entregarnos a sí mismos. Y ese darnos a sí mismos hacerlo de la manera más perfecta: metiéndose en la realidad del sufriente para allí y desde allí, hacerle el bien.

 Por ello consideramos esencial la recuperación de la dignidad de la persona humana en el fortalecimiento de sus valores cristianos, reforzando así el primer ámbito de su enseñanza: la familia, pilar fundamental y esencial de la sociedad cristiana, base de esperanza de la sociedad paraguaya. Y esta recuperación puede lograrse en forma afectiva y efectiva, por medio de una “Educación Integral”; no solo brindando meros conocimientos académicos, sino además sembrando, fortaleciendo y promoviendo la esperanza cristiana y humana.

Pensábamos enviar el Proyecto por nota a las autoridades que consideramos podrían ayudar: el Gobernador de Amambay, el Obispo de Amambay y Concepción, el Intendente de Pedro Juan Caballero y el Párroco de Virgen de Fátima, parroquia de la cual depende la capilla; pero…por medio de una amiga de la familia donde paraba, secretaria de Zulma Icassati de Acevedo, Primera Dama del departamento, la esposa del gobernador de Amambay, se logró una entrevista, que terminó siendo una reunión en la casa donde estaba, con ella y su secretaria, y dos funcionarias del Staff de la Gobernación: la Secretaria de la Mujer, Laura Duarte y la Secretaria de la Juventud, Rosmary Villalba. Allí les comenté el Proyecto, y le di una copia encarpetada.

La Primera Dama quedó muy entusiasmada, ya que ella teníamos una misma mirada, y nunca sola se había animado a ello. Si bien el lunes o martes me iban a recibir, para poder darle viabilidad a aquello que consideraran, por problemas de realidades gubernamentales no se realizó; hubo intercambios de E-mails, quedando darme alguna respuesta por este medio. Como dije al principio, algo impensado, que Dios dirá como termina.

Si tengo clarísimo que es necesario liberar a esas personas, a esas familias, y especialmente a esos niños y niñas de la esclavitud de una realidad cotidiana que se profundiza y los margina, no contentándonos con tan poca cosa como liberarlos de la miseria física, sino que queremos y deseamos que ese prójimo, nuestros próximos, nos dejen liberarlos de la miseria mayor: la lejanía de Dios. Y de esta forma estaremos contribuyendo también en la construcción de una sociedad paraguaya más justa, fraterna e igualitaria.

Aprovecho para reiterar mi agradecimiento a todos y a cada una de las bellas personas con las cuales traté, y muy especialmente por enseñarme con respeto, paciencia, alegría y cariño no solo su lengua y sus raíces, sino el “ser”, la “esencia” de sentirse orgullosamente paraguayos, hijos de una noble tierra de tradiciones católicas y marianas.

Que Dios Nuestro Señor, Uno y Trino, los fortalezca en la fe, y que Nuestra Señora de Caacupé, Virgen y Madre del Paraguay, bendiga vuestros hogares y los colme de abundantes gracias.
En unión de oraciones, en el Amor al Inmaculado Corazón de María Santísima.

 Gustavo Carrère Cadirant

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